Me alegro de que te guste el Diario! no sé si has visto el otro hilo que hay en Destinos,
Cómo preparar un viaje a China, ahí he ido recopilando toda la información útil que he ido encontrando (por supuesto, si veis que hay algo que no está, podéis preguntarme lo que queráis!). Si en Yangshuo o Lijiang vais a estar más tiempo que nosotros os puedo recomendar rutas o sitios para ver que nos dijeron que también eran muy chulos
A Simatai fuimos en el bus que sale los fines de semana de la pequeña estación que hay junto a Tiananmen. Es bastante cómodo, pues el bus espera allí y ya regresas en el mismo, y da tiempo a recorrer una parte grande de la Muralla. Pero no es en plan tour, sólo tienes el transporte y vas a tu bola. También está la opción del trekking desde Jinshanling, que tenía una pinta estupenda (yo si volviera lo haría, pues por libre es más complicado). Aún así, espero acabar el Diario antes de que os vayáis, así podéis verlo!
Por ahora, os dejo con el capítulo del Palacio de Verano
Día 12 de octubre de 2007. Beijing (Mausoleo de Mao y Palacio de Verano)Madrugamos bastante para aprovechar bien el día; era ya el penúltimo en Beijing, y nos quedaban mil cosas por ver! Cuando estuvimos listos salimos: la primera parada del día sería el Mausoleo de Mao.
De camino hacia Tiananmen paramos de nuevo en el puesto de los bollos con huevo dentro, y compramos varias cosas para desayunar (incluidos, obviamente, los míticos bollos). Pagamos por todo unos 20 Y. Fuimos comiendo mientras caminábamos, y al cabo de un ratito llegamos a la plaza. Aunque era temprano, la cola que había era de impresión!

Cientos y cientos de chinos hacían fila, dando la vuelta al mausoleo. Nos armamos de paciencia y fuimos a las consignas, pues está prohibido entrar con bolsos y cámaras. Dejamos allí las cosas (nos cobraron unos 9 Y por cabeza) y nos dirigimos rápidamente al final de la cola. Apenas había algún extranjero, la inmensa mayoría eran chinos. Muchos de ellos compraban flores allí mismo, para ofrecerlas en señal de respeto a Mao. Pensábamos que tendríamos que esperar muchísimo, pero al cabo de un rato estábamos dentro del edificio. La cola avanzaba bastante de prisa, y atravesamos algunos pasillos, hasta llegar a un lugar, justo antes de ver el cuerpo, donde la gente ponía las flores. Curiosamente, ponían las amarillas a un lado y el resto juntas, no sabemos por qué; algunas personas le hacían reverencias, decían oraciones... Ese hombre despierta todavía muchísima admiración en China, incluso entre los jóvenes. En nosotros, desde luego, no, después de lo que hizo con el Tibet, o de la Revolución Cultural, poco le podíamos admirar. Unos 30 minutos después de ponernos a la cola, por fin, pasamos a ver el cuerpo embalsamado de Mao. Dicen que tienen también una réplica en cera, y que a veces la suben en lugar del cuerpo, pero desde luego éste parecía real. Mao yacía inmóvil en medio de la sala; tuve una sensación rara al verle, al estar delante de uno de los personajes históricos más relevantes del siglo XX, muerto... Pero la sensación duró unos escasos segundos, hasta que nos hicieron salir de la sala, indicándonos la salida al exterior del edificio.

En Tiananmen
Bueno, había durado poco, pero para mí había valido la pena. Recogimos las cosas en la consigna y nos marcamos como objetivo el Palacio de Verano. No había metro que llegase hasta allí, así que fuimos hasta la parada de Xizhimen, desde donde nos buscaríamos la vida (hablando de metro, cuando llegamos la 1ª vez había 2 líneas de metro, a nuestro regreso existía ya una más, y ahora mismo hay 7!!). Una vez allí, salimos junto a un centro comercial, en el que entramos un momentito a tomar un café en el KFC, que al parecer estaba malísimo. Después, buscamos cómo llegar al Palacio; pensábamos pillar un autobús, pero no lo encontramos. Entramos un momento en Correos para preguntar, pero el bus no aparecía. Entonces recordamos que había una 2ª opción bastante chula: llegar en barco, atravesando los canales de la ciudad. No estaba nada mal! En un momento nos decidimos, y fuimos hasta el lugar del que salían los barcos, bordeando una especie de palacio de congresos y exposiciones; las barcas estaban justo de detrás de él, y costaban 70 Y, incluyendo ya la entrada al Palacio de Verano

Los canales
Lo que pensábamos que sería un paseo en barca resultó ser un trayecto bastante ameno, en 3 barcos distintos: primero, una lancha rápida, conducida por el Chino-veloz, que nos llevó a toda pastilla por los canales, dejando atrás varios puentecillos chinos, tan rápido que por momentos parecía que íbamos a volcar... pero estuvo guay. Ya teníamos la ración de adrenalina diaria, jeje!

Luego llegamos a otro embarcadero y cambiamos a otro barco más lento, que nos llevó a un lugar donde había que caminar un par de minutos para pillar el último. En éste estaba la china-Minnie (le llamamos así por el parecido de su ropa con la de la novia de Mickey), que daba unas amenas explicaciones en chino, mientras el barco nos llevaba en un agradable paseo hasta el lago Kunming. Este fue el trayecto más largo, y Jorge hasta se quedó dormido!

Lau y yo nos entretuvimos observando a unos niños chinos, y por fin llegamos. Aquí había un antiguo palacio, que fue ampliado y reformado por el emperador Qianlong en el siglo XVIII; posteriormente se hicieron sucesivas mejoras y restauraciones, hasta tener el aspecto actual.

El segundo barco

Haciendo el tiempo en el tercer barco
Si se va en barco se llega al lado del lago opuesto del Palacio de Verano, junto a un hermoso puente. Allí nos bajamos, y como hacía calor lo primero que hicimos fue comprarnos unos helados y subir al puente, que era precioso

Después tiramos por el lado de la izquierda hacia el Palacio, atravesando unos jardines hermosos, y unas islitas, ahora unidas entre ellas por puentes sobre el lago, que nos conducirían a la residencia de verano de los antiguos emperadores chinos. Íbamos sin prisas, disfrutando del lugar. Cada puente de los que unían las islitas era diferente, y entre dos de ellos encontramos el Pabellón del Paisaje Luminoso, muy chulo. Aún estábamos un poco lejos del Palacio, así que tras recorrer una avenida de sauces compramos algo de comida en un puesto, y nos sentamos en el mejor restaurante del mundo, unas piedras junto al lago, con vistas al Palacio, a comernos unos noodles de gambas y unas patatas fritas

Luego continuamos caminando, ya sin pararnos tanto, hasta que llegamos por fin al barco de mármol, un capricho de la emperatriz Cixi que costó una fortuna a las arcas chinas, en época de guerra. El palacio había quedado muy dañado durante la 2ª Guerra del Opio y ella, en vez de utilizar los fondos públicos para reforzar la armada del país, se lo gastó todo en su residencia de verano.

El puente

No pisar!!

Pabellón del Paisaje Luminoso

Ñam!

Vistas desde nuestro improvisado "restaurante"

Llegando al barco

El barco de mármol
El barco es precioso, muy labrado y decorado, aunque no se puede subir a él, es una pena. Tras ver el barco, pillamos otro helado y unos cafés en la cafetería cercana

, y empezamos a subir la Colina de la Longevidad recorriendo las distintas partes del Palacio. Había pabellones de madera pintada, grupos de árboles, ardillas... nos encantó. Al rato encontramos la Sala de la Nube que se Desvanece, el edificio principal de este grupo, y otros pequeños edificios. Ahí vimos uno de los tronos reales, y luego continuamos el ascenso. Arriba de todo está la Torre del Incienso Budista, que se paga aparte (10Y), con un buda dentro (también se recorre “clockwise”), desde el que había unas vistas del lago chulísimas.

Vistas desde la colina

Ardilla

Trono

Subiendo

Vistas desde la Torre del Incienso Budista


Niña china
El sol empezaba a estar bajo, y fuimos descendiendo disfrutando del lugar

Después entramos en un par de edificios ya abajo de todo; Txema decidió ir tirando hacia el centro de la ciudad, y nosotros nos quedamos un poquito más. Vimos el patio con animales de bronce que hay frente a la Sala de la Benevolencia y la Longevidad, donde hay otro trono. Nos quedaban algunas cosas pendientes, pero habíamos visto lo principal, y aquello ya cerraba, así que salimos, y pillamos un bus a Tiananmen (lleva casi 1 hora). Nos bajamos un poquito antes, para buscar una gran librería que habíamos visto el día anterior cuando íbamos en taxi al albergue; pero tras mucho caminar, no la encontramos, para gran disgusto de Jorge y mío, que queríamos comprar materiales para las clases de Chino

Uno de los edificios de lo alto de la Colina

Detalles del Palacio




La Torre del Incienso Budista, desde abajo

Atardecer en el lago Kunming
Lo que sí encontramos intentando encontrar la librería fueron unos arcoiris de luces de neón, súper horteras, confirmando nuestras impresiones previas sobre los gustos estéticos de los chinos de hoy en día

Como ya no podíamos ver otras cosas ese día, pillamos el metro hasta el Mercado de la Seda, en el que estaban todos los españoles que no se veían por ningún lado en el resto de Beijing. Allí nos encontramos de nuevo con Txema, y empezamos a recorrer el enorme edificio, lleno de todas las cosas imaginables. Lau y yo teníamos claro que queríamos comprar unos juegos tradicionales y otros juegos artesanales, y fuimos a preguntar en varios puestos, tanteando. Nos gustaban unos ajedreces que ya habíamos visto en Pingyao (allí costaba uno 80 Y), pero aquí el precio de salida era muchísimo más alto! Tras algunas contestaciones chungas por parte de alguna dependienta por ofrecer un precio mucho más bajo, encontramos un puesto donde fuimos regateando duramente con una china, añadiendo más cosas, hasta que sacamos 3 ajedreces, un Mahjong grande, otro juego chino (instrucciones incluidas de éstos, claro!) y un dominó para mi abuelo por 400 Y, y aceptamos. Justo entonces llegó el dueño, y cuando vio el precio que habíamos sacado se puso un poco lívido; le echó una bronca a la chica que hasta nos dio un poco de pena. Pero bueno, seguro que algo ganaban igualmente, que sino no nos lo hubieran vendido!

Arcoiris de neón!
Luego estuvimos viendo unas camisetas de Custo que estaban chulas, pero todo estaba cerrando. Al final no había dado tiempo a nada más, y los chicos querían que regatease también para ellos, pero bajar los precios era duro y llevaba su tiempo, así que no pudo ser. Después ellos fueron al Mc Donald’s, y les vimos allí al cabo de un rato. No tenían nada de prisa, pero los sitios de cenar iban a cerrar en breve, y queríamos ir al otro mercado nocturno a cenar algo. Unos chicos nos vinieron a hablar para ofrecernos ver sus obras, según ellos eran estudiantes artistas; pasamos de ellos ampliamente (si os los encontráis no les hagáis caso, porque a la gente que va la presionan mucho para que acabe comprando, es una especie de timo). Jorge y Txema seguían en modo lento, y fuimos tirando nosotras hacia el mercado, en el metro, mientras ellos decidieron quedarse por allí. Nos bajamos en la parada de Wangfujing y al poco encontramos un pequeño mercado nocturno de comida, muy guay

Muchos sitios estaban ya casi cerrando, pero en uno pudimos comer sentadas. No sabíamos qué había, y con la guía les pregunté si tenían noodles fritos con gambas (xiaren chaomian). Nos dijeron que sí, y al cabo de un rato nos los trajeron, en la típica bandejita, estaban buenísimos!

Qué rico!!!
Tras dar buena cuenta de la cena volvimos caminando al albergue, entre risas. Queríamos reservar el trekking de Jinshanling a Simatai, pero cuando llegamos era demasiado tarde para eso, y no pudo ser, una lástima!

(este trekking es un poco complicado hacerlo por cuenta propia). Hablamos con los chicos, que ya estaban allí, y nos dicen que lo han estado pensando y se van a quedar en Beijing, van a pasar de la Gran Muralla! No damos crédito, pero bueno... quedamos Lau y yo para el día siguiente tempranito, iremos las dos hermanas solas a Simatai!

Luego, a camita, que nos espera un duro día!
Espero que os haya gustado el capítulo! pronto, el último:
Beijing-Simatai, y luego la vuelta a casa...
_________________
Una flor con una margarita en la cabeza xDDD
留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...