Os dejo el siguiente capítulo, espero que os guste! ayer no lo pude colgar por culpa de la tormenta, se iba la luz!
Día 28 de septiembre de 2007- ChengduNos levantamos tempranito y fuimos a preguntar por los billetes y permisos del Tibet. Ya estaba todo listo, pero faltaba pagar una parte; quedamos en hacerlo a nuestro regreso del centro de los pandas. Finalmente no había sido posible conseguir los vuelos de salida del Tibet a Lanzhou (todos los vuelos habían sido cancelados

), así que decidimos quedarnos un día más en el Tibet, y volar directamente a nuestro siguiente destino, Xi’an. Lo único chungo era que nos quedaríamos sin ver Maijishan, que debe ser impresionante… (es uno de los 4 grandes complejos de cuevas budistas en China, pero su forma es muy diferente a la de los otros 3; la próxima vez que vaya a China espero poder verlo!).
Compramos un par de cosas para desayunar en una tiendecita junto al hostel, y salimos a la calle principal, Bei Dajie, para buscar el modo de ir hasta las afueras. No sabíamos dónde estaba la parada de bus, y aunque la encontrásemos tendríamos que hacer un transbordo, así que optamos por pillar un taxi, que era lo más sencillo y rápido. Pronto pudimos parar uno, y pusimos rumbo al norte de la ciudad.
El Centro para la Investigación y Reproducción del Panda Gigante está a unos kilómetros de Chengdu, en las afueras. Nos llevó unos 10 minutos llegar hasta allí, y el taxi nos dejó en la puerta. Pagamos 30Y cada uno, y entramos. Este centro se creó en el 87 para estudiar a los pandas, en peligro de extinción, y facilitar su reproducción, cada vez más difícil. Cuando empezaron, tenían sólo 6 pandas que habían rescatado, y en el momento en que fuimos había ya algo más de 60. Desde que abrieron el centro, han nacido allí más de 100 pandas! Por supuesto, no se trata de un zoo (yo odio los zoos!) sino de un centro creado para conservar una especie, en el que los animales pueden moverse con total libertad en la mayoría de las zonas. Según WWF, quedan sólo unos 1.600 ejemplares en libertad. Además del centro de Chengdu, en la zona sur de la provincia de Sichuan se han creado una serie de santuarios del panda gigante (7 reservas naturales y 9 parques) para contribuir a conservar la especie, que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad.
El recinto es enorme, y es conveniente hacerse con un mapa, para saber cómo llegar de unas zonas a otras sin desorientarse.

Mapa del Centro
Según el mapa, si seguíamos en línea recta llegaríamos al recinto nº 14 (6 en el mapa), el que estaba más cerca; fuimos hasta allí, y pudimos ver a varios pandas!!

Éstos estaban en una especie de casa, descansando, y sólo uno andaba por fuera. Por lo que leímos, estaban allí para recibir algún tipo de cuidado. Luego fuimos a la zona de los pandas adultos, y ahí sí que pudimos ver a unos cuantos pandas durmiendo a pierna suelta y comiendo. No se veían muchos, pero aún así habíamos tenido suerte, el día estaba medio nublado; la tormenta del día anterior había hecho que el ambiente estuviera fresco y a los pandas les apeteciese andar al aire libre; cuando hace más calor se esconden en sitios más frescos y se echan a dormir

, y no hay manera de verlos! (si vais a ir en día de calor, procurad estar cuando abren el centro, a esa hora suelen estar más activos; luego les dan de comer y muchos se esconden).

Un panda adulto comiendo bambú

Disfrutando de la siesta!
Uno de los grandes problemas que presentan los pandas es el de la alimentación, sólo comen ciertos tipos de bambú (unos 20 tipos, de los 300 que hay), que debido a la deforestación han ido desapareciendo de las zonas donde vivían los pandas, poniéndoles en peligro, desplazándoles a zonas más remotas y fragmentando su hábitat. Algo bastante curioso de los pandas es el tiempo que pasan comiendo cada día, pueden estar unas 14 horas engullendo bambú! Esto se debe a que su cuerpo no está preparado para digerir la celulosa, y necesitan comer enormes cantidades de bambú (de 12 a 38 kg!) para aprovechar la parte que necesitan diariamente. En el centro compran bambú de los tipos que comen los pandas, y les alimentan con ello; en libertad cualquier problema que afecte al bambú puede suponer la muerte de muchos pandas, como ocurrió en los 70, cuando murieron más de 130 pandas en una zona de Sichuan, al secarse las plantas que comían
Otra peculiaridad de los pandas es que su muñeca ha evolucionado hasta crear una especie de falso pulgar, que les sirve para agarrar las cosas, como el bambú, algo que la mayoría de los animales no pueden hacer. Era una pasada ver cómo agarraban el bambú y comían… Los pandas se pasan todo el rato comiendo, es impresionante!!
Después localizamos la guardería, y tiramos hacia allí; cuando llegamos, un cartel avisaba de la prohibición de hacer fotos, y un poco más adelante había un edificio con un gran cristal. Nos acercamos, y los vimos!!! Había 4 bebés panda dentro, cuidados por enfermeros. Está prohibido sacarles fotos porque si saliese un flash por error podría dañarles los ojos de por vida, cuando son tan pequeñitos son muy sensibles. Eran lo más bonito que he visto en mi vida!

Había dos un poquito más grandes, y dos algo más pequeños. Parecían ositos de peluche, eran tan curriños!!! Había también unas pantallas donde se podía ver a algunas madres con sus crías, cuidándolas.

Los bebés panda que vimos eran más o menos como éstos

Salimos de ahí flipando y nos separamos un momento; Lau bajó hacia la zona de los pandas subadultos y nosotros dimos una vuelta por la zona cerca de la guardería; pasaron unos minutos, y me llegó un sms suyo diciéndome que fuera, que había unos pandas bastante activos allí!

Fui corriendo, y quedé con los chicos en otro sitio, donde estás las crías un poco más grandes. Cuando llegué junto a Lau, había dos pandas, uno jugando y otro comiendo. Lau le llamó al primero Panda-Lau y al segundo Panda –Loly

fui a buscar a los chicos para que los vieran, pero al llegar resulta que estaban en la zona de los pequeños, y allí había un montón de pandas pequeñitos jugando, bañándose y haciendo monerías!

Total, que fui corriendo de nuevo a buscar a Lau y volví con ella, para que no se perdiera el espectáculo! Los pequeños no están siempre fuera, duermen mucho!

El Panda-Lau (ya durmiendo) y el Panda-Loly

Lau y el Panda-Loly

Pequeños disfrutando de un baño

Jugando!
Cuando estuvimos todos juntos de nuevo, decidimos ir a ver los pandas rojos, otros animalitos entrañables, que también están en peligro de extinción; se calcula que hay sólo unos 2.500 ejemplares en todo el mundo. De las dos zonas, la pequeña estaba cerrada al público por ser época de reproducción, para que las madres pudieran estar tranquilas; así que fuimos a la otra. Al llegar, vimos uno!

Era un animalito precioso, con un pelaje rojizo muy bonito, una cola muy larga, y una carita muy simpática. Luego empezaron a venir otros, eran mucho más activos que los pandas gigantes! La verdad es que casi me gustan más que los otros pandas, estos pequeños eran tan curriños!

En este caso también tuvimos suerte con el tiempo, si hace calor se esconden y duermen todo el rato! Estuvimos un montón de tiempo allí, viéndolos comer, jugar, subirse a las plataformas de troncos y a los árboles… Yo como friki que soy les dije un par de palabras en chino a un panda rojo, para asombro de un americano que había allí al lado

(me llegó a preguntar en qué lengua les estaba hablando xDD). Lau y yo estábamos súper felices con los animalitos, mientras los Jorge y Txema despertaban la admiración de un grupito de chinas que había allí al lado (de hecho, una vino y nos dijo “wow! vuestros novios son muy guapos!”).

Pandas rojos


Entonces, escuchamos a una chica decir que iban a estar con un panda rojo! Fui a preguntarle, porque sabía que en el centro es posible coger a un panda rojo joven, estar junto a un panda gigante o coger una cría de panda gigante, pagando. Y hubo suerte!

En unos minutos vendría la cuidadora, y nos podíamos hacer fotos con un panda rojo! Para que no sea algo masivo es necesario pagar por ello, pero como el dinero es para el centro no me parece mal empleado. Vino la cuidadora, y tuvimos que ponernos unas batas azules y guantes para no transmitir enfermedades al animal, y viceversa. Luego fuimos pasando por orden; podías estar muy poco tiempo con el pequeñajo, pero era una cosiña tan bonita que estábamos emocionados! Txema decidió no entrar, pero Lau, Jorge y yo sí lo hicimos (50Y cada uno). Al cogerlo en brazos, notabas cómo le latía el corazón, y el pequeño comía un trozo de manzana todo feliz, mientras estaba contigo… ayy, qué emoción!!

Los tres, felices con el panda rojo


Al salir, pasamos a ver otra vez a los pequeños un momento, estaban dormiditos… Luego fuimos a comer a un restaurante que hay cerca del lago. Había cosas un poco raras, pero no estaba mal. Pedimos varias cosas: huevos con tomate, unas verduras, unas setas, y el omnipresente arroz. Al terminar, Txema comentó que le apetecía ir a ver si encontraba una tienda de productos electrónicos, el pobre estaba harto de pandas! A Jorge le apetecía quedarse un poco más, pero al final optó por acompañarle, y nos quedamos Lau y yo

Los pequeños de antes, ya durmiendo

La vegetación del parque es muy frondosa y tropical
Nos pasamos el resto del día yendo de una zona a otra, flipando con todos los animalitos, viendo a los pequeños, a los pandas rojos de nuevo, etc. A mitad de la tarde fuimos a ver un documental sobre la reproducción de los pandas, no duraba mucho y era muy chulo! La parte en la que se veía cómo crecían las crías desde su nacimiento era preciosa

(y con música de Enya de fondo! cada vez que escucho Wild child recuerdo a los pandas!). Uno de los motivos por el que se creó el centro de Chengdu es para ayudar a los pandas a reproducirse, y a que las crías sobrevivan. Sólo el 10% de los pandas consigue aparearse de forma natural, y cuando nacen las crías muchas veces mueren porque las madres inexpertas no saben cómo cuidarlas, o incluso las aplastan sin querer a veces (si nacen dos, en libertad suele morir una, pero aquí intentan que sobrevivan ambas).

Una cría de panda

Más pandas!

Al salir era un poco tarde, así que había que pensar en ir saliendo. Fuimos un momento a ver por última vez a los pandas subadultos, los pequeños y los pandas rojos, y echamos a andar hacia la entrada. Nos daba pena irnos…

y habíamos estado unas 9 horas allí!!! 9 horas viendo pandas!

paramos un momento en la tienda de recuerdos, pero era todo bastante caro, y salimos. Pero en aquel momento había nacido ya lo que luego Txema bautizaría como “rollo panda” entre Lau y yo

, estar 9 horas entre pandas nos unió un montón! A partir de se momento, se creó un súper buen rollo entre las 2 que duraría el resto del viaje.
Por la carretera no pasaban apenas coches, pero había un taxi. Era bastante grande, y pensamos que sería caro (los taxis en China no cuestan todos igual; normalmente un coche más grande es más caro, y en algunas ciudades se reconocen los más baratos por su color -algunos llevan también escrito el precio-). Pero no había más opciones, así que nos subimos en él y le pedimos que pusiera el taxímetro. El hombre lo puso, y le dijimos que nos llevase a la tumba de Wang Jian, de la dinastía Tang (s. X).
En Chengdu hay varios sitios interesantes, como el templo Wenshu, un par de parques, un monasterio de monjas budistas, la casa del poeta del siglo VIII DuFu… Pero lo único que podía estar abierto tan tarde era la tumba. Al cabo de un buen rato, y varios atascos después, llegamos a la Tumba; pero por desgracia estaba cerrada por reformas!

Así que volvimos a Sim’s. Al llegar, nos encontramos con los chicos, que no habían encontrado la tienda de productos electrónicos. Fuimos a pagar lo que faltaba del Tibet y recogimos nuestros billetes. Los permisos del TTB los llevaría el conductor y los enseñaría él mismo; nosotros no los llegaríamos a tener. Ojo! Si vais a pagar aquí algo, aseguraos de tener efectivo; si pagáis con tarjeta os cobran una comisión. A nosotros no nos quedó mas remedio, porque no sabíamos dónde encontrar un banco a aquellas horas.
Estábamos un poco cansados, y al día siguiente salíamos hacia el Tibet, así que no queríamos acostarnos tarde. Al parecer, en Chengdu hay muchos sitios donde preparan los tallarines en el momento, estirándolos, y es todo un espectáculo; también hay el famoso picante de Chengdu (uno de los tipos pica tanto que los dentistas lo usan para anestesiar!), y otros platos típicos; pero no nos apetecía mucho movernos, y nos quedamos en el albergue a cenar. Tomamos un zumo de sandía que estaba súper bueno, y luego, mientras nos preparaban la comida, estuve un rato hablando con un chico que acababa de regresar del Tibet. Venía emocionado por lo que había visto, qué ganas de ir me dio!!

Luego cenamos. Cuando terminamos, a eso de las 20:00, yo me moría de sueño! Nos fuimos a cama pronto, al fin y al cabo habíamos comprado los billetes para el primer vuelo de la mañana, y a las 4 y poco teníamos que salir en coche hacia el aeropuerto!!

Hecha papilla después de un día intenso
Bueno, espero que no os haya resultado aburrido, como prácticamente lo único que hicimos en todo el día fue ver pandas...
En breve, el próximo capítulo,
Chengdu-Lhasa, en el que llegamos al Tíbet!!

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Una flor con una margarita en la cabeza xDDD
留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...