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 China y Tibet 2007

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lolyvill
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 19:46

Bueno, después de mil años de espera, por fin os cuelgo el siguiente capítulo! ya aviso de que es DEMASIADO largo, pero me ha parecido mejor hacerlo un poco más amplio, por si le sirve a alguien cuando vaya... en fin, os tendré que hacer un monumento a quienes tengáis la paciencia necesaria para leerlo entero :P Lo pongo en 2 partes, subo esta, le pongo sus fotos y luego la siguiente.

17 de septiembre de 2007-parte I. Beijing (Templo del Cielo)
Tras un sueño reparador nos levantamos a las 6:00 (sí, ya sé que es un poco temprano, pero nos ajustamos al horario solar de los sitios a los que fuimos, más o menos durante todo el viaje) y a las 6:45 salimos. Sabíamos que en Beijing hay mucha gente que va a hacer taichi a los parques por la mañana temprano, así que se nos ocurrió unirnos (pena que no haya imágenes de esos momentos, verdad Lau? XDDD) a los que están en el Parque del Templo del Cielo, para aprovechar y ya de paso visitarlo. Teníamos ganas de probar el transporte público chino, y decidimos ir en metro hasta allí (luego descubriríamos que hubiese sido más práctico coger un taxi, pero fue muy auténtico el trayecto). La parada más cercana estaba en una esquina de Tiananmen, y hacia allí nos dirigimos. Por el camino descubrimos en una minúscula tiendecita los típicos desayunos de los chinos, una especie de bollos aplastados con un huevo frito dentro, y unas espirales de masa dulce muy ricas. Compramos para los 4, y todo nos costó unos 15Y más o menos. Nos los fuimos comiendo, y en nada ya estábamos en la entrada al metro, pero la plaza aún no se veía! Así que la dejamos para más adelante.

Moverse en metro por Beijing es bastante sencillo, compras un billete (3 Y), te orientas, pasas el control y bajas al metro. Orientarse es muy fácil, porque está todo escrito tanto en caracteres chinos como en pinyin (es como nuestro alfabeto, aunque se pronuncia un poco diferente), aunque es verdad que a veces te encuentras en una intersección donde no hay cartel ni en chino ni pinyin y no sabes para dónde tirar (sólo nos ocurrió una vez al cambiar de línea, ese mismo día, pero le pregunté a una china –que, claro, no hablaba inglés, le preguntamos en chino- y muy amablemente nos señaló el camino correcto). En teoría hay una parada justo al lado del parque, la de Ciqikou, pero aún no estaba abierta la línea 5 (cuando volvimos a Beijing flipamos, había 2 líneas nuevas nada menos! En un mes!), así que cogimos el metro a Chongwenmen (la más cercana según la Lonely Planet, que bien podría haber señalado que estaba a tomar por culo... No os fiéis mucho de la Lonely en China, es imprescindible pero tiene muchos fallos).

Una vez allí, salimos a la superficie y nos encontramos con unas avenidas enormes, estilo un poco soviético, que se perdían en el horizonte, llenas de gente en bici y un tráfico en plan “cada uno a su bola”. Nos orientamos con el mapa de la Lonely y empezamos a seguir una de ellas, tuvimos que cruzar un par de avenidas, luego torcer, nos metimos una pateada del 15, hasta que vimos que quizá se podría atajar metiéndonos por un hutong en diagonal, y eso hicimos.


Yendo hacia el Templo del Cielo


Pero claro, los hutongs no siempre siguen el recorrido que queremos... empezamos a andar por las callejuelas, viendo cómo la gente hacía sus tareas cotidianas (este hutong me gustó más que los del primer día, era más auténtico), limpiaban, vendían fruta en carritos, tenían pequeñas carnicerías (menos mal que Lau y yo no comemos carne, eran...”distintas” :P), y había bastante gente paseando por allí. Eso sí, a algunos se veía que no les hacíamos mucha gracia (los chinos son en general súper amables, pero también muy desconfiados). Al final nos preguntó un señor que hablaba inglés perfectamente (sí, esos raros ejemplares no son un mito, existen!!!) si estábamos buscando el camino al Templo del Cielo, y le dijimos que sí. El chino era un encanto, y nos condujo a la salida del hutong (a toda ostia, hay que ver lo que corría, estaba más en forma que nosotros). Allí nos indicó la entrada del Parque más próxima (entramos por la Bei Tian Men, o sea, la Puerta Celeste del Norte, o algo así –traducción made in Loly xDDD), y para allá fuimos. A todo esto, eran ya las mil, las 8 y pico... habíamos caminado más de una hora, cuando según la LP no estaba tan lejos...

Hutong



Al llegar al parque compramos la entrada, que incluía tanto el parque como el Templo (salía mejor de precio así, 35 Y), y nos entretuvimos leyendo un simpático cartel con todas las cosas que no se podía hacer en el parque (casi nada!)
Después nos lanzamos a la búsqueda de los chinos que hacían tai chi, pensando que desgraciadamente era un poco tarde y quizá ya no hubiese ninguno... Pero no! Al cabo de 5 min. los divisé un poco más allá (hay que salir de las avenidas principales del parque y buscar un poco, pero se localizan fácilmente), y fuimos a su encuentro. Estaban súper concentrados todos, haciendo sus movimientos mientras seguían la música, y había uno delante que era el que marcaba qué hacer (iban muy sincronizados!). Mientras Jorge y Txema les hacían fotos, Lau y yo flipábamos con la elasticidad de algunos ancianitos, y como no parecía muy difícil, pues nos pusimos a ello... éramos un desastre!! El tai chi parece muuuuuucho más fácil de lo que en realidad es! Eso sí, nos echamos unas risas (al igual que una anciana vestida de rojo que estaba allí al lado, y se meaba al vernos, ella lo hacía mil veces mejor!). Pena que no haya ni fotos ni videos de ese gran momento, los chicos estaban tan concentrados en los chinos que no nos hicieron ni una a nosotras!

El simpático cartel


Tai Chi



Al cabo de un rato de patéticos intentos de seguir el ritmo decidimos continuar hacia el templo. Vimos más gente haciendo tai chi, otros bailando en el parque sincronizados, etc. , y por fin pasamos una gran puerta que daba a un camino que rodeaba la parte norte del templo. Tiramos hacia la derecha y allí nos encontramos con más gente haciendo ejercicio: unos jugaban con palas chinas, otros con unas pelotitas de chapa y plumas, otros con palos chinos... todo el mundo hacía algo. Al pasar por donde estaban jugando con las pelotitas de plumas nos lanzaron una, para que nos uniésemos. Fue un momento muy chulo, ellos no hablaban inglés ni nosotros casi nada de chino, pero lo pasamos muy bien con ellos, había uno muy simpático.

Jugando




Después de divertirnos un rato (durante el que Txema se rompió el pantalón al jugar :P) entramos por fin en el recinto del Templo del Cielo. En este templo antiguamente el emperador realizaba ritos anuales allí y rezaba para tener buenas cosechas al año siguiente (hay un montón de simbolismos con los colores y las formas, si a alguien le interesa lo cuento). Primero fuimos a ver la sala de las Plegarias por las Buenas Cosechas, muy chula, situada encima de una terraza de mármol de varios niveles, que era donde rezaba el emperador. Es una pasada, es todo de madera y está construido sin clavos! (por cierto, lo mandó construir el mismo emperador que construyó la Ciudad Prohibida, Yongle). Después fuimos al edificio que está justo detrás, un templo donde el emperador pasaba la noche antes de los rituales, y en el que aún había algunos de los objetos que se utilizaban.

Sala de las Plegarias por las Buenas Cosechas


Detalle


Interior del templo donde el emperador pasaba la noche previa a los rituales


Sala de las Plegarias por las Buenas Cosechas desde el Templo


Nosotros


Detalle


En el recinto del Templo del Cielo hay muchos edificios, unos más importantes que otros. Verlos todos debe llevar unas 4 o 5 horas por lo menos, así que nosotros empezamos por el norte y fuimos hacia el sur viendo lo que pudimos, sin agobios. Todo nos parecía totalmente nuevo, tan diferente, tan chino, tan bonito…Hay una especie de puente, como un largo corredor de piedra que lleva a los principales pabellones (también hay fuentes, jardines, pabellones secundarios y hasta una cocina; pero si nos parásemos a verlo todo nos llevaría el día entero), al que salimos atravesando una gran puerta roja. Estuvimos un rato contemplando a la gente y descansando, tomándonos unos helados, y luego seguimos.

Detalle de uno de los edificios secundarios


Descansando junto a la gran puerta


Detalle


Había varios caminos para desviarse, pero seguimos por el principal, hasta llegar a la Bóveda Imperial del Cielo y el Muro del Eco, que la rodea. Como ya era un poco más tarde empezaba a haber gente (casi todos chinos, como en todas partes), y tuvimos que esperar un poco en la cola para verlo por dentro. En este edificio guardaban las tablillas de los antepasados del emperador, y es muy bonito, aunque bastante más pequeño que el de las Plegarias por las Buenas Cosechas. Ahí vimos al Chino casi Guapo, que al final acabó siendo el Chino Guapo, porque en todo el viaje no encontramos a ningún otro más guapo que él (en un mes!!! por comparación, todos los extranjeros que conocíamos nos acababan pareciendo guapísimos xDDDD). Al salir de ahí fuimos al Altar Circular, donde el Emperador realizaba la parte central del ritual en el solsticio de invierno desde su centro (el número 9, el del emperador, está presente en todas partes en el Altar). Hoy todos los chinos hacen cola para sacarse una foto en el mismo lugar donde se ponía el emperador antiguamente (y yo me uní a ellos :P), me encantó ver cómo iban familias enteras, con los niños, los abuelos…, y esperaban su turno, eran entrañables. Estuvimos un ratillo por ahí y luego nos fuimos.



Lau


Chino caracterizado


Bóveda Imperial del Cielo


Esta va por ti, Lau: el chino casi guapo


Chinos en el centro del altar




Detalle


Altar Circular


Al salir del recinto del parque vinieron multitud de vendedores y taxistas a acosarnos para hacer negocio. Como se puede imaginar, no es muy recomendable coger un taxi justo a la salida de un sitio súper turístico (las postales sí eran bastante baratas en el Templo y en Tiananmen, sobre 50 céntimos el paquete). Intentamos negociar con alguno, que nos pedía más de 10 € por llevarnos hasta la parte sur de Tiananmen, pero no había manera. Luego uno nos dijo 3, se lo preguntamos de nuevo, volvió a decir 3 y fuimos con él. Pero el muy cabrón al llegar al destino nos cobró 30 Y!! Ojo, que con la coña de que no entienden inglés timan mucho algunos. Le protestamos un poco, pero yo ese día no tenía ganas de historias, ya me había llegado lo del día anterior, y por 3 € pasamos de rayarnos mucho. Había un centro comercial justo al lado y Txema entró a comprar un pantalón, mientras tanto los demás curioseamos un poco, en el supermercado había cosas muuuy raras! Y olía extraño...
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 19:47

Ahí va la 2ª parte del día:

17 de septiembre de 2007-parte II. Beijing (Tiannanmen y Ciudad Prohibida)

Al salir seguimos andando hacia Tiananmen, y pronto llegamos a la primera puerta del Sur, la Torre de la Flecha, muy chula. La siguiente puerta, Zhengyang Men, era antiguamente una de las puertas de la muralla que separaba la ciudad interior (tártara) de la exterior (china), y también es muy bonita. Seguimos caminando hacia el centro de la plaza, apurando ya un poco, que sino nos iban a dar las uvas antes de poder ver la Ciudad Prohibida! Lo siguiente que nos encontramos fue el gran mausoleo de Mao, en obras, y gracias a un cartelito descubrimos que abría en un par de semanas… (justo a tiempo para que lo viésemos antes de irnos, tras haber vivido un sinfín de aventuras).

Torre de la Flecha


Zhengyang Men desde la Torre de la Flecha


Mausoleo en obras


Tras rodear el Mausoleo ya se veía bien la plaza, absolutamente enorme (se supone que es la más grande del mundo!), con el Gran Palacio del Pueblo a un lado y el Museo Nacional al otro, y en el centro el Monumento a los Héroes de la Revolución. Al fondo, lejos aún, se veía la Puerta de la Paz Celestial de la Ciudad Prohibida, con su enorme retrato de Mao. Había gente volando cometas, familias, muchos tours de chinos… y pocos extranjeros, claro. El hambre empezaba a notarse, y como había unos cuantos puestos de chucherías y comida no muy sana, compramos patatas fritas y bollos y rápidamente improvisamos una comida muy auténtica sentados en la plaza (llamábamos un poco la atención, eso sí :P), con la Ciudad Prohibida al fondo, esperándonos.

Comiendo en un escenario de lujo


Para quien aún no nos conozca: Loly, Jorge y Txema en Tiananmen


Tiananmen


Cuando terminamos fuimos hacia uno de los pasos subterráneos para cruzar, y al bajar nos encontramos con gente pidiendo, entre ellos una mujer con un niño pequeñito lleno de malformaciones, nos pareció algo horrible, no puedo comprender cómo alguien puede utilizar así a su hijo (esta ciudad parece aunar lo mejor y lo peor que puede dar de sí la humanidad).

Después, por fin, llegamos a la Puerta de la Paz Celestial, con sus 5 entradas y sus 7 puentes, vimos de cerca el retrato de Mao, y entramos. Se llega a un gran patio rodeado de jardines y otros edificios, y aún hay que caminar bastante para entrar en el palacio principal. En ese tramo, cómo no, los vendedores te asedian, pero no les hicimos caso y apuramos, era ya tardísimo. Por fin, conseguimos comprar las entradas (60Y, no hay descuento para estudiantes), pasamos el control y entramos por la Puerta del Mediodía. Lo primero que se ve son los cinco puentes de piedra sobre el río Dorado, la Puerta de la Armonía Suprema, y un montón de andamios. Por culpa de las Olimpiadas están restaurando gran parte y no se puede ver! Al pasar esta puerta, más andamios… el edificio más chulo de la Ciudad Prohibida (la Sala de la armonía Suprema, donde está el trono) también estaba en obras!

Puerta de la Paz Celestial

Detalle






El palacio es tan grande que es inabarcable, tiene cientos de estancias y recovecos, y obviamente era imposible verlo todo. Al principio entramos en algunas salas de exposiciones con armaduras antiguas, armas, ropas, cerámica… pero luego vimos que no avanzábamos y fuimos directamente a ver los edificios más bonitos, la Sala de la Armonía Intermedia y la Sala de la Armonía Preservada (en esta se hacían banquetes y exámenes). Al pasar esta zona se deja la parte “pública” del Palacio y se llega a la parte más privada, que era la más importante. En esta zona había bastante gente y era un poco más agobiante. Se entra a través de una gran puerta con dos leones dorados, y el primer edificio al que se llega es al Palacio de la Pureza Celestial, donde vivían los emperadores, y en el que también se ponía el ataúd cuando uno de ellos moría y se hacía la ceremonia funeraria. Desde éste se llega a la Sala de la Unión y la Paz, en la que también hay un trono y se hacían otras ceremonias. Justo al lado hay una cafetería, y paramos a tomar un té y unas galletas, estábamos un poco hechos polvo de tanto andar…

Panorámica:Sala de la Armonía Intermedia y Sala de la Armonía Preservada




Interior de la Sala de la Armonía Intermedia


Entre la parte pública y la privada del Palacio...


Leones dorados


Junto al Palacio de la Pureza Celestial


Descansando


En la terracita


Estuvimos un buen rato, y luego pasamos al jardín, justo en la parte norte. A los 5 minutos empezó a caer el diluvio universal, llovía muchísimo y nos tuvimos que refugiar en un pabellón, donde pasamos un rato largo esperando a ver si escampaba. Toda la gente se iba, y cuando por fin vimos que llovía menos y pudimos salir ya no había casi nadie. Fuimos desandando camino (la pobre Lau con sus sandalias encharcadas, menos mal que le gusta el agua xDDDD), metiéndonos por algunos pabellones y corredores laterales, ya sin pretender ver nada en concreto, sólo disfrutando de lo bonito que era aquello, con las piedras brillantes, recién lavadas por la lluvia, y por fin salimos de nuevo a Tiananmen.

Esperando a que escampe en un pabellón del jardín


La Ciudad Prohibida tras la lluvia








Sala de la Armonía Intermedia bajo la lluvia


Lau y sus pies mojados


Abandonando la Ciudad Prohibida...


Tiananmen


Estaba lloviendo un poco todavía pero aún no era muy tarde, así que volvimos a coger el metro y fuimos hasta el Mercado de la Seda a comprar unas North Face para el Tibet. Al llegar nos topamos con un gran edificio lleno de pequeños puestos donde venden casi de todo, en el que están todos los extranjeros que no encuentras en el resto de la ciudad. Es flipante la cantidad de españoles que puede haber ahí… En uno de los primeros puestos vimos las chaquetas de montaña y preguntamos cuánto costaban, más por curiosidad que porque pensásemos comprarlas ahí, y nos dijeron que 160 € cada una. A mí me di la risa y le ofrecí a la china 5 €. Después siguió un largo tira y afloja durante el que la china se enfadó, gritó, fue bajando el precio, yo lo fui subiendo, nos fuimos, volvimos, me dejó una por 20 €, regateé por 2, bajó más el precio, luego añadí otra… y al final nos llevamos las 3 por 50€! Para ser la primera vez no estuvo mal. Luego dimos unas vueltecillas por el edificio para ver qué más había, todos nos asediaban para que les comprásemos (estilo Turquía), incluso sabían un poco de español (para hablar entre nosotros era útil el gallego, que así no se enteraban de nada cuando decidíamos), pero sólo echamos un vistazo, no queríamos ir cargados de bártulos el resto del viaje.

Al salir de allí, seguía diluviando. Los nombres de las calles no estaban claros, y tiramos por una pensando en comer algo en algún restaurante y tirar hacia la siguiente parada del metro… pero nos confundimos :S Entramos a comer en un sitio, muy chino, y tenían la especialidad de la zona de KunMing, unas potas divididas en 2, donde te ponen dos tipos de sopa, con un fuego en la propia mesa, y tú vas echando los ingredientes, los preparas a tu gusto y te lo comes. Nueva situación lost in translation, la carta en chino, y a entenderse con la camarera entre nuestro pobre chino y su pobre inglés. Fue gracioso, porque pedimos una barbaridad de comida, no sabíamos calcular y nos sobró mucho. No teníamos ni idea de que había que echar los ingredientes e irlo haciendo, pensábamos que las cosas venían preparadas, fue una buena sorpresa! La verdad es que estaba todo riquísimo, y era muy sano, nos gustó mucho el invento!

Disfrutando la cena




Al salir fuimos andando, la siguiente parada de metro (creíamos) no podía estar lejos. Al cabo de más de 20 minutos el metro no aparecía por ningún lado, y vimos que nos habíamos equivocado, al descubrir el nombre de una calle… pero estábamos al lado de un gran centro comercial de lujo, The Place, donde había un Zara! (luego me enteré de que era el único de la ciudad, ya es casualidad). Por curiosidad, entramos. Era muy gracioso, un azafato vino a abrirnos la puerta (con las pintas que llevábamos :P), y los diseños eran totalmente diferentes, algo más futuristas y fuera del alcance de casi todos los chinos, claro… dimos una vuelta y salimos por una puerta interior al centro comercial. Todo eran tiendas de marca carísimas, una pijada, vamos. La sorpresa nos la llevamos cuando salimos a un gran patio, ya en la calle, cubierto con una gran pantalla de lado a lado, en la que proyectaban unas imágenes del espacio, con naves y demás, nos quedamos con la boca abierta! Algunas zonas de Beijing parecen del siglo XXII, es impresionante.

Gran parte de la calle por la que habíamos llegado estaba llena de rascacielos enormes y ultra modernos, era una pasada. Como estaba claro que por allí sería imposible coger el metro, desandamos el trayecto hasta el mercado, y por el camino intentamos coger un taxi porque llovía una barbaridad, pero ninguno paraba. Cuando por fin llegamos de nuevo al Silk Market, en medio del diluvio universal, encontramos unos taxis, pero no tenían ni idea de dónde estaba el albergue y, lo que es peor, nos querían timar! Así que pasamos de ellos y y cogimos el metro allí. Al llegar a Tiananmen estábamos ya empapadísimos (por suerte teníamos las North Fake y la parte de arriba la teníamos seca, menos Lau), y tras andar en medio de mil charcos el trayecto que nos separaba del albergue, llegamos como si nos hubiésemos metido en la ducha vestidos, así que nos secamos un poco y nos fuimos para cama, que al día siguiente había que madrugar mucho!
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 19:56

Ahí va el siguiente capítulo, espero que os guste! :)

Día 18 de septiembre. Beijing-Guilin-Yangshuo

Nos levantamos súper temprano porque teníamos el vuelo a Guilin a las 7:25. El día anterior habíamos preguntado en el albergue, con la pésima suerte de que el chino que estaba en recepción era un atontado, y nos dijo que por la mañana habría taxis por la calle, que él no podía llamar a ninguno. Total, que madrugamos, nos levantamos sobre las 5 y poco, y antes de las 6 estábamos en la calle, intentando interceptar un taxi... había muy pocos, casi ninguno... y pasaron unos minutos antes de que uno nos hiciese caso y parase. Era un chino muy majo y muy legal, que no nos puso problemas para poner el taxímetro, pero no entendía inglés, y menos mal que recordé la palabra volar en chino y le hice el gesto de un avión... xDDD me entendió y salimos enseguida. Por el camino, al principio todo bien (el aeropuerto está a 30 min., aproximadamente, si no hay problemas), pero cuando estábamos llegando a la zona de los peajes de la autopista, empezamos a ver grandes colas... y nos empezamos a agobiar. Fuimos avanzando poco a poco, al menos ya estábamos cerca, pero el reloj seguía su curso y se nos hacía tarde!! por fin, llegamos al aeropuerto, pero no exactamente a la zona a la que debíamos llegar, con lo cual tocó correr para ir hasta la zona de check-in que nos correspondía.

Al llegar, preguntamos, nos mandaron a un mostrador (tuvimos que esperar porque teníamos a unas cuentas personas delante), nos mandaron a una cola, y cuando por fin nos tocó van y nos dicen que tampoco es allí!! yo tenía ganas de matar a alguien :ranting: Total, que llegamos a la cola definitiva con unos 5 min. de margen nada más, pero también había gente delante, y cuando por fin llegó nuestro turno, nos dicen que acaban de cerrar el vuelo, por 3 minutos!!! casi me los como crudos!! qué rabia!! es cierto que no íbamos con un margen amplísimo, pero sí suficiente, a pesar de haber perdido tanto tiempo en la autopista, y si no nos hubiesen mandado 3 veces a 3 colas que no eran la nuestra hubiésemos embarcado sin problemas... (en realidad la última a la que fuimos tampoco era la correcta, había otra para pasajeros que llegasen con poco margen al check-in, a 10 metros, en la que no había nadie!!). El gran problema: no se enteraban bien porque no hablaban ni papa de inglés, y no sé si realmente entendían nuestras preguntas (las guías de conversación en general, son una mierda en bote; de las 2 que teníamos ninguna era buena, y teníamos que complementarlas continuamente para hacernos entender). Lost in translation again…

Tras la negativa en el check-in me enfadé, intenté hacer una reclamación en un mostrador lleno de chinos que se apiñaban con los papeles de sus vuelos en la mano, yo me abrí paso, le metí el papel en la cara al tío, él casi ni lo miró y pasó de nosotros. Qué rabia... íbamos a perder un día casi completo en el aeropuerto, y todo por una sucesión de malentendidos. Al menos, no todo estaba perdido, la china del check-in me dijo que podíamos intentar cambiarlo por el siguiente vuelo en una ventanilla que había allí cerca, y fuimos a intentarlo. Esperamos una cola que me parecio eterna, entre la rabia contenida y las ganas de llorar que tenía, pero al menos cuando nos llegó el turno la china de la ventanilla hablaba algo de inglés. Segundo palo del día: sí, había plazas para el siguiente vuelo, de China Eastern, que salía a las 12:00, pero sólo para Primera Clase. Es decir, podíamos ir si pagábamos 144 € más cada uno! vaya puñal... Si no, podíamos esperar a otro vuelo que salía por la tarde, pero llegaríamos ya muy de noche. Total, que lo hablamos rápidamente y decidimos cogerlo igual. Pagamos con la tarjeta para que doliera menos el sablazo, y enseguida teníamos nuestros nuevos billetes.

A todo esto, seguía siendo muy temprano, aún no eran ni las 8, y decidimos ir a desayunar. Fuimos a buscar algún sitio para comer algo, y no había mucho donde elegir, un par de restaurantes y sitios de té. Miramos un poco, y todos eran carillos, así que nos decidimos por uno que estaba en el piso de arriba, al fondo de todo. Un chino vino a por nuestras mochilas, cogió un carrito, les puso una red y nos dio un número, en plan consigna del restaurante. Luego nos sentamos, y pedimos: Lau, Jorge y yo pedimos típicos desayunos chinos, cada uno diferente, sin saber muy bien lo que eran ni lo que tenían :P Al poco rato nos sirvieron, y gracias al mío tuvimos la primera aproximación a las porras chinas, que luego tanto juego nos darían a lo largo del viaje. Mi desayuno se componía de unas porras chinas, un bol de leche de soja caliente (me gusta la leche de soja, pero caliente y sin cacao pierde mucho!), tres platitos con diferentes verduras, un huevo cocido y dos bolitas de masa (también de verduras) cocinadas al vapor. Era muy completo, pero bastante caro. Como los de Jorge y Lau eran distintos los compartimos y pudimos probar diferentes sabores, muchos radicalmente distintos a nada que hubiese comido hasta entonces… en general estaba todo muy bueno, salvo un par de cosillas raras que había por el medio. Lau nos invitó al desayuno, y después de pagar recogimos las mochilas y decidimos buscar ya el mostrador de facturación, aunque era tempranísimo no teníamos nada que hacer…

Desayunando


Al ser tan temprano, asistimos a un curioso espectáculo: los empleados del aeropuerto (nosotros vimos a los de una aerolínea, y también a los del restaurante donde desayunamos), se reunían para recibir instrucciones de sus superiores, todos juntos, casi en plan militar, y después se iban dispersando hacia sus puestos de trabajo. Imprimen a todo un sentimiento de colectividad muy curioso.

Poco después llegamos a facturar y teníamos un mostrador sólo para nosotros, con flores y pijaditas varias, nos atendieron como a príncipes persas xDDD Fueron muy eficientes, en menos de un minuto teníamos todo listo, así que decidimos buscar la sala de espera que nos dijeron que teníamos por ser de First Class. Cuando la encontramos, al pasar el control ya fueron las risas: nosotros con nuestras pintas, y un montón de gente pendiente, alfombra roja para entrar y demás. Llevábamos botellas de agua, pero simplemente las abrieron, las olieron y como no les debió oler a queroseno o nitroglicerina, nos las dejaron pasar. Después, pasamos a la sala en sí, un par de grandes salones con asientos, sofás, internet de acceso libre y dos zonas con comida y bebida, en plan buffet, donde podíamos coger lo que quisiéramos (huelga decir que tuvimos bollos de sobra para todo el día, sospechosamente “se terminaron” :P). Lau localizó también otra zona donde había muestras de gel y champú, unos botecitos de puta madre, y también hicimos acopio de reservas para el resto del viaje… xDDDD había que amortizar el precio del First Class!! Bebimos varios zumos, cogimos aguas para beber durante el día, y Lau hasta se hizo calimotxo!! qué jefada… xDDD Estuvimos un rato escribiendo los diarios, mandando e-mails y haciendo el tiempo. Cuando vimos que había un montón de comida calentita, y ya íbamos teniendo hambre, nos pusimos ciegos! Yo me comí dos platos de noodles y otro de arroz con verduras, riquísimos, y cuando acabé ya no podía más; además, ya tocaba embarcar.

En la sala pijotera


Al subir al avión, flipamos con los asientos, enormes, súper cómodos, con un par de zapatillas para cada uno (cómo me cundieron el resto del viaje!), y una azafata muy atenta todo el tiempo pendiente de nosotros (sobre todo de Lau, que la mareó un poco :P). El tío que teníamos delante (obviamente un chino rico), era un warruzo tremendo... todo el tiempo escupiendo y demás, puaj! El vuelo fue bien, súper cómodo, la azafata venía a preguntarnos cada poco si ya teníamos hambre y nos traía frutos secos para ir picando (unos guisantes secos muy curiosos; estaban buenos), pero en las 2 horas y media de vuelo no nos entró hambre, de la tremenda zampada que nos habíamos metido previamente en la sala de espera. Por la ventanilla pasaban paisajes cambiantes, desde regiones con inmumerables ciudades pequeñas de forma cuadrada, pegadas unas a otras, pasando por zonas con pequeños campos de cultivo,otras montañosas, medio desérticas, hasta vistas del río Yangtsé (enorme, casi monstruoso) salpicadas de pueblecillos. Fuimos descansando un poco, disfrutando del vuelo, y por fin empezamos a aterrizar y aparecieron los paisajes kársticos de Guilin a lo lejos... qué bonito!

Pequeñas ciudades


Campos de cultivo


Zona de montañas


El impresionante y enorme Yangtsé


Karsts desde el avión


Al salir del avión, fuimos a preguntar cuánto costaría un vuelo a Guiyang, porque ir hasta allí en avión un par de días después nos dejaría algo más de tiempo para disfrutar Yangshuo. El precio era razonable, unos 75 €, y los compramos (tuvimos que reunir toda nuestra pasta y pagar con efectivo, que no se podía hacer de otra forma). Con menos dinero encima, negociamos con un taxista para que nos llevase a Yangshuo, y finalmente conseguimos que pusiera el taxímetro (le pagaríamos también los peajes de ida y vuelta). Luego subimos al taxi e iniciamos el camino (una sucesión de adelantamientos imposibles, carriles que se duplicaban por arte de magia... acojona).

Nos alegramos de no quedarnos en Guilin, seguro que hace tiempo fue una ciudad preciosa, pero estaba tan turistificada que daba un poco de pena, había perdido gran parte de su encanto. Aún así, de vez en cuando nos quedábamos con la boca abierta con los picachos kársticos que se veían aquí y allá, salpicando el paisaje urbano. A mitad de camino, ya en zona rural, el taxista hizo una paradita para estirar las piernas y aproveché para cruzar la carretera (con cierto riesgo para mi vida, porque pasaban camiones y allí conducen como kamikazes), estaba literalmente fascinada por lo que veía, las montañas al fondo, el sol que empezaba a ponerse... Aparecieron por allí unas mujeres muy simpáticas que vendían artesanía, y Jorge le compró a una viejecita dos bolas decorativas (a las que ahora tenemos especial cariño, no sé por qué). Luego nos despedimos y continuamos hacia Yangshuo.

Paradita para descansar; casi me dejo atropellar por hacer estas fotos :P




Vendedoras


No hace falta decir que el taxista no hablaba nada de inglés, pero era muy simpático y llamó a su hermana para que le dijésemos la dirección del hostel al que queríamos ir, que casualmente era de unos amigos de la familia; al cabo de un rato estábamos en la puerta, y conocíamos al chino más eficiente del mundo, el chico de la recepción del West Street Inn, en Pantao Lu. Ya nos habían hablado bien de este sitio, pero superó nuestras expectativas: teníamos dos habitaciones dobles con baño, con dos camas grandes y cómodas en cada una, televisión, aparato antimosquitos, etc., por 30 Y cada uno (o sea, unos 3 € por persona). Además, aunque está céntrico también está fuera de la zona más bulliciosa del pueblo, así que es tranquilo para dormir.

Al llegar nos instalamos, vimos cómo el sol desaparecía tras los karst, y después se me ocurrió preguntar si ese día salían barcos para ver la pesca nocturna con cormoranes en el río Li. Nos dijeron que sí, pero que había muy poco margen, nos tenían que llevar en coche hasta el embarcadero. El precio, 25 Y (2,5€). Decidimos ir los 4, y en 10 minutos estábamos subiendo al barco. La pesca con cormoranes es muy tradicional en esta zona de China, una técnica muy antigua que en Yangshuo se sigue conservando aunque hay ya poca pesca en el río. Nosotros íbamos en un barco con más gente, con las luces apagadas, situados justo al lado de una balsa de bambú en la que iba un anciano chino pescando con sus cormoranes, con una gran luz para atraer la pesca. Primero el paisano ataba un hilito alrededor del cuello de los pájaros, que después se sumergían e iban pescando (no pescaron mucho).Fue muy interesante (aunque era un poco turístico, he de reconocerlo, pero así mantienen viva la tradición, que si fuese por la pesca que hay en el río tendrían que dedicarse a otra cosa), y al final el hombre llegó a la orilla contraria, nos enseñó la pesca y a sus cormoranes, estuvimos un ratito allí, y luego dimos la vuelta y regresamos a Yangshuo.

Pescando con cormoranes


El embarcadero resultó estar muy cerca de Xi Jie (viniendo por esa calle está a la derecha, antes de llegar al Cerro del Loto Verde), calle también conocida como West Street, muy bulliciosa y concurrida, que es como un gran mercadillo con productos de la zona: puedes encontrar artesanía miao, chorraditas varias, chops (sellos de piedra donde graban tu nombre en chino), abanicos, pinturas chinas, seda, etc. Pero está ya demasiado orientada a los occidentales (su nombre lo dice todo), y ha perdido toda su autenticidad. Luego, evitando esa zona, fuimos a cenar a un restaurante de chinos cercano a Pantao Lu, donde comimos de maravilla por 140 Y los 4 (gambas del río Li, algún plato de carne, verduras, arroz, huevos con tomate, etc.). Cuando terminamos nos acercamos a Xi Jie para tomar unos tés en algún sitio que estuviese abierto. No había mucho donde elegir, al final estuvimos en una terracita viendo pasar a la gente (guiris en su mayor parte), hasta que el cansancio nos pudo y nos fuimos a dormir, nos esperaban un par de días muy intensos!!
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 20:05

Os dejo un nuevo capítulo, largo como de costumbre, y en cuanto pueda pongo las fotos. Espero que os guste!

Día 19 de septiembre Yangshuo-Río Yulong y Yuelian Shan

Nos levantamos tempranito para ir a hacer senderismo por la orilla del río Yulong, y al bajar para salir vimos que la puerta estaba aún cerrada... y que nuestro eficiente recepcionista estaba durmiendo allí! Shocked El pobre tenía unas sillas puestas de manera que los asientos formaban una especie de espacio suficiente para estirarse una persona, con un par de cojines, y dormía allí mismo. Como decía Lau, este sí que sabía lo que era trabajar por turnos, los hacía él todos: mañana, tarde y noche (a lo largo del viaje veríamos muchos ejemplos de por qué se dice eso de “trabajar como un chino”) :P

Al salir ya había gente por las calles, aunque el pueblo aún estaba despertando. Buscamos un sitio donde comer algo, y encontramos un pequeño local muy cerca del hostel donde vendían porras chinas (las echo de menos xDDD), huevos y otros deliciosos desayunos. Devoramos todo (fue súper barato, 20Y) y paramos un taxi para que nos llevase a Baisha, un pueblecillo cercano a Yangshuo (nos cobró 50Y en total). Tardamos muy poco en llegar, unos 10 minutos, y una vez allí se nos planteó la cuestión de hacia dónde tirar. Decidimos buscar el Puente del Dragón (Yulong Qiao) y empezar a caminar desde ahí (lo que no sabíamos era por qué orilla debíamos ir, ni nada). Seguimos por el camino que atravesaba el pueblo, viendo a la gente en sus casas preparándose para empezar el día, muchos nos miraban. El Puente del Dragón está muy cerca, y al llegar vemos que es muy chulo, un enorme puente de piedra construido en 1412 que cruza el río. El sol aún no está alto, y flipamos con el paisaje desde allí, el río se extiende hacia ambos lados entre picachos kársticos y arrozales. Impresionante :rolleyes:

Puestecillo donde desayunamos


Casa en Baisha


Poco después del amanecer, desde Yulong Qiao


Vistas desde Yulong Qiao


No sabemos hacia dónde tirar, así que decidimos ir por la orilla opuesta del río, de donde vemos que parte un camino. Empezamos a andar, y el paisaje nos sorprende a cada segundo. Nos cruzamos con muchos niños que van hacia el cole en dirección opuesta, algunos nos saludan pero otros parecen un poco asustados de vernos (y no es que llevásemos unas pintas muy chungas xDDD). Al cabo de un rato el camino se hace más estrecho, y en muchos momentos es sólo un sendero que corre entre los arrozales. Pasamos por un par de pueblos muy auténticos donde la gente está haciendo sus tareas (básicamente se dedican a la agricultura, la ganadería y la pesca), muchos nos miran y nos saludan (aquí aún no nos habíamos acostumbrado a que nos dijesen “hallo” todo el rato), la gente es encantadora y nosotros estamos súper felices. En algunos momentos nos perdemos entre los arrozales y no sabemos por dónde sigue el camino, pero lo acabamos encontrando siempre (eso sí, una de las veces fue difícil... y es que el sendero no está marcado ni nada, es un poco seguir la intuición de cada uno y echar a andar).

Lost!


Lau en medio del arrozal


Curioseando


Panorámica


Debemos llevar andando ya unas dos horas, y el paisaje de la China rural nos sigue sorprendiendo a cada paso. Por el camino flipamos con la gente, los arrozales infinitos, los búfalos de agua, los pueblecillos (a veces sólo 4 casas y poco más) que vamos pasando, los dibujos en la puerta de las casas, los niños entrañables con los que “hablamos”, los perros chinos (es la extrapolación del “can de palleiro” gallego, pero en chino; son todos iguales)... todo es tan diferente y tan auténtico que nos encanta. Con deciros que sólo de este día tengo unas 170 fotos, os podéis hacer una idea. Nos encontramos también con algunos cementerios chinos, los primeros que vemos, totalmente integrados en la naturaleza, y que me transmiten una sensación de paz.



Cementerio


Ya hace bastante calor, empezamos a tener sed y paramos en una tiendecita de un pueblo a comprar agua y unas galletas súper raras de plátano. Al salir paramos un par de veces a mirar animales y saludar a la gente, y por fin encontramos un lugar en que el camino se bifurca; por un lado, un puente cruza el río Yulong; por el otro, el camino sigue, y no sabemos qué hacer. Hay un puesto estratégicamente situado allí al lado, y compramos unas cervecitas y agua, que nos tomamos debajo de una terracita, en unos asientos de bambú, es el paraíso! Mientras miro los mapas y la guía para ver cómo nos orientamos vienen dos chinos a hablar con nosotros, nos ofrecen bajar en balsas de bambú por el río. Como tampoco sabemos muy bien por dónde ir, negociamos un poco con ellos y decidimos ir (pronto descubriremos que, definitivamente, el paraíso está en el río Yulong). El único problema es que sus balsas están en Yulong Qiao, junto al puente del que habíamos partido! Pero nos ofrecen llevarnos en moto, así que aceptamos, por 60 Y cada uno. Enseguida llegan dos motos, para 6 personas. En China es de lo más habitual ir 3 en una moto, sin casco ni nada, total pa qué :P a mí me toca en el medio y voy haciendo vídeos del paisaje, salimos a una carreterita que va entre los karst, es impresionante. Tardamos un rato en llegar de nuevo al puente, habíamos caminado muchos kilómetros casi sin darnos cuenta! Por el camino pasamos por varios pueblos, vemos a la gente trabajando muy duramente, y hasta nos cruzamos una serpiente, menos mal que no nos salió al paso cuando íbamos andando, que sino qué cague!

Tomando algo en la terracita



Por fin llegamos al puente de nuevo, y tenemos que esperar un poquito a que preparen las balsas, les van a poner encima unas sillas y una sombrilla porque hace mucho calor (a mí me parecía más auténtico sin sombrilla, pero luego se agradecía). Mientras tanto volvimos al puente, nos hicimos fotos con uno de los barqueros, compramos cerveza para el camino y aprovechamos para ir al “baño” (si vais a China os recomiendo aprenderos los caracteres de “hombre” y “mujer”, son muy sencillos y así sabréis hacia qué lado tenéis que ir; es muy útil, porque muchas veces no hay ni puerta, y son bastante “colectivos”). Al cabo de un rato las balsas estaban listas, subimos y empezamos a descender el río. Aquello era un lujo… relax total, escuchando sólo el murmullo del río y el remo rozando el agua, con un paisaje increíble ante nuestros ojos, observando las orillas, la gente que pescaba, etc. Por el camino también había pequeños desniveles sobre los que la balsa saltaba suavemente, salpicándonos un poco, era divertido. Daban ganas de meter los pies en el agua, pero las posibles bilharzias (una especie de gusanitos que hay en el agua en algunas zonas de Asia, que se te meten dentro del cuerpo y se van moviendo por él) me echaron para atrás. No así a Lau, a la que sólo le faltó acabar el paseo a nado.

Lau, yo, Txema y Jorge en el Puente del Dragón


Barquero, con Baisha al fondo


Bajando el río










Al cabo de algo más de hora y media llegamos a la orilla, un lugar en medio de ninguna parte, bastante hambrientos. Le preguntamos a los barqueros dónde podíamos comer, y uno de ellos nos acompañó por los senderos entre arrozales, pasando el puente de Xiangui, hasta un punto donde tuvimos que esperar. Lau hubo un momento en que se perdió y volví atrás a buscarla, se había despistado poco después de empezar a andar. Cuando volvimos junto a los chicos, ya estaban con un personaje muy característico, el Chino Neira (le llamamos así porque es clavado a un tío que conocemos los 4 xDDDDDDDD), que llevaba un mandil de cocinero allí en medio del arrozal, y que nos guió hasta el pueblo de Jiuxian, donde tenía un pequeño restaurante. Le pedimos que nos recomendase algo, y pedimos pollo, pescado, arroz para todos, huevos con tomate y alguna que otra cosa. Estábamos bastante hambrientos, pero fue imposible acabar todo. La comida estaba muy rica, pero al ver el pollo me alegré de no comer carne, en la bandeja se distinguían, entre los trozos, todas las partes de una gallina, desde la cabeza con su cresta hasta las patas. Vamos, que sólo le faltaban las plumas… El pescado estaba bueno, poco hecho para mi gusto pero también rico. Cuando nos trajo la cuenta, 155 Y por todo, menos de 4 € por cabeza… y quedaba comida como para otros 4! Fue muy barato. Al salir había por allí un niño muy simpático, con el que nos hicimos unas fotos, era entrañable.

Siguiendo al barquero


Campesinos en Xiangui Qiao


Hacia Jiuxian


Con el mítico chino Neira


Luego nos despedimos del chino Neira y del niño y vimos un poco el pueblo. Es de la época de la dinastía Tang y es muy chulo, tiene unos 1200 años y casas de las dinastías Ming y Qing. Dimos una vueltecilla y nos metimos en un edificio de aspecto muy antiguo que estaban arreglando. Tenían una hucha para que quien quisiera diese pasta para poder seguir restaurándolo, les dejamos unos yuans. Al salir, a falta de otro sitio, nos tuvimos que lavar los dientes en el camino junto al arrozal, y justo entonces aparecieron unos cuantos guiris, que debieron flipar xDDDDD

Jiuxian


Lavándonos los dientes :P


Queríamos terminar el día en Yuelian Shan, la colina de la Luna, así que preguntamos y nos dijeron que estaba a menos de 3 horas de camino. Continuamos caminando, esta vez por la margen izquierda, atravesando más pueblos y lugares muy auténticos, pasamos junto a un colegio llenos de niños que estaban jugando, más arrozales, edificios en construcción con andamios de bambú, más búfalos y gente trabajando… Hacía mucho calor, y de vez en cuando teníamos que comprar más agua y parar a beber. Salimos a una carretera asfaltada, volvimos a los caminos, seguimos andando mucho tiempo… y siempre que preguntábamos a alguien nos decían que faltaba entre 1 hora y hora y media (para estas cosas sirve el curso intensivo de chino :P), pero aquello no se acababa nunca! Finalmente llegamos junto a un albergue propiedad de una holandesa, y nos dijeron que nos faltaban otras 2 horitas, pero que si queríamos llegar pronto podíamos ir en moto, por 10 Y cada uno. Por 1 € no nos lo pensamos, y les dijimos que sí. El hijo de la holandesa era uno de los que nos llevarían, y hablaba perfectamente chino! Hasta decía que era fácil, vaya crack. Fueron a preparar las motos y salimos (se notaba que eran europeos, que sólo Jorge y yo tuvimos que compartir moto con un chino, los otros iban de 2 en 2), con tan mala suerte que al dar una curva la moto en la que iba Txema pinchó, y tuvimos que parar y esperar a que consiguiesen otra. Por fin, al cabo de unos 15 minutos, pudimos salir de nuevo. Menos mal que fuimos en moto, quedaba una buena tirada hasta Yuelian Shan!







Al llegar a la base nos despedimos del chico holandés y los 2 chinos que nos habían llevado. Para subir a la colina hay que pagar 15 Y, y una vez en el recinto te abordan innumerables señoras con bolsas nevera, que te acompañan mientras subes por si quieres comprarles agua o postales, y te piden las botellas vacías que tengas (esto es muy común en casi toda China). A mí se me pegó una y no me soltaba… Yo ya estaba súper cansada, y los más de 1200 escalones que hay hasta arriba me mataron… pero ahí tenía a mi buena mujer, abanico en mano, ayudándome a hacer más llevadera la subida :P Le acabamos dejando 30 Y en aguas. La colina se llama así porque es un gran pico kárstico con un gran agujero en forma de luna, y se sube hasta una plataforma justo ahí debajo. Después, desde ahí, sale otro camino que sube arriba de todo, y las vistas son maravillosas. Se ven cientos de karst, los ríos Li y Yulong, y muchos pueblecillos diseminados por el paisaje. Es una pasada estar allí arriba contemplando todo esto, mientras el sol se empieza a poner y empiezan a elevarse globos entre los valles rodeados de picos (salen al amanecer y al anochecer). Estuvimos bastante rato allí, y luego bajamos, con la imagen de ese hermoso paisaje bien grabada en las retinas.

Panorámica desde la plataforma bajo el arco




Vistas desde arriba




Al llegar abajo cruzamos la carretera para parar un minibús de vuelta a Yangshuo, esperamos un poquito y pronto llegó uno (nos costó 5 Y a cada uno). Nos quedaba poquísimo dinero, así que al llegar de vuelta al pueblo nos separamos, nosotros fuimos a darnos una ducha y Lau y Txema a buscar un cajero para sacar pasta. Cuando volvieron no habían encontrado ni uno solo operativo, resulta que en muchos sitios los cajeros sólo funcionan en horario laboral (hasta las 5 o 6 de la tarde), y en todo Yangshuo no había dónde sacar pasta (mucho ojo con esto en todos los pueblos a los que vayáis!). Una putada, porque nos cundía ir en globo al amanecer (creo recordar que costaba unos 60 € por cabeza), y al no tener ni para pipas ya ni nos lo planteamos :angry:

Nuestro recepcionista, siempre eficiente, nos ayudó a reservar habitación para el día siguiente en Anshun, para nosotros hubiera sido imposible (sólo hablaban chino, ni una palabra de inglés, y por teléfono no te puedes comunicar con mímica!). Le pagamos la llamada (para él una llamada a otra provincia era carísima) y nos arregló todo, como ya era costumbre :cool:

Pensábamos ir a cenar o a tomar algo después de que se duchasen Lau y Txema, pero se quedaron sopas y nosotros al final también, cansados de esperar. Cuando conseguí despegarme de la cama y fui a llamarlos estábamos todos reventados, así que decidimos no salir ya. Por suerte, aún quedaban algunos de los famosos bollos de la sala VIP del aeropuerto, así que pudimos comer algo y nos metimos en cama, rendidos.

Siguiente capítulo: Yangshuo-Fuli-Guiyang-Anshun
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 20:15

Os dejo otro capítulo kilométrico...

20 de septiembre de 2007 Yangshuo-Fuli-Guiyang-Anshun

Nos levantamos pronto, a eso de las 6:00, para aprovechar nuestra última mañana en Yangshuo, y le preguntamos a nuestro chino eficiente si nos daría tiempo a ir a algún sitio fuera del pueblo todavía. Nos dijo que sí, y, cómo no, nos lo organizó él mismo. Esta vez bajaríamos por el río Li hasta Fuli, un pueblecito muy pequeño famoso por su artesanía, ahí viven un montón de pintores que realizan sus trabajos sobre rollos de papel (son preciosos). Costaba lo mismo ida y vuelta que sólo ida, 40 Y por cabeza, pero volver en sentido contrario a la corriente nos llevaría más de una hora, así que nos decidimos por ir en barco y apañárnoslas para volver como pudiéramos.
Además, teníamos que coger un vuelo en Guilin a las 19:00, y queríamos salir con tiempo. En teoría había que estar a las 18:00 en el aeropuerto, así que le preguntamos a nuestro chino si conocía a algún taxista y, por supuesto, nos lo organizó también, y por un precio menor que el que habíamos pagado para ir a Yangshuo! (190Y frente a 270). Él nos decía que con salir a las 4 era suficiente, pero por si acaso (no queríamos sorpresitas como la última vez) decidimos salir a las 15:30. Le pagamos ya, quedamos con él y salimos.

Nuestra habitación de 30Y por cabeza (había otra cama igual al otro lado)


Vistas desde la escalera que llevaba a las habitaciones


Pantao Lu


Fuimos a desayunar al mismo sitio que el día anterior, pero esta vez pedimos unas bolitas de masa rellenas de algo dulce (algo parecido a mermelada) y noodles vegetarianos para probar. Estaban muy buenos, son noodles en una especie de sopa, y les suelen echar trocitos de verduras, hierbas y cacahuetes. Nos costó 27 Y en total, pero comimos muy bien. Como teníamos algo de tiempo hasta la hora en que habíamos quedado en el hostel para ir al embarcadero, fuimos a dar un paseo por el pueblo.

Desayunando


Sabíamos que muy cerquita de donde estábamos, justo al salir de Pantao Lu hacia la rotonda, había un mercado cubierto donde los granjeros y campesinos suelen vender sus productos, así que tiramos hacia allí, y enseguida lo encontramos. El mercado era a la vez un lugar tan fascinante y original como chocante para los occidentales, incluso algo repulsivo. Entramos por la parte donde están las verduras, especias, legumbres y demás. Lo primero que vemos son innumerables puestos, bastante gente, y nos da una impresión de caos ordenado… Vamos paseando entre los puestecillos, viendo verduras y legumbres que no imaginábamos que existieran (la gran mayoría de las cosas no teníamos ni idea de qué eran), enormes sacos de legumbres, puestos con huevos de diferentes aves, calamares abiertos y secos, otros con especias que olían muy bien… y luego pasamos al lado donde está el pescado y otros bichos acuáticos, como ranas, serpientes y demás. Me llamó muchísimo la atención cómo los tienen. Para que estén siempre frescos los tienen vivos, en agua, y dependiendo de lo que sea tienen pequeñas palanganas o enormes cubas para conservarlos. Luego en algunos puestos también hay pescado normal, sin agua, que cogen en el río los pescadores y llevan después allí. De pronto, mientras estábamos mirando llegaron unos pescaderos con una pequeña camioneta (sí, dentro del marcado puedes encontrarte motos, camionetas…) y descargaron el pescado vivo en unas cubas, yo estaba fascinada, vaya espectáculo!
De ahí pasamos a la zona de las aves, metidas en jaulas colocadas alrededor de los vendedores, y luego a la parte donde está la carne, que me daba un poco de mal rollo… lo peor fue que de repente vi a un chino pasar junto a mí con algo bastante grande, tieso, en la mano… me fijé bien, y era un perro como los que habíamos visto el día anterior, muerto, con un rictus en la cara. Casi me roza con el perro muerto al pasar, qué chungo! Un poco impresionada, pasamos por la zona de la carne bastante rápido, ya para salir. Había muchos puestos con patos degollados, con el cuello lleno de sangre, estirados en hileras… pasé casi sin mirar :S

En el mercado















Una vez fuera, como aún teníamos tiempo, pasamos por el hostel a coger un par de cosas y fuimos a Xi Jie. En esta calle hay muchísimas cosas para comprar, algunas muy chulas y otras bastante chorras. La recorrimos hasta el final y llegamos hasta el embarcadero del que habíamos salido para ver la pesca con cormoranes. Al ser de día se veía mucho mejor la otra orilla del río Li, donde pastaban unos búfalos de agua y se veían enormes karst. En esa zona hay unos puestecillos con cosas diversas, por los que estuvimos curioseando un rato, antes de volver a Xi Jie. Compramos unas postales y una cajita labrada de cuerno de búfalo para nuestra abuela, y vimos cómo se hacía el proceso de elaboración de la seda en una de las tiendas. Luego nos fijamos en unos chops (sellos chinos de piedra, en los que graban tu nombre) que tenían en la parte de arriba los símbolos del horóscopo chino, y preguntamos cuánto costaban. Regateando mucho, sacamos 3 por 80 Y y los dejamos para que los grabaran. Menos mal que me sabía los nombres de nuestros horóscopos en chino (yo el caballo, Lau el gallo y Jorge la rata), para decirles para quién era cada uno, que el hombre se armaba un cristo. Los dejamos a grabar y quedamos en pasar a buscarlos a partir de las 14:30.

Río Li, karst y búfalos


Nuestros chops ya listos: Loly y Jorge


Miramos un par de cosillas más y luego fuimos hasta el hostel, donde hicimos el check-out, guardamos nuestras cosas en una salita y esperamos unos minutos antes de que nos viniese a buscar el hombre que nos llevaría hasta el otro embarcadero. Cuando llegó fuimos andando con él (más que con él, detrás de él y con la lengua fuera, cómo corría el tío!!), recorriendo varias calles, hasta una terracita donde nos indicó que esperásemos. Tuvimos que estar bastante rato allí parados, algo más de media hora, pero nos entretuvimos viendo a la gente hacer su vida por allí al lado: un grupo de chinos estaban comiendo en cuclillas, había una familia con su bebé, una señora vendiendo refrescos en un puesto, y muchos búfalos de agua tratando de librarse del calor con un buen baño en el barro, en la orilla del río.

Río Li desde el embarcadero




Por fin, al cabo de un rato nos dijeron que ya podíamos subir a nuestra barca. Ésta estaba hecha de bambú, igual que la del día anterior, pero era muy distinta, mucho más grande, con unos asientos fijos y motor. Obviamente, era menos auténtica… Enseguida nos pusimos en marcha, y la barca empezó a bajar el río. El paisaje era muy diferente al que habíamos disfrutado el día anterior, el río Li es mucho más ancho y hay más gente que vive de él, lo que se nota bastante. En algunas zonas se podían ver casas modernas, algún que otro puente y más indicios de actividad; incluso vimos algunas barcas grandes reconvertidas en viviendas en las que vivía gente, en la orilla misma del río. El trayecto duró aproximadamente una hora (si hubiésemos vuelto en la barca, en sentido opuesto lleva el doble porque hay que remontar el río), durante la que nos entretuvimos mirando el paisaje, viendo a pescadores, búfalos en las orillas, niños jugando en el agua… la verdad es que estuvo muy bien (aunque si tengo que elegir me quedo con el río Yulong).

Yendo hacia Fuli






Pescador


Niños jugando


Casa-barco


Llegando a Fuli


Cuando por fin llegamos a Fuli nos despedimos del barquero y bajamos. Había que subir unas escaleritas y llegamos a una plaza. Allí ya nos querían meter en una furgoneta para llevarnos al punto del que salían los minibases a Yangshuo, pero les hicimos entender, como pudimos, que no nos hacía falta, y fuimos a dar una vueltecilla por el pueblo. Íbamos andando y nos encontramos con un local en el que había expuestos muchísimos rollos de papel pintado (la mayoría eran preciosos). Nos paramos a verlos desde fuera, y la chica que estaba dentro nos dijo que entrásemos para verlos mejor, si queríamos. Estaban todos pintados a mano, y aunque no pensábamos comprar nada enseguida nos quedamos fascinados, yo tuve claro que alguno me llevaba para casa :P Estuvimos un buen rato mirando y escogiendo, yo me llevé 4 pequeñitos que representaban las 4 estaciones, otro más para mi madre con unas flores y uno mediano del que me enamoré nada más verlo, en el que había un precioso paisaje invernal, con una casa y la nieve que caía sobre ella (en total 21 €, tras mucho regatear; luego en Yangshuo preguntamos por curiosidad, para comparar, y nos pedían bastante más por uno solo de los medianos). Al salir íbamos cargados con nuestros rollos, que nos acompañaron todo el viaje y por los que llegamos a temer que no llegasen a España más de una vez (si alguien piensa comprar algo de esto, que sepa que te dan unos tubos de cartón muy resistentes para guardarlos). Al salir vimos algunos talleres más, e incluso a la gente pintando dentro. Todos hacen unos diseños muy parecidos, tienen unos modelos y los van copiando a mano.

Paisaje en Fuli


Desde ahí cruzamos el pueblo, que es bastante normal pero tiene cierto encanto en algunas partes con casas antiguas, y en la calle principal nos encontramos con un occidental que llevaba una bolsa con fruta. Le preguntamos dónde la había comprado, y nos indicó la dirección del mercado. Al cabo de unos minutos buscándolo por fin lo encontramos, estaba bastante cerca, y compramos bastante fruta para el camino, porque ya veíamos que no nos iba a dar tiempo a comer. Compramos para todos manzanas, mandarinas y una gran sandía (a la que ataron unas cintas para que pudiéramos transportarla fácilmente), por la “astronómica” cantidad de 10 Y (1 €), yo no daba crédito cuando nos decían los precios. Te pesaban la fruta en una balanza antigua y te cobraban (otra ocasión en la que es mejor saber chino; lo que sí es imprescindible es saber los gestos de los números chinos, podéis verlos [email="http://en.wikipedia.org/wiki/Chinese_number_gestures"]aquí[/email]), todo muy auténtico.

Fuli


En el mercado


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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 20:16

Ahí a la 2ª parte del capítulo:

Como aún teníamos que regresar a Yangshuo y recoger los chops antes de marcharnos, fuimos tirando hacia la carretera general, donde podríamos parar un minibús. Atravesamos un par de calles más, llegamos y cruzamos hasta el otro lado. Hubo suerte y no tuvimos que esperar casi nada, pronto estuvimos de camino a Yangshuo, en un trasto bastante auténtico, comiendo la fruta que habíamos comprado. Cuando llegamos fuimos a por los chops, volvimos al hostel, recogimos las mochilas y nos despedimos de nuestro chino eficiente; fuera nos esperaba nuestro taxista, un chino muy silencioso que no nos dijo ni palabra en la hora y pico que nos llevó llegar al aeropuerto de Guilin. Esta vez el camino se hizo mucho más corto, y durante el trayecto volvimos a flipar con la forma de conducir de los chinos, y con una moto que fue delante de nosotros un buen rato, cargada con una jaula detrás, llena de animales, entre ellos una cabra muerta encima y unos cuantos perros; no os podéis imaginar qué pena me dio la mirada de uno de esos perros, creo que la recordaré siempre… prefiero no pensar en la suerte que pueda haber corrido.

La moto... :(


Cuando llegamos al aeropuerto de Guilin tuvimos que qitar todos nuestros bártulos del taxi: las mochilas grandes, las pequeñas, los tubos verdes donde llevábamos los rollos de papel pintado (ahí aún no habíamos perfeccionado la técnica que hacía que todos cupiesen en las mochilas), y la sandía. Esta última, al sacarla, se escurrió de entre las cintas que le habían puesto en el mercado para que pudiésemos llevarla, y cayó al suelo. Txema y Jorge la dieron por perdida, pero nosotras, como buenas zarrapastrosas que somos, quisimos aprovechar lo que se pudiera. Sólo se había roto un trozo de la parte de abajo, así que decidimos comernos el resto. Sacamos mi navajita (muy pequeña para una sandía tan grande), cortamos la parte que no servía, y el resto lo cortamos como pudimos, sin la ayuda de los chicos, que se morían de vergüenza y pasaban de nosotras, como si no nos conocieran. Lau y yo también nos moríamos, pero de risa! Fue una situación súper divertida, intentando comernos la sandía, agarrando un trozo como podíamos mientras cortábamos otro, aguantando también la sandía para que no cayera, sin ningún sitio donde apoyarnos, haciendo malabares para tirar las pepitas en una papelera que había allí al lado… en medio del ataque de risa, mil trocitos por el suelo, pringando todo con el líquido que goteaba… y el colmo ya fue cuando se acerca una limpiadora china, mira al suelo, mira a Lau, me mira a mí, y dice “shuei” (agua en chino), tranquilamente le pasa una fregona y se pira… casi nos da algo xDDDDDDDDDDDDDD

De risas con la sandía


Tras el espectáculo que dimos con la sandía entramos en el aeropuerto y miramos si se podía facturar. Por suerte sí pudimos, aunque habíamos llegado demasiado temprano, así que enseguida nos quedamos sólo con las mochilas pequeñas y los rollos, y fuimos a pasar el control. Nos llamó bastante la atención que en una plaquita ponía “Civilized Airport”, muy curioso. Pasamos con unas botellitas de agua, simplemente les quitaron el tapón, las olieron y como no olían a nitroglicerina pasamos con ellas. Tuvimos que esperar un buen rato y luego embarcamos. Volábamos con Xiamen Airlines, y el vuelo fue muy cortito, sólo 40 minutos. Antes de darnos cuenta ya estábamos en Guiyang, la capital de Guizhou, la provincia Lost in translation por excelencia!; allí sí que no había ningún guiri, ninguno! cuando aterrizamos, tras un vuelo amenizado por un chino guarro escupiendo en el avión, nos encontramos con un tremendo recibimiento de fans frikis chinas, que esperaban a algún chino famoso, al que no llegamos a ver, pancartas y carteles en mano. Seguramente era algún cantante, por lo que se veía en las fotos, y las volvía locas!! mysmilie_1112

Cogimos los equipajes y salimos para buscar un taxi que nos llevase a la estación de tren. No nos entendían casi nada, pero se negaban rotundamente a poner el taxímetro. Intenté regatear el precio con ellos en chino, pero fue imposible, así que finalmente tuvimos que pagar 60 Y. Este taxista, además, era un poco borde. Cuando íbamos entrando en la ciudad, veíamos por fin la China profunda… poca luz en algunas zonas, edificios destartalados… y al llegar al centro enormes avenidas, grandes edificios llenos de luz, y una concentración de miles de personas junto a una plaza, en una especie de mitin o ceremonia, con una gran estatua de Mao en el centro. Impresionante. También se veían plazas donde ponían música y la gente bailaba en la calle. En esta provincia conducían aún peor que en la anterior, descubrimos que las luces de los semáforos no significaban gran cosa para ellos, y las normas de circulación menos aún. Llegando a la estación casi nos la pegamos, buf… no se respetan preferencias ni nada, allí si quieres ir a un sitio sigues tu camino sin importar que haya otros coches con trayectorias que se cruzan con la tuya; los esquivas y listo. La estación de Guiyang nos imponía un poco de respeto, al parecer roban bastante, y no quiero recordar las pintas que había por allí :P. Fue nuestra primera aproximación a las estaciones de tren chinas, y no fue tan difícil como parecía.

De Guiyang no tengo fotos, pero he encontrado un par

Estatua de Mao, de noche


No nos apetecía mucho andar dos días cargando con todos los bártulos por Guizhou adelante, así que fuimos a buscar una consigna. En las estaciones de tren chinas siempre hay varias partes diferenciadas, separadas entre sí (normalmente no se puede acceder de unas a otras directamente, ni siquiera en estaciones pequeñas); en una sala están las taquillas, en otra las consignas, hay una sala de espera y para acceder a las vías hay que pasar un control de billetes (la seguridad es como la de los aeropuertos, más o menos, un poco menos estrictos). A veces no están precisamente cerca unas de otras, y nos costó un poco encontrar el lugar exacto, pero preguntando (por señas y con la guía de conversación) nos lo acabaron indicando. En la consigna no se pueden dejar las cosas si no tienes billete, y aún no lo teníamos, pero hicimos como que no nos enterábamos, le escribimos en un papel la fecha y coló. Cogimos las 4 cosas que necesitábamos, metimos los sacos en las mochilas pequeñas y el resto lo dejamos todo allí. Nos costó 60Y dejar las 4 mochilas durante 2 días.

Tras superar la primera prueba, venía lo segundo y más difícil, ir a comprar los billetes de tren para ir a Kunming dos días después en nocturno. No sabíamos si coger litera blanda o dura, pero al ser 4 podíamos coger un compartimento de 4 literas blandas y el precio no era muy exagerado, así que nos decidimos por éstas. Para comprar los billetes, una odisea. Escribimos en un papel las fechas, Kunming en chino y el número de tren (ya pondré al final unas páginas donde se pueden ver este tipo de cosas), y con mi pobre chino y la guía de conversación apañamos como pudimos. Nos mandaron a otro mostrador donde había una chica que hablaba inglés (muy mal, pero algo se le entendía), y tras ver las opciones que nos daban conseguimos comprar los tickets.

Una vez hecho esto, podíamos irnos a Anshun, donde íbamos a dormir esa noche. Siempre con las preciadas guías de conversación, preguntamos por los buses, señalando también el nombre de Anshun en chino en la Lonely, y nos mandaron a la avenida de delante, en el lado izquierdo. Allí, además de buses, había puestos de comida callejera, y compramos unas patatas fritas bastante ricas, ya empezábamos a tener hambre. Después preguntamos por el bus, y tras confundirnos un par de veces lo encontramos. El conductor nos cobró 30 Y a cada uno y subimos. Como no había sitios libres para todos en la parte de delante, nos sentamos atrás de todo los 4 juntos, y cuando nos dimos cuenta teníamos a medio bus girado, mirándonos como si fuéramos caniches de exposición, fue muy raro! En el trayecto hacia Anshun pusieron una grabación en plan karaoke, salía gente cantando en la pantalla y la letra por debajo; era absolutamente surreal xDDDDD

Mercado de puestos callejeros


Tras el divertido trayecto, llegamos a Anshun e intentamos orientarnos. Allí nadie hablaba inglés, absolutamente nadie, y éramos la atracción del pueblo-ciudad. Intentamos comunicarnos con alguna gente a ver si sabían dónde estaba el Anju Binguan (nuestra pensión), pero nos mandaban a hoteles ultra caros que salían en la guía, era como si no pudiesen entender que queríamos ir a un sitio barato. Nos orientamos como pudimos con el mapa de la guía, y tras confundirnos y tirar un rato en la dirección opuesta, conseguimos llegar a la estación del tren, que estaba junto al Anju Binguan. No lo veíamos por ninguna parte… El barrio parecía de lo más sórdido (como Anshun en general, donde al parecer es frecuente comer perro, y los cuelgan desollados como reclamo en la entrada de los restaurantes especializados donde los preparan; por suerte no vimos ninguno, era un poco tarde), y nos estaba dando un poco de mal rollito porque no encontrábamos el sitio y tampoco nos queríamos quedar en la calle. Preguntamos a un tío, con la guía (bendita Lonely Planet donde salen los nombres de los hoteles, restaurantes, etc., en chino), y nos llevó a él, estaba justo al lado. No tenía una pinta muy buena por fuera, pero no estaba tan mal. El chino que nos había acompañado le quería pedir dinero a la mujer como comisión por habernos llevado, vaya cara, pero se largó en cuanto ella le enseñó nuestra reserva. Ella no hablaba nada de inglés, y de nuevo otra situación simpática, sin entender nada; ella nos enseñaba unas fotos para ver si queríamos la habitación con o sin aire acondicionado, al final la acabamos entendiendo y las cogimos normales, no hacía calor, y con baño dentro. Nos costó a cada uno 40Y. Las habitaciones estaban en el piso de arriba y no eran un ejemplo de limpieza (más que nada por los colchones), pero durmiendo en el saco no había problema. El baño era de agujerito, por supuesto, y aunque ahí aún no me había acostumbrado no fue para tanto :P Nos dieron unas bolsas con jabones, pasta de dientes, cepillo y demás (en casi todos los sitios te dan gratis una bolsa de estas, por barato que sea el lugar), y nos fuimos a dormir.


Espero que os haya gustado y que no os hayáis dormido!! :P

Próximo capítulo: Anshun-Liuzhi-Pueblo miao
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 20:20

Éste sí que va camino de ser el capítulo más largo de la historia! espero que os guste! :P

21 de septiembre de 2007 Anshun-Liuzhi-Suogga-Longga

Me desperté temprano y miré por la ventana de la habitación. Allá abajo, la estación de Anshun iba cobrando vida con los primeros pasajeros de la mañana. Había dormido más o menos bien, aunque en mi saco, no me atreví a utilizar las mantas que nos habían dado (la habitación en sí no estaba sucia, pero sí un poco desastrada, y los colchones acusaban el paso del tiempo, igual que las mantas). Los demás también se estaban despertando, así que me levanté y empecé a recoger mis cosas; al cabo de un rato los 4 estábamos listos para salir. Bajamos, dejamos la llave de nuestra habitación y salimos a la plaza de delante de la estación, que el día anterior nos había parecido tan inhóspita. Algunos locales estaban abiertos, y nos metimos en una tiendecilla a comprar algo para desayunar. Pillamos algo para beber, patatas fritas y galletas (el sabor de las patatas fritas en China es muy distinto al de aquí, o bien os encantan o no os gustarán nada; a mí sí me gustaban :P).

Luego nos metimos en la estación para comprar los billetes, y descubrimos la sensación que deben tener los famosos cuando van por un aeropuerto; todo el mundo nos miraba! Ese día nos dirigíamos a un poblado de la minoría étnica Miao, para lo que primero teníamos que coger un tren a Liuzhi y luego buscarnos la vida. Fuimos a la taquilla, y ahí obviamente ya nadie hablaba inglés. Menos mal que nos entendieron entre mi pobre chino y la guía de conversación! Para nuestra sorpresa (Liuzhi no está excesivamente lejos, y todos los trenes que van al oeste pasan por allí) no había ningún tren hasta casi las 10... y teníamos que esperar más de 2 horas.

Una vez conseguimos comprar los billetes (8Y cada uno), había que pasar a la sala de espera. Incluso en una estación como la de Anshun hay controles de seguridad, así que tuvimos que pasar las mochilas por una cinta y enseñar los billetes para poder entrar (no es tan estricto como en los aeropuertos, puedes llevar una navajita y cosas así). Una vez dentro, vimos unos cuantos sitios libres juntos y nos sentamos. Fuimos la sensación de la sala de espera; en menos de 10 segundos, todas las cabezas se habían girado para mirarnos! Es una sensación muy rara sentirse tan observado... la gente que había por la estación era muy auténtica, había de todo, desde campesinos hasta un señor vestido con el traje azul típico de la época de Mao! Me fascinaba! También había un chico con una pinta rarísima, con el pelo en plan Songoku y una ropa como del siglo XXIII... pero a él no le miraban, sino a nosotros xDDD Había un par de chinos sentados enfrente de nosotros que no nos quitaban ojo; al principio se nos hacía todo muy raro, luego ya estábamos acostumbrados y ya sólo nos miraban unos cuantos. Nos entretuvimos como pudimos, flipando con la gente, aprovechando para escribir un rato... hasta que por fin, un poco antes de la hora prevista para la salida del tren, abrieron una puerta de rejas que había al fondo y anunciaron nuestro tren. Obviamente, no entendimos nada, pero preguntamos a una de las controladoras de la estación, billete en mano, y nos dijo que fuésemos a la puerta, por señas. Una vez allí nos picaron el billete y salimos al andén.

Al poco tiempo llegó el tren (bastante bueno, no como los alemanes pero para ser China estaba muy bien) y subimos al piso de arriba, donde estaban nuestros asientos (son todos numerados). A Lau le tocó separada, en una mesa con una chica y una niña pequeñita. La niña era súper bonita, y de vez en cuando miraba a Lau. Yo saqué la mascota del viaje (un tigre mochilero) y se la dejamos a la niña para que jugase. La miró con cierto recelo al principio, luego con curiosidad, y después lo cogió. Le quitó la mochila, le dio mil vueltas... se lo estaba pasando pipa.

Lau y la chinita


Poco después empezó a pasar gente vendiendo cosas, entre ellas unas peonzas con luz y unos bolis muy curiosos que tenía una chica. Nos hizo una demostración completa, aunque ya le habíamos dicho que no queríamos comprar nada, era muy simpática. La niña flipaba con la peonza de colores... Luego pasaron otros vendiendo comida, y un chino que tenía packs de 3 pares de calcetines y ponía mucho entusiasmo en su oficio, Jorge le acabó comprando un pack. En general la gente de esta región nos estaba encantando, eran entrañables, sencillos y muy amables con nosotros. Aunque no les entendiésemos casi nada eso era lo de menos.
Al cabo de un ratito, llegando a Liuzhi, la niña se quedó dormida, y su madre nos devolvió nuestra mascota. Nos despedimos de ella y bajamos.

Al salir de la estación, de nuevo todo el mundo nos miraba, pero ahí ya nos molaba :P Había una chica muy dispuesta, a unos pasos de la salida, preguntando a todo el mundo a dónde iba. Nosotros le dijimos que a Suogga, y ya nos cogió y por señas nos dijo que fuésemos con ella. Desconfiábamos un poco, al estar en un pueblo perdido en medio de ninguna parte, sin manera de comunicarnos con nadie, pero la seguimos (la gente se paraba a mirarnos!)y nos llevó a un minibús, resulta que era algo así como la revisora-organizadora del trayecto. Le pagamos (30Y cada uno, por un trayecto de unas 2 horas) y subimos. Luego bajó para ir a buscar a más gente, volvió, arrancamos, el conductor dio una vuelta hacia el lado de la estación (y la mujer gritando a ver si subía alguien más) se subieron un par de personas, giramos de nuevo y salimos hacia Suogga.

Si tuviera que elegir el mejor trayecto en bus de mi vida, creo que sería éste. Fue el más auténtico, sin duda. Yo iba sentada con Lau, y en la misma fila (pero del otro lado) había un señor con bigote muy simpático que enseguida se puso a hablar con nosotras. Nos preguntaba cosas que no entendíamos, le contestábamos como podíamos con la ayuda de la guía y poco a poco nos fuimos entendiendo con él. Le contamos de dónde éramos, cómo nos llamábamos, etc. Luego nos preguntó algo que no entendimos, y nos pidió la libreta para escribirlo, a ver si así lo leíamos y le contestábamos... pero no lo escribió en pinyin (que ya sería complicadísimo), sino en caracteres! Lau todavía tiene la hoja, algún día esperamos averiguar qué es lo que pone... :P

Mientras tanto, el bus atravesaba carreteras rurales, pasando por muchos pueblos muy auténticos, íbamos los 4 fascinados con lo que veíamos. El paisaje también nos sorprendió, era totalmente distinto a lo que habíamos visto hasta entonces. También había arrozales, pero éstos estaban formando terrazas en las montañas y cubrían los valles de un color amarillo verdoso muy chulo. Suogga está ya metida entre las montañas, así que cada vez subíamos más y nos encontrábamos con un paisaje algo más escarpado y agreste. A mitad de trayecto nuestro amigo se bajó y nos despedimos de él, qué hombre tan entrañable! Continuamos hacia el pueblo durante casi una hora más; por la ventana pasaban pueblos y casas bastante humildes, se veía pobreza pero no miseria (nos sorprendió mucho que por todas partes, incluso en el pueblo más remoto, había electricidad y acceso al agua, legado de la era Mao), animales domésticos, gente trabajando en los campos de cultivo, etc. Por fin, después de un buen rato que se nos hizo corto, llegamos a Suogga.

Ese señor de camisa es nuestro amigo chino


Paisajes






Fue bajarnos del bus y encontrarnos rodeados de gente diciendo “Hallo!” o intentando comunicarse con nosotros. Teníamos a todos los niños del pueblo alrededor, y a diferencia de otros lugares nadie nos pedía nada, sólo querían vernos y hacerse entender como podían. Intentamos explicar a dónde queríamos ir, pero cualquiera nos entendía! Entonces recordé que en la Lonely Planet había una foto de los miao, la saqué, y señalando la foto les dije que quería ir allí. Vinieron unos chicos y por señas nos dijeron que nos llevaban en moto al poblado, por 10Y cada uno. Les dijimos que sí, y trajeron 4 motos. Enseguida estábamos subiendo por la carretera que serpenteaba montaña arriba, flipando con el paisaje. La distancia hasta el pueblecillo de Longga no es muy grande, y pronto llegamos. Como pudimos, nos comunicamos con los chicos y les preguntamos a qué hora salía el primer minibús de Suogga hacia Liuzhi al día siguiente; nos dijeron que a las 6:30, y quedamos en que nos recogerían de nuevo en la entrada del poblado a las 6 am con sus motos. Nos despedimos de ellos y entonces nos dimos cuenta de que estaban llegando un montón de mujeres miao, con sus trajes típicos, a recibirnos.

Los miao (o hmong, en su propia lengua) son una minoría étnica que vive dispersa entre diversas provincias del sur de China y otros países, principalmente Vietnam, Myanmar, Laos y Tailandia, a donde emigraron muchos de ellos. En China, casi la mitad de la población Miao vive en Guizhou, casi siempre en colinas o zonas montañosas. Dentro de los miao hay muchos subgrupos que se visten de formas totalmente distintas; nosotros íbamos a visitar a los Changjiao Miao, o Miao de Cuernos Largos, que se llaman así porque las mujeres cuando hay alguna celebración se ponen en la cabeza unos cuernos de madera y enrollan en ellos tanto su propio pelo como el de sus antepasados, en muchos casos mezclado con lana. Elegimos ir a este lugar por dos razones: una, porque lo habíamos descubierto viendo el Lonely Planet del Suroeste de China y nos había gustado; y otra, porque son minoría dentro de la minoría; es uno de los grupos étnicos más reducidos dentro de los miao.

Al llegar tuvimos una pequeña decepción. De camino allí íbamos súper emocionados, a ver qué nos encontrábamos allí... y no nos recibieron de la forma tradicional, con los 3 cuernos de licor de arroz, ni nada parecido, y por señas nos hicieron entender que si les pagábamos se ponían el pelo. Claro, así pierde mucha autenticidad todo... Pero aún así considero que valió la pena ir. Resulta que desde que estuvieron los de Lonely Planet han pasado varios años, durante los cuales han asfaltado el camino que llevaba a Longga y han construido un pequeño ecomuseo sobre la minoría miao. Al ser ahora más fácil llegar ellos intentan vivir del poco turismo que llega allí (normalmente chinos; si ven un occidental lo asedian), y teniendo en cuenta que son bastante pobres, hasta cierto punto lo entiendo. Como estábamos allí y no teníamos otra cosa que hacer hasta la mañana siguiente, acordamos darles algo y nos llevaron al pueblo.

Siguiendo a las mujeres miao hacia el pueblo


Me fijé en que muchas mujeres estaban bastante calvas por los lados, porque el pelo que se ponen va muy apretado sobre la cabeza y eso tiene sus consecuencias. Las seguimos hasta una casa, y entramos. A Lau y a mí nos sentaron directamente en una cama (yo estaba fascinada con la casa, era súper auténtica) y empezaron a enseñarnos todo tipo de paños, bolsos, manteles y mil historias de artesanía que hacían ellas mismas. La verdad es que fue un agobio (si nos hubiesen conocido un poco, con el nivel de consumismo casi nulo que tenemos las dos, lo hubieran intentado con los chicos :P), en menos de 2 minutos teníamos encima el muestrario más grande de artesanía miao que podáis imaginar. No podía ni sacar la guía de conversación, pero recordé cómo se decía en chino “después”, y les dije que no, que eso luego, a ver si nos dejaban respirar un poco. Me gustó haber podido entrar en una de sus casas, de todos modos.

Desde el interior de la casa


Entonces, todas las mujeres empezaron a ponerse el pelo. Yo aún seguía en la puerta de la casa, pero Lau había salido por patas escaleras abajo xDDD Desde allí se veía muy bien todo el proceso, se ponían los cuernos, los ataban con su pelo y después se iban enrollando las larguísimas cabelleras de pelo y lana alrededor. Para terminar, se ataban unas largas tiras de lana blanca que impedían que el resultado se chafase en 2 segundos. Eso sí fue bastante auténtico y curioso, al fin y al cabo es algo que no puedes ver en ningún otro lugar, valía la pena.















Niña miao
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 20:22

2ª parte del capítulo, seguimos en el pueblo miao:

Desde allí, nos acompañaron a dar una vuelta por todo el pueblo, atravesando los caminos entre casas, viendo a la gente trabajando, los grandes cestos de mimbre junto a las casas, los animales pululando por allí... al final terminamos junto al ecomuseo. Allí salió una chica muy simpática e intentó comunicarse con nosotros, pero no le entendíamos nada... nos llevó a dentro del museo, donde había un señor con un PC, y entonces conseguimos entendernos gracias a la informática. Ellos escribían en chino y debajo salía en inglés. Nos preguntaron de dónde éramos y cosas así, y también si queríamos dormir allí. Le pedimos que nos enseñase dónde podíamos pasar la noche, y fuimos con ella. Eran dos habitaciones en una casa que daba a una terraza sobre la ladera, desde la que se veía un paisaje muy chulo. Regateamos con ella el precio (75Y cada habitación de 2), y le dijimos que aceptábamos. Luego nos dijo si queríamos comer, le dijimos que éramos vegetarianos, le preguntamos el precio y nos dijo que 50Y por los 4! Obviamente, no regateamos nada... No teníamos nada de hambre, y quedamos con ella para tener la comida lista a las 15:30 (en China es tardísimo para comer, como aquí las 6-7 de la tarde).

Hacia el centro del pueblo. Sí, eso que llevan son sacas llenas de paños y movidas artesanales diversas Shocked


Mujeres miao


En cuanto se fue, volvieron las mujeres miao a su particular asedio, querían vendernos todo cuanto tenían! Lau les compró un pañito, pero no se piraban, y yo estuve regateando con otra mujer por un bolso que estaba chulo, típico de allí, me pedía 100Y y al final conseguí dejarlo en 60, pero me parecía un poco caro. Le dije que como mucho 50, y así nos pasamos un rato larguísimo, regateando y riéndonos muchísimo las dos xDDD.

Los demás habían corrido a refugiarse en una de las habitaciones, y allí estaba yo, sola con las miao, intentando comunicarme y echándome unas risas con ellas. La mayoría se habían cansado y se habían ido ya, quedaban sólo unas pocas. Entonces Jorge salió a buscarme, se agobió, volvió a entrar en la habitación y se le coló una viejecita detrás, tras lo que empecé a escuchar quejas de Lau y risas de ellos. La mujer con la que estaba se despidió de mí y también entré. El panorama era de morirse de risa: los tres tirados en las camas, haciéndose los dormidos, ellos dos partiéndose el culo y la vieja pasándole a Lau los paños por la cara... a ella también le empezaba a dar un ataque de risa, pero la pobre mujer seguía insistiendo xDDDD Al verme entrar, la anciana cambió de objetivo y se lanzó a por mí. No había forma humana de que se fuera, así que miré qué cosas tenía. La pobre tenía los bolsos y paños más feos de todos los que había visto, pero me dio pena y le acabé comprando un bolso por 30Y, así conseguí que se marchara. Luego nos quedamos un buen rato refugiados allí, casi con miedo a salir de nuevo por si volvían a la carga, hasta que reunimos todo nuestro valor y salimos a disfrutar del paisaje.

Cotilleando en nuestra terraza


Panorámica desde la terraza


Un rato antes de la hora prevista para comer bajamos al ecomuseo y estuvimos viéndolo. Es muy pequeñito, sólo tiene un par de salas, pero me pareció muy interesante. Tienen paneles donde explican cosas sobre la cultura miao, trajes típicos, utensilios, un telar, etc.; todas esas pequeñas cosas que están empezando a desaparecer, o al menos a turistificarse. Allí nos enteramos de que en total son 12 poblados miao los que hay en esa zona (obviamente, me hubiese gustado pasarme por alguno de los otros 11, seguro que sería una experiencia más auténtica). Me gustaron los principios en los que se basaba el ecomuseo, os los copio:

The Liuzhi Principles
• The people of the villages are the true owners of their culture. They have the right to interpret and validate it themselves.
• The meaning of culture and its values can be defined only by human perception and interpretation based on knowledge. Cultural competence must be enhanced.
• Public participation is essential to the ecomuseums. Culture is a common and democratic asset, and must be democratically managed.
• When there is a conflict between tourism and preservation of culture, the latter must be given priority. The genuine heritage should not be sold out, but production of quality souvenirs based on traditional crafts should be encouraged.
• Long term and holistic planning is of utmost importance. Short time economic profits that destroy culture in the long term must be avoided.
• Cultural heritage protection must be integrated in the total environmental approach. Traditional techniques and materials are essential in this respect.
• Visitors have a moral obligation to behave respectfully. They must be given a code of conduct.
• There is no bible for ecomuseums. They will all be different according to the specific culture and situation of the society they present.
• Social development is a prerequisite for establishing ecomuseums in living societies. The well-being of the inhabitants must be enhanced in a way that does not compromise the traditional values.


En el Ecomuseo


Cuando estábamos terminando de ver la última sala nos llamó la chica para que fuésemos a comer. Cuando llegamos a la mesa, nos parecía que estábamos soñando... 6 platos de comida y un gran recipiente lleno de arroz, por unos 5 €!! Para acompañar la comida nos puso lo típico allí, unos vasitos con agua hervida, aún caliente. Estaba todo delicioso, comimos muchísimo pero no conseguimos acabarnos los platos... sobró comida como para 2 o 3 personas más. El agua caliente no había cundido, y quisimos comprar agua embotellada, pero no tenía. Lo único que había eran una especie de refrescos de leche-yogur con manzana, un tanto extraños (al principio estaban buenos, luego rayaban un poco), y compramos varios.

Toda esa comida por menos de 5€!!! :cool:




Ya más tranquilos tras haber comido, decidimos aventurarnos por el pueblo de nuevo, esta vez solos. Empezamos a subir el camino que va desde el Museo y vimos a 2 niñas pequeñas, que nos saludaron. Nos hicimos una foto con ellas y nos pidieron pasta! Ya era el colmo... les dimos como 1Y a cada una y fuimos al pueblo. Ahora estaba todo más tranquilo, faltaba como una hora para la puesta de sol y la gente terminaba de hacer sus tareas mientras aún había luz. Vimos a un niño cargando un cesto de patatas más grande que él a la espalda, gente seleccionando la cosecha de maíz y guindillas, mujeres cosiendo y alimentando a los animales... nos gustó ver cómo se desarrollaba la vida real del pueblo, esta segunda visita estuvo muy bien.

Con las niñas

Escenas de la vida cotidiana en Longga










A comer!


Algunas de las mujeres con las que habíamos hablado vinieron a saludarnos, intentaron sacar los paños pero vieron que no compraríamos nada y nos estuvieron explicando quiénes eran los hijos de cada una; ahora ya era todo en plan buen rollo, no nos asediaba nadie y eso se agradecía. Al final, casi cuando nos íbamos, nos ofrecieron a Lau y a mí vestirnos con sus ropas, pelo incluido (eso sí, por 20Y) y nos pareció algo tan friki que les dijimos que sí, a ver cuándo iba a tener yo la oportunidad de vestirme de miao, con ropas tradicionales auténticas, en otro lugar! Nos trajeron los atuendos completos y nos ayudaron a vestirnos, moló bastante! El traje tiene un montón de piezas, entre la falda, una camisa, un delantal, las zapatillas a juego, el pelo... aún lleva un ratillo ponérselo (a mí el pelo se me caía hacia un lado todo el rato, va totalmente a presión, no me extraña que se queden calvas... por suerte no pillamos ningún piojo ni bicho de sus antepasados). Nos hicimos unas fotos, y las niñas también se pusieron con nosotras. Después nos cambiamos de nuevo, y las niñas ya estaban alargando la mano, pidiendo más pasta... buff salimos por patas de allí una vez más, y volvimos dando un rodeo a la zona del Museo.

Uno de los momentos más frikis de mi existencia :lol:


Descubrimos una tiendecilla y allí encontramos agua mineral, por fin! Compramos bastante por si no encontrábamos al día siguiente, y luego nos fuimos, mientras el sol desaparecía en el horizonte. El pueblo empezaba a recogerse, y se escuchaba música en una de las casas. No teníamos nada de hambre pero estábamos muy cansados, así que nos fuimos a las habitaciones. Preparamos todo para el día siguiente y luego salí a la oscuridad. Fuera la noche era total, y se veían millones de estrellas. Me senté en el bordillo y estuve un rato flipando, siendo consciente de dónde estaba, por haber llegado hasta allí y por estar viviendo un viaje tan especial, lleno de experiencias... Luego salió Lau, flipamos juntas otro poco, y después fuimos a dormir (yo, como había mosquitos, me cubrí de Relec literalmente, y me metí entera en el saco, hasta la cabeza! de vez en cuando sacaba la nariz para respirar y volvía a cubrirme). Al día siguiente nos esperaba un buen madrugón!


Espero que os haya gustado! :bye2:
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 20:24

Ahí va el siguiente capítulo! como siempre, es un poquito largo... :bleh:

22 de septiembre de 2007 Longga-Suogga-Liuzhi-Cataratas de Huangguoshu-Guiyang

Nos levantamos tempranísimo, sobre las 5 de la mañana. Fuera aún era noche cerrada, no se veía nada y todo el pueblo estaba sumido en el silencio. Recogimos todo y salimos, justo cuando el sol empezaba a asomar por detrás de las montañas; el amanecer era precioso, pero no teníamos mucho tiempo para demorarnos. La chica del museo debía estar durmiendo y no sabíamos qué hacer con las llaves, así que las dejamos dentro de la habitación y nos fuimos. Al llegar a la salida vimos que estábamos encerrados en el recinto del museo, había una gran puerta cerrada con candado, separando el pueblo de la zona del museo, donde están las habitaciones. Por suerte, la chica debió oírnos, o se despertó con el amanecer, y vino a abrir la puerta. Salimos y pasamos por el camino que bordea el pueblo para ir hacia la salida. Se veía una mínima actividad, la aldea empezaba a despertarse poco a poco. Por suerte, las señoras de los paños estaban durmiendo todavía... Apuramos el paso, no teníamos mucho margen (eran casi las 6) y los chicos de las motos debían estar esperándonos... o eso creíamos.

Amaneciendo


Llegamos a la entrada del pueblo y no había nadie. No sabíamos qué hacer, esperamos 10 minutos y después decidimos ir a pie, veíamos imposible llegar a tiempo para coger el bus de las 6:30 porque de Longga a Suogga hay unos cuantos kilómetros, pero no teníamos más opciones. Empezamos a caminar por la carretera que baja la montaña a toda prisa, casi sin tiempo para fijarnos en el paisaje, que era precioso. Pasamos junto a otro pueblo miao de construcción reciente. Al parecer, desde que se construyó el Ecomuseo se ha puesto en marcha un proyecto integral para desarrollar la zona (con fondos noruegos), y les han construido un hospital y una escuela, además de muchas casas nuevas para que la gente pueda instalarse (no son tan auténticas como las antiguas, pero probablemente en ellas puedan vivir mejor). Habíamos visto las fotos el día anterior, y ahora reconocimos los edificios al pasar junto a ellos. Me alegró ver que el dinero que se había invertido en la zona estaba dando sus frutos, haciendo posible que la gente viviese mejor.

Poco después de pasar el pueblo, nos encontramos con los motoristas, que venían a buscarnos, con casi media hora de retraso! Se morían de risa de que pensásemos bajar la montaña a pie, y nosotros súper agobiados pensando que el bus debía estar saliendo para Liuzhi en aquellos momentos. Esta vez eran sólo 3, así que nos volvió a tocar ir 3 en una moto, y bajamos la montaña con el motor apagado (hubo algún momento en que pensé que nos matábamos, bajando sin frenos ni nada). Fuimos atravesando otras aldeas, donde la gente empezaba a salir de sus casas para empezar el día, había niños haciendo caquita junto a la calzada... A los 10 min. estábamos en Suogga, donde los comercios empezaban a abrir, la gente nos miraba... y el bus (esta vez era un minibús) estaba esperando!! Nos subimos y enseguida arrancó, iniciando un nuevo periplo por la montaña. Los paisajes parecían distintos, cubiertos de una bruma baja que les daba un aire un poco fantasmagórico, pero que fue desapareciendo al ir subiendo el sol en el horizonte. Por fin llegamos a Liuzhi, tras recorrer el mismo trayecto que el día anterior, y buscamos algún sitio donde desayunar. Después tendríamos que buscarnos la vida para llegar a Huangguoshu, donde se encuentran las cataratas más grandes de Asia. No teníamos ni idea de si habría transporte directo o tendríamos que volver a Anshun y de ahí coger otro bus hacia el sur.

Desde el bus


Fuimos a la plaza que está junto a la estación del tren (el único punto de referencia para nosotros en el pueblo), como siempre toda la gente nos miraba y parecían sorprendidos de nuestra presencia, pero ya estábamos más que acostumbrados. Una vez allí vimos un puestecillo en una esquina de la plaza donde vendían las ya famosas porras chinas que solíamos desayunar. Pedimos 6, pero no nos entendieron... y ahí comenzó uno de los momentazos del viaje! Intentamos comunicarnos con los señores como pudimos; las guías de conversación estaban en el fondo del bolso de Lau y era un engorro buscarlas, así que nos apañamos sin ellas. El acento de los señores era lo más raro que he escuchado en mi vida, y ni ellos nos entendían a nosotros ni nosotros a ellos. Total, que decidimos recurrir a los gestos. Hasta el 5 son fáciles, pero luego... Discutimos entre nosotros qué gesto era para cada número, no estábamos seguros, y con las prisas confundí 6 con 10... xDDD total, que me dirijo a la señora y le hago el gesto de cruzar los dedos índices, Txema a mi lado lo hace también... y vemos que cogen una bolsa y se ponen a llenarla de porras... 3, 6, 9, 12, 15, 17... nosotros flipando. No nos atrevíamos a decirles que parasen porque no nos iban a entender (igual hasta pensaban que queríamos más!), y les dejamos hacer. En total nos pusieron 20!! Lau fue a pagar y costaban 8Y (0,80€), así que no íbamos a discutir y nos quedamos con todas :P

Ahora venía lo más difícil: averiguar cómo ir a Huangguoshu y conseguir llegar allí. En medio de la plaza había una plataforma elevada con una rampa, encima de la que había un furgón de la policía, y se me ocurrió irles a preguntar. Pensábamos averiguarlo, comernos las porras y salir, pero las cosas fueron de otro modo. Fui junto a los policías que estaban junto al furgón y les dije que queríamos ir a Huangguoshu (bendita Lonely Planet de nuevo, en la que estaba escrito el nombre de las cataratas en chino). El policía me suelta una parrafada, de la que entiendo un par de palabritas sueltas con suerte. Le digo que no entiendo, y me contesta más despacio, pero le sigo entendiendo lo mismo. Llegan los demás para ayudar, vienen también más policías y nos intentan explicar algo, pero no conseguimos entendernos ni entre todos. Ellos, ni palabra de inglés (en esa zona remota de Guizhou no hablaba inglés nadie), y al haber un dialecto diferente la comunicación era aún más difícil. Lost in translation otra vez, en un pueblo en medio de ninguna parte...

Los policías eran muy amables y serviciales, pero la comunicación imposible. Imaginaos la cara que se nos quedó cuando nos dicen que hala, nos metamos dentro del furgón! Nosotros flipábamos, no entendíamos qué querían ni a dónde nos llevaban. Reconozco que incluso tuve un momento de duda... pero allá fuimos. Nos subimos con nuestros bártulos y la bolsa con las 20 porras en el furgón, los polis a nuestro lado con sus porras (policiales) en un cesto, súper contentos, bajan el vehículo de la plataforma y salen a la calle principal. Recorremos menos de 100 metros y entramos en un recinto lleno de buses y minibuses... la estación, que estaba justo al lado de la plaza! Casi nos morimos de risa. Y la gente que estaba en la estación, cuando ven llegar un furgón policial y bajan de él 4 guiris perdidos de ojos redondos con una bolsa llena de porras... os podéis imaginar la expectación que despertamos xDDD El policía que dirigía todo se bajó con nosotros y buscó un bus concreto. Le explicó al busero a dónde íbamos y un par de cosas más, el busero asintió y todos los polis se despidieron de nosotros. Subimos al bus y nos instalamos en la parte de atrás (todo el mundo flipando con esa gente de ojos tan extraños que se acaba de subir), pagamos unos cuentos yuans y al cabo de un rato salimos. Lo mejor del asunto es que no teníamos ni la más remota idea de a dónde iba aquel bus, si iba directo a Huangguoshu, si iba a Anshun... Ya de camino fuimos comiendo las porras que habíamos comprado. Están muy buenas, pero 20 era una cantidad un tanto excesiva para 4 personas (entre 4 y 6 está bien)! Nos inflamos a comer porras, pero llegó un punto en que no podíamos más :wacko:

Las famosas porras


Llevábamos ya un buen rato de camino cuando se subió una señora que llevaba un saco de pipas muy grande. Se sentó junto a nosotros y nos regaló pipas a todos, en cantidades industriales. Se nos caían por todas partes, pero hicimos hueco en la camiseta y las llevábamos así, en plan marsupial. La mujer era muy simpática, nos comunicábamos más a base de sonrisas que otra cosa, pero algo nos conseguimos entender, aunque fuera muy poco.

Íbamos tan tranquilos allí con la señora y nuestras pipas cuando de repente pasa otro bus en sentido contrario, nuestro busero le hace una seña, el bus para, y nos dicen que bajemos y subamos al otro. No dábamos crédito... Nos despedimos de la señora y bajamos. Fuimos sembrando pipas por todas partes, se nos caían a puñados al tener que sostenerlas y coger las mochilas al mismo tiempo que cambiábamos de bus. Pagamos de nuevo unos cuantos yuanes. Este bus no era tan bueno, y había poco sitio libre. La gente flipaba mucho con nosotros, como ya era costumbre, y algunos incluso se reían abiertamente (cuando vayáis por China, si escucháis todo el rato “laowei”-extranjero- ya sabréis de quién hablan o se ríen). Fue un trayecto curioso, bastante auténtico. Lo mejor es que al cabo de un rato se repite la operación, y cambiamos a un tercer bus que pasa por esa carretera perdida. Pagamos otros pocos yuanes y al cabo de bastante rato, por fin, llegamos a Huangguoshu, absolutamente flipados por las peripecias que nos han ocurrido desde que nos levantamos hasta entonces :lol:

Al llegar nos encontramos con un gran edificio en medio de una plaza, que es donde se compran las entradas y donde también salen los autobuses que hacen el recorrido. Está planteado como un circuito circular que empieza allí y termina en las cataratas más grandes, pero por el camino incluye muchos lugares interesantes que se pueden visitar. Lo ideal es tener un par de días, se puede incluso dormir en el recinto del parque nacional e ir visitando todo. En un día da tiempo a ver bastante, pero lógicamente te pierdes algunas cosas. Entramos a preguntar y entre los empleados había una china que sabía 4 palabras de inglés, pero no entendía casi nada que le preguntases. La entrada era carísima, 180Y, pero los tickets de estudiante costaban la mitad, unos 9 €. Además de las entradas hay que moverse por allí para hacer el recorrido, así que es necesario sacar también un ticket para el bus (o negociar con un taxista el recorrido completo haciendo las paradas que quieras). Esto lo tienen muy bien montado, compras el ticket y puedes ir haciendo todas las paradas que quieras durante ese día. Te bajas en un sitio, lo visitas tranquilamente, y cuando acabas simplemente esperas otro bus que te lleve al siguiente lugar al que quieras ir. Funciona bastante bien. No recuerdo cuánto costó el bus exactamente... creo que unos 30Y por cabeza.

Salimos del centro de visitantes y nos subimos al primer bus (había un poco de cola, pero iba rápido). Algunos de los guías que van en los buses, para nuestra sorpresa, hablan un poco de inglés, y en este primero hubo suerte. Nos explicó que la zona tiene 450 km2, y en ella hay muchas cosas interesantes para ver. Al parecer cuando los chinos se pusieron a explorar la zona para ver las posibilidades de obtener energía hidráulica de los ríos descubrieron las cataratas y toda la zona kárstica de alrededor, por casualidad. Hay en total 18 cascadas y cataratas, 4 ríos subterráneos y muchísimas cuevas. La zona es muy chula, no tiene desperdicio.

El chico nos recomendó ir primero a las cataratas de Doupotang (cataratas de la Cuesta Empinada), que tienen 105 m. de ancho y una altura de 21 m., y nos avisó en la parada correspondiente. Bajamos y pasamos el control (hay un control de tickets en cada uno de los lugares principales), salimos a un pequeño jardín junto al río. Se escuchaba el ruido del agua hacia la derecha, así que seguimos el sendero que llevaba ahí. Al llegar, flipamos, la catarata era preciosa, enorme! Si esta era la pequeña... cómo sería la grande! Dicen que en la época de lluvias (en verano) son aún más impresionantes. Bajamos hasta la orilla del agua y estuvimos haciendo unas fotos. Al fondo, el agua caída estruendosamente, y junto a nosotros nadaban muchas gaviotas y cisnes negros. Nos hubiéramos quedado allí más tiempo, pero el día nos reservaba muchas sorpresas, así que al cabo de un rato decidimos seguir hasta el siguiente lugar.

El río con Doupotang al fondo


Doupotang


Volvimos a esperar otro autobús y esta vez nos bajamos en el mirador de las cascadas de Luositan. Éstas sí eran mucho más pequeñitas, pero el paisaje de alrededor era precioso, con los ríos y una pequeña catarata al fondo. Paramos sólo unos minutos, lo suficiente para verlas bien, y esperamos a que viniese un bus.

Panorámica de Luositan
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MensajeTema: Re: China y Tibet 2007   Dom 28 Sep 2008 - 20:25

22 de septiembre de 2007 (2ª parte)

En vez de seguir el camino a las cataratas más grandes, decidimos ir hacia la zona de Tianxing Qiao Jingqu, el chico de antes nos había comentado que era un lugar precioso. Está a varios kilómetros, pero se llega bastante rápido. Una vez allí vimos que había un pequeño centro de descanso junto a la entrada, donde se podían dejar las mochilas gratis. No es que nos pesasen una barbaridad, pero era más cómodo ir sin ellas, así que cogimos agua para el camino y las dejamos allí. Pasamos un control y nos encontramos con un panel. La zona de Tianxing es enorme, y puedes elegir entre 3 caminos de distinta longitud. Uno lleva como una hora recorrerlo, y tiramos por ese (pero hay uno de un día entero!). Fuimos bajando por el camino. La vegetación era bastante exuberante, muy tropical, parecía el lugar perfecto para perderse. Por todas partes había plantas enormes, saltos de agua, lagos, riachuelos, formaciones kársticas, pequeñas cuevas... íbamos flipados. Pronto salimos a un pequeño lago muy curioso: estaba recorrido por piedras para poder ir caminando, y se pasaba por ellas. Cada piedra tenía una plaquita con un día del año. Sobre el lago volaban mariposas rarísimas y muchas libélulas rojas, verdes, azules y amarillas, era una pasada. También había muchos nenúfares, y un par de balsas de bambú a las que nos subimos, cómo no (desde Yangshuo las echábamos de menos :P).

Lost in the jungle!


Tianxing


El lago y los nenúfares


Camino de piedras y balsas de bambú


Jorge




Fuimos recorriendo el camino sobre el lago bastante fascinados por la magia del lugar. Algunas piedras con frases grabadas como que éramos estrellas reflejadas en el agua (estos chinos siempre tan poéticos) contribuían a hacerlo más especial. Aunque intentábamos no pararnos mucho, estuvimos un buen rato en la zona. Hay también un pequeño bosque de piedra, y cuando llegas al final encuentras un puente y un pabellón. De ahí se sale a un camino que lleva directamente a la carretera. Al cruzar el puente un niño pequeñito que iba delante de nosotros se cayó al suelo, le ayudamos a levantarse y nos miraba asombrado (por cierto, llevaba los típicos pantalones de los niños chinos, con un agujero en la entrepierna para que puedan hacer pis y demás; así ahorran en pañales!). Empezábamos a tener hambre, así que cuando llegamos al pabellón compramos galletas y agua en un puestecillo que había. Nos sentamos y estuvimos comiendo sentados allí, cuando pasó un occidental con una china! Era el primero que veíamos en Guizhou, y flipamos. Luego salimos de Tianxing, paramos en un par de puestos a comprar unas pulseras (había cosas muy chulas) y volvimos a la carretera, pero no al punto desde el que habíamos partido. Estábamos a varios kilómetros, así que esperamos un bus para ir hasta allí, recogimos las mochilas y volvimos a la parada. Mientras esperábamos a que pasase un autobús en dirección a la catarata principal, asistimos al desagradable espectáculo de un chino sonándose los mocos con la mano... sin pañuelo ni nada :S

Paisaje en Tianxing


Pabellón y lago


Tuvimos que esperar más que otras veces porque casi todos los buses iban en dirección contraria o muy llenos, pero finalmente paró uno. Un rato después estábamos en el centro de visitantes de la gran catarata de Huangguoshu da Pubu (Catarata del Árbol de Fruta Amarilla). Volvimos a dejar las cosas en consigna y preguntamos los horarios de los buses a Guiyang. Por casualidad, salían justo de allí cada hora. Mucha gente nos ofrecía paraguas e impermeables, pero no les hicimos caso. Luego pasamos el control y entramos. Esta parte lleva varias horas verla, es muy grande y hay que ir con tiempo suficiente. Primero se pasa por un bosque de bonsáis muy original, y luego se llega a un pabellón chino con un estanque lleno de peces de colores. Al salir de ahí nos encontramos con tres niñas chinas que nos miraban y nos saludaban, muy simpáticas. Siempre que nos acercábamos, echaban a correr, riéndose y diciendo “laowei!”. Seguimos así, ellas delante nos esperaban y salían de repente, para echar a correr otra vez riendo, hasta que llegamos a una zona donde ya se veía el río allá abajo y una neblina provocada por el agua al caer. Aquello era enorme!

Bosque de bonsais




Puentecillo


Pabellón y estanque de los peces de colores


Una de las tres pilluelas chinas


Continuamos por allí hasta llegar a uno de los miradores. Ahora sí se veía la catarata, muy grande, pero de lado. Estaban las niñas otra vez, y se pusieron con Lau para una foto :P Luego ya las perdimos de vista. Bajamos a otro mirador junto al Estanque del Rinoceronte, formado por el agua al caer. Allí la catarata se veía muy bien; aún estaba un poco lejos, pero la neblina te empapaba. Volvimos a subir hasta llegar al siguiente mirador. Estaba haciendo una foto cuando una china chunga de estas que guían los tours va, me empuja descaradamente y pone a una pareja de viejetes a hacerse una foto donde estaba yo, luego a otra... casi me la como. Lau quería hacerse una foto, así que le dije que se pusiera allí, le dije 4 cosas a la china que le debieron sonar a swahili, hice espacio con el brazo y me quedé el tiempo que quise, mientras ella protestaba airadamente xDDD

Primera vista de la gran catarata, a lo lejos


Lau con dos de las chinitas


Vista desde la base del Estanque del rinoceronte


Catarata y arco iris


¿Imagináis el estruendo del agua al caer?


Seguimos caminando hacia la catarata. Se veía el arco iris justo delante, y a alguna gente, muy pequeñita a lo lejos, en un punto en medio del agua que caía. Sabíamos que había una cueva por detrás de la catarata y que se podía cruzar por allí al otro lado, así que eso hicimos. La Cueva de la Cortina de Agua es natural, y atraviesa por detrás la catarata. Tiene más de 130 metros de longitud, un par de fuentes y unas cuantas “ventanas” abiertas sobre el agua. Es impresionante. Lo único malo es que acabas hecho una sopa de pies a cabeza, pero mola muchísimo. En uno de los salientes puedes tocar el agua de la catarata que cae desde arriba con mucha fuerza. Nos hicimos un par de fotos, y Jorge hasta metió la cabeza y todo. Los chinos flipaban xDD

A punto de meternos en la cueva, cada vez más cerca del agua


Desde dentro de la catarata




Si te asomabas un poco veías cómo se estrellaba el agua allá abajo


Jorge, yo y Lau "duchándonos"


Salimos de la cueva empapados (yo temiendo por la salud de las cámaras) y llegamos a la otra orilla. Ya no nos quedaba mucho tiempo y apresuramos el paso. Al cabo de un rato llegamos a un puente, lo cruzamos para volver a la orilla del centro de visitantes e intentamos encontrar el camino. Pero era súper difícil, estaba mal indicado. Había unas escaleras mecánicas altísimas que llegaban arriba, muy cerca de la salida, pero costaban 30Y! Seguimos buscando pero no encontramos otra salida, aunque sí a unos bailarines de la minoría buyi que estaban haciendo un espectáculo con palos. Nos paramos un momento a verlos y luego decidimos que por 3€ más valía poder salir de allí a tiempo para coger el bus.

La catarata vista desde la otra orilla


Danzas buyi


Volvimos a la escalera, pagamos y subimos. Al llegar arriba fuimos a dar a una especie de calle llena de puestos de comida, bebida y recuerdos, pero no había tiempo que perder. Fuimos hasta el final y salimos junto a los buses. Mientras unos íbamos a por las mochilas los otros localizaron el bus y compraron los billetes a Guiyang. Aún quedaban 10 minutos, y bajé a comprar fruta a los puestos que habíamos visto, nos acabábamos de dar cuenta de que no habíamos comido más que unas galletitas! Nos clavaron 30Y por unas cuantas manzanas y mandarinas (eso sí, estaban muy buenas, pero mantuvimos a la familia del fulano durante un par de días), y volvimos al bus. El trayecto a Guiyang son unas 2 horas y media. A mitad de camino vimos que parábamos en un sitio estilo La Bañeza, pero chino. Todos los buses paraban allí, y subió un señor a ofrecernos una especie de polvorones hechos con frutos secos. No queríamos, pero los acabamos probando y estaban buenos, así que Jorge bajó y volvió con una bolsa de los famosos polvorones del chino (todo cristo los compraba). Nos pasamos el camino comiendo polvorones, riendo y haciendo vídeos. El busero nos dio mucho juego, de vez en cuando hacía un ruido muy chungo y escupía, como se podía predecir le acabamos haciendo un vídeo xDDD

Al entrar en Guiyang, otra vez un tráfico horrible. Tenemos la mala suerte de que se nos cruce un coche... y chocamos. Después del pequeño accidente el bus no podía continuar, pero no estábamos lejos, así que enseñando el nombre de la estación a la gente nos fueron guiando, y en cosa de 10 minutos estábamos allí. Como no habíamos comido decentemente nos paramos en un puesto callejero y pedimos unos noodles. Estaban muy ricos, aunque utilicé mis cubiertos por si acaso (los palillos los lavaban y se reutilizaban, no me daba mucha confianza), descubriendo para mi sorpresa que se me hacía raro comer con tenedor después de tantos días. En otro puesto compramos unas patatas que estaban muy buenas (les ponen poca sal, pero saben muy bien), y luego fuimos a la estación. Primero recogimos las mochilas en consigna y después pasamos el control. Había bastante cola, pero no tardamos demasiado. Cuando llegamos a la sala de espera nos sentamos, repasamos la guía para ir pensando qué hacer al día siguiente en Kunming y escribimos un poco. Por fin, al cabo de un rato, anunciaron nuestro tren y pudimos pasar al andén. De nuevo otro control de billetes, y llegamos a nuestro compartimento. Estaba bastante bien, arriba había sitio para un par de mochilas y las otras las pusimos abajo. Había un termo grande con agua hirviendo y una mesita. Nos acostamos pronto, llegaríamos a Kunming de madrugada, a las 6:30. Las literas eran un poco durillas (y eso que éstas eran literas blandas), pero al final conseguimos dormir.


Espero que os haya gustado! :bye2:
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China y Tibet 2007

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