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 Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008

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lolyvill
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Jue 2 Oct 2008 - 9:26

4 de julio de 2008. Chullpas de Sillustani (2ª parte)

El guía nos fue explicando mil cosas sobre el lugar, fue súper interesante; al final de todo, nos dejó tiempo libre, pero nos dijo que había unas tumbas pequeñas, más antiguas, excavadas en el suelo, y que si queríamos podíamos ir a verlas; así que le seguimos. Había poco que ver, pero no estaba mal, lo que se podía apreciar eran simples círculos llenos de piedras y hierbas; estas tumbas del suelo todavía contienen momias y objetos; las grandes han sido saqueadas todas por los huaqueros, porque pertenecían familias más ricas y podían hallar algo de valor. Sin embargo, en las tumbas pequeñas del suelo sólo hay momias más modestas y cerámica, y eso hizo que por suerte no se interesasen por ellas.


Tumbas del suelo

Detrás de esas tumbas se veía el resto del lago Umayo, precioso, con una gran isla en medio; allí al lado también había unas niñas ultra pesadas con un corderito (en Cuzco esto llega a ser de pesadilla, entre corderitos, cachorritos y demás), que querían sacar pasta a la gente por hacerse fotos con ellas.


Niñas ultra pesadas


Lago Umayo e isla

Pasamos de las niñas y tiramos hacia la parte más alejada, ya no teníamos mucho tiempo; en esa zona había una chullpa a medio construir, donde se podía apreciar la técnica utilizada: iban levantando una rampa adosada, a medida que subía en altura, y así podían ir arrastrando y colocando cada piedra más fácilmente. Javi se subió a ella, y después de bajar nos dimos cuenta de que estaba prohibido! Dimos un par de vueltas más por allí, mientras atardecía y las chullpas se teñían de un color rojizo; era espectacular verlas con esa luz. Nos paramos un par de veces y luego tuvimos que volver fostiados al bus, ya pasaba de la hora! Llegamos los últimos, y salimos. Mientras nos alejábamos, no podía dejar de mirar las chullpas por la ventana, Sillustani es un lugar mágico...


Chullpas y lago Umayo al atardecer



Al cabo de un rato, nos preguntaron si nos apetecía parar en una casa típica de los campesinos de la zona, y bajamos en una junto a la carretera. Había unas llamas por allí fuera, pastando, a las que no parecía hacerles mucha gracia la gente. Encima de la puerta, los míticos toros. Entramos, y la verdad es que no había mucho para ver. La familia, como no podía ser de otro modo, quería vendernos toros de esos, pero pasamos. En un pequeño patio vimos un corralito en el que había un montón de cuyes, pobrecitos! No nos paramos mucho, y pronto regresamos al bus; ya no bajamos hasta llegar a Puno.


Toritos de Pucará


Cuyes


Llama

Al volver pasamos por el hotel y luego salimos hacia el centro. Nos conectamos un ratito a Internet, y luego fuimos a comprar algo de comida para el día siguiente, pero sólo conseguimos latas y patatas, no había pan (empezábamos a descubrir lo limitadísimos que son los supermercados peruanos). La única panadería que encontramos vendía bolsas de pan demasiado grandes, o si no pan dulce, y como que para meterle atún dentro no iba muy bien. Así que pensamos en llevarnos los panes del desayuno al día siguiente. Después buscamos un restaurante, y encontramos uno pequeño, paralelo a la Plaza de Armas, donde había pizzas y pastas. Cenamos bastante bien, y luego tiramos hacia el hotel. Cuando llegamos ya hacía mucho frío fuera, pero por suerte en la habitación se estaba genial con el radiador. Recogimos 4 cosas para llevar al día siguiente y nos fuimos a dormir.

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Jue 2 Oct 2008 - 18:55

Eii, ya acabé el siguiente capítulo, este es nuevo, no estaba en el otro foro...


5 de julio de 2008. Puno - Isla de Uros - Isla de Taquile – Puno

Hoy toca levantarse temprano. Tras desayunar, nos vienen a buscar al hotel y nos llevan al embarcadero de Puno. Allí compramos agua y mientras nos dirigimos hacia el barco, vemos como hay montado un pequeño negocio de peruanos vendiéndote cuadernos y bolis para los niños “supuestamente” pobres de las islas del Titicaca. Una vez montamos en el barco, nos acompañan un guía y otras 15 personas, entre ellas hay 3 hermanas de Pontevedra, con las que coincidimos el día anterior, y empezamos a hablar, curiosamente de los pocos españoles que vimos en Perú. En el corto camino de unos 20 minutos hacia las Islas de los Uros, el guía empieza con una explicación sobre el lago Titicaca: su fauna, algo de historia, cultura y personas y etnias que lo habitan. El lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo, está ubicado entre el altiplano peruano-boliviano a unos 3.800 msnm, y mide 204 km de largo por 65 km de ancho. Lo habitan principalmente 3 etnias: los uros, los quechuas y los aymara, aunque estas últimas son las principales.

Enseguida empezamos a ver islas flotantes hechas de totora, y desembarcamos supuestamente al azar en una de ellas, donde nos dan la bienvenida y nos conducen al centro de la isla, en una especie de bancos, para darnos una explicación sobre estas curiosas islitas, que curiosamente son flotantes y que están ancladas mediante bloques pesados. Están hechas de totora, una especie de caña que abunda en el lago y que usan para todo, de hecho hay una parte que se come y todo, y lo curioso es que hay islas que se unen o se separan según si la comunidad se lleva mejor o peor, vamos, como si fueran parcelas de tierra. Hay que decir que entrar en cada isla de estas cuesta 5 soles (1.20 €). Mientras, detrás nuestro, varias mujeres se afanan en montar los chiringuitos para turistas en un tiempo récord. Después de la explicación y contarnos cómo viven, qué comen, cómo están hechas las islas, etc. Nos damos una vuelta por la islita, que en realidad no es más grande que un campo de baloncesto, aunque claro, hay decenas de ellas, y observamos lo raro que es andar por allí, casi como flotando. Vemos también cómo vive la gente en su isla: la abuela moliendo el grano con una piedra, los niños jugando, las mujeres persiguiéndonos e intentando vendernos de todo, los hombres trabajando o despellejando unos patos recién capturados, un pájaro, que era una una especie de garza, al que Loly le encantó, y un niño, Alex, de lo más atorado, pero que era muy riquiño. En fin, el día a día como en todas partes. Muy interesante, la verdad.

Después de esto, nos proponen irnos a la siguiente isla en una barca típica de allá y hecha de totora. Pero todo tiene un precio, y al final, aunque nos parece una sablada y un dineral para esta gente, pagamos a regañadientes los 2 euros que cuesta y nos montamos. Por el camino, mientras 2 chicas reman, y nosotros nos relajamos disfrutando del paisaje, una niña aymara de unos 8 años nos deleita con un recital de canciones en varios idiomas, incluido el japonés, aunque sólo las recitaba de memoria sin saber que significa. Asombroso! Parecía tan bonito… hasta que la niña, al acabar, extiende la mano para pedirnos pasta… Qué morro! y le suelto a bocajarro.. “pero entonces, ¿dónde coño está la gracia?” Y yo, iluso, pensaba que lo hacía por desinterés y amor al arte, jaja.

Isla de los Uros


Casitas de totora


Balsa de totora


Construyendo una balsa de totora


Mujeres aymara con sus trajes típicos


Niños jugando


Alex, el niño tolo


Anciana moliendo el grano en la piedra acompañada de su nieta


Navegando por el Titicaca





Llegamos a la siguiente isla, es la última antes de abandonar el archipiélago de islitas, y como no, está montada para el turismo: restaurantes, tiendecitas, puestecitos, incluso hasta una piscifactoría; vimos también la escuela, y una iglesia adventista del 7º día, flotando ahí entre juncos! En esta isla molaba un mirador al que te podías subir por una empinada escalera. Evidentemente no compramos nada y miramos con desdén a cada uno de sus “saca-cuartos”. Ya por fin seguimos lago adentro por unos canales muy chulos, en dirección a la isla de Taquile, una de las más grandes del Titicaca. Hay unas 2 horas, así que nos lo tomamos con calma. Salimos a la cubierta a tomar un poco el sol y a dejarnos llevar. Loly se pasó gran parte del camino intentando fotografiar patos y pájaros, con dudoso éxito. Más tarde, cuando salimos al lago abierto, dormimos un poco en las butacas y por fin, llegamos a la isla, de ahora en adelante la llamaremos la “Isla maldita”. El guía nos había explicado que bordearíamos la isla, ya que para subir a lo alto habría menos desnivel, con lo cual empezaríamos por la parte de atrás. Lo primero que hacemos tras subir por un camino bien marcado durante 10 minutos, es desviarnos para ir a comer a un chiringuito preparado para turistas. Loly y yo, que veníamos ya avisados, le decimos al guía que pasamos de comer ahí, que nos vamos por nuestra cuenta. Sacamos nuestras latas de atún y el pan cogido del desayuno, y nos hacemos unos bocatas bien ricos. Precio de la lata de atún: 1.25 €. Pan: gratis. Ver el Titicaca desde allí: no tiene precio.

Al acabar, volvemos dónde está el guía y los demás jalando, y viendo que la cosa va para largo, le decimos que seguimos explorando la isla en plan Lost, y quedamos con él en un punto. Subimos por otro caminito y al cabo de 20 minutos llegamos a lo que parece ser la plaza del pueblo principal de la isla. Deambulamos por allí, vemos a unos niños jugar, a unas ancianas sentadas charlar, y sobre todo, contemplamos una espectacular vista del lago Titicaca, con unas montañas nevadas al fondo, ya en la parte boliviana. Es un paisaje impresionante lo que se ve desde allí arriba, donde se ve todo el lago.

Interior de la isla de Taquile


Desde lo alto de la isla


Niña pilla


Mujer vieja con el ovillo



Mientras esperábamos a nuestro guía y compañeros, que por aquel momento les estaban montando un show de bailes y cantos, vemos como en aquella misma plaza, empiezan a llegar más y más guiris, algunos de los cuales obsequian a los niños que, como buitres, se lanzan a pedirles dinero, caramelos, etc. Incluso te pedían directamente lápices y cuadernos, se los guardaban y volvían a pedir más, no me extrañaría que tuvieran un negocio circular junto a los que vendían lápices del embarcadero. La verdad que nos pareció lamentable que muchos occidentales fomentaran la mendicidad en estos niños de esta manera. Y es que pensamos que si esos niños aprenden a ganar dinero fácil, pidiendo, sin esforzarse, se acostumbrarán a malos hábitos, a no labrarse un futuro mejor, puesto que no conocerán valores como el esfuerzo, la dignidad y el trabajo.

Escalera inca de Taquile





Por fin, y tras 2 horas, aparece el guía y reiniciamos el camino, que consiste básicamente en atravesar la isla de un lado al otro. Seguimos caminando, mientras hablamos con las 3 hermanas gallegas, muy riquiñas y agradables, e intercambiamos puntos de vista de nuestros respectivos viajes. Al llegar a la otra parte de la isla encontramos la escalera del inca, compuesta por más de 100 escalones, y que nos habíamos ahorrado subir. Empezamos a descender por ella, y lo más característico son los arcos de piedra que hay por el camino y la espectacular vista del lago, esta vez del otro lado. Ya abajo, nos dirigimos al embarcadero para subir a nuestro barco y reiniciar la vuelta.

Son las 3 de la tarde y el sol pica muchísimo, pero salimos a cubierta y vemos como nos vamos alejando de la isla maldita, poco a poco. La sensación de ser un euro con patas allí había sido decepcionante. La verdad es que desde la proa se está de puta madre allí tumbado, con la brisa del aire del lago. A nuestro paso de nuevo por las islas de los Uros, ya al atardecer, vemos como la gente viste con ropas normales y no van con tantos colorines, incluso han sacado sus barcas normales, no las de totora, aún así no dejan de saludarnos. En lo que ya es un atardecer consumado arribamos de nuevo a Puno.

Adiós Taquile


Vuelta a Puno




Puesta de sol





Nos dejan en el hotel, y después de descansar un poco nos vamos a cenar. No es muy tarde, pero hace frío. Después de callejear y mirar varios restaurantes, nos decidimos por uno que tiene buena pinta, donde hacían una pasta exquisita.

Y tras esto, volvemos al hotel, que al día siguiente nos tocaba de nuevo madrugar para emprender rumbo a Bolivia.
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Vie 3 Oct 2008 - 8:53

Un capítulo muy chulo, Javi!!

Lo de los niños de Taquile era demasiado... los veías ahí, acosando a la gente hasta que les soltaban algo, y en cuanto veían otro grupillo de extranjeros acercándose escupían los caramelos que tenían en la boca y volvían a por más... Claro está que la culpa no es sólo de ellos, sino de quienes les dan cosas, porque los maleducan, y los acostumbran a vivir de eso.

Taquile no me moló nada de nada, me parece una visita totalmente prescindible, sobre todo si la comparo con la Isla del Sol, a donde fuimos al día siguiente, ya en el lado boliviano. Es que a mí las payasadas para turistas y sentirme un euro con patas son dos cosas que me ponen enferma... Y en cuanto a paisajes, salvo el mirador donde se ve la cordillera real boliviana, tampoco es para tanto (las Cíes le dan mil vueltas).

El morro de la niña de la barca también era mucho, se puso a cantar trozos de canciones pero según le sonaban, nada que ver con lo que decía la canción original, porque no se sabía las letras. Y luego va y pide pasta, ya hay que tener morro! vamos, es como si les canto yo a los de la tribu esa el himno gallego o la rianxeira y luego les pido pasta... mysmilie_1117

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Vie 3 Oct 2008 - 10:06

Muy bueno el capitulo.Por cierto Javi las que estan en la foto de la barca con Loly son la sde Ponte es que hay una de ellas que me suena mogollon?, ya sabes que en ponte nos conocemos todos sad

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 7 Oct 2008 - 11:18

6 de julio de 2008 Puno-Copacabana-Isla del Sol

Madrugamos y salimos temprano; fuera ya nos esperaba el taxi que habíamos pedido en el hotel, para llevarnos a la estación de autobuses. Una vez allí, tuvimos que pagar una tasa de embarque y esperamos un poco (es más que conveniente preguntar a los seguratas de la puerta de embarque por el bus que vas a pillar, sino a veces no te enteras, no siempre avisan por megafonía), hasta que por fin pudimos subir al bus. Como siempre, etiquetaban todos los equipajes y te daban un resguardo. Al cabo de unos minutos, a las 7:30, partíamos rumbo a Bolivia (el trayecto de Puno a Copacabana lleva unas 3 horas y poco de viaje).

El trayecto que hacía el autobús iba bordeando el lago Titicaca, en el que se podían ver una especie de bateas, que suponíamos deben ser piscifactorías. El paisaje era muy chulo, con el lago intensamente azul, vacas y caballos pastando en las orillas, y las montañas allá a lo lejos.


Especie de bateas en el Titicaca

Al cabo de una hora y pico llegamos a la frontera, en Kasani. Ya desde el bus vimos que el paisaje humano cambiaba radicalmente; casi todo el mundo, tanto hombres como mujeres, llevaban sombrero e iban vestidos de oscuro. La mayoría de los hombres llevaba unos bastones muy curiosos, y las mujeres unos grandes fardos atados a la espalda y faldas muy largas. En la calle había una gran cantidad de pequeños puestos (en realidad, una especie de caja-mesa un poco alta), detrás de los cuales se situaban los cambistas (ofrecen un tipo de cambio muy malo, ojo!).

Al llegar, todos bajamos del bus y tuvimos que ir a resolver el papeleo antes de continuar el trayecto. Primero nos tocó ir al puesto de control de migraciones peruano, donde había un tío bastante plasta preguntándonos por equipos de fútbol (por suerte, se fue enseguida). Aunque había bastante cola no tardamos demasiado en obtener el sello de salida. Al terminar, el conductor nos indicó dónde había una casa de cambio donde podríamos cambiar nuestros soles (o euros) por bolivianos. Cambiamos poco dinero (unos 50 €; en Bolivia es una pasta! 1€ son algo más de 10 Bs), fui al baño a esconderlo en el cinturón monedero, y enseguida salimos de nuevo. Después pasamos la frontera hasta el siguiente puesto fronterizo, el boliviano.


En la frontera

Ahí, nuevamente, tuvimos que pasar por Migraciones, donde nos sellaron la entrada al país. Mientras esperábamos, leí un documento relativo a los estadounidenses, que tienen que pagar nada menos que 150 $ por entrar en el país, vaya sablazo! No nos pidieron el certificado de vacunación contra la fiebre amarilla, por suerte (aún así, si te lo piden se suele arreglar con un pequeño soborno).

Al cabo de un buen rato llegábamos a la plaza Sucre, en Copacabana smi_01 (también hay playa, aunque no como la de su famosa homónima!), una pequeña ciudad de ambiente bastante hippie junto al lago. Allí no había nada parecido a una oficina de turismo, así que preguntamos en una agencia dónde se compraban los tickets de barco para ir a la Isla del Sol. La chica que nos atendió era muy maja, nos apuntó todos los horarios en un mapita de la isla y nos vendió dos billetes de ida (allí ya no era todo en plan tour, por suerte!). Hay pocas opciones para llegar o salir de la isla: los barcos de ida salen a las 13:30 y 16:30, y los de vuelta a las 10:30, 11:00 y 14:30 (la ida cuesta 10 bolivianos, y la vuelta entre 15 y 20, según a quien se lo compres). El siguiente barco salía en una hora, más o menos, pero estábamos cerca del embarcadero (se va por la calle que baja desde la plaza Sucre, todo recto y a la derecha), así que nos dio tiempo a comer algo (un poco rápido, eso sí), en un restaurante de la misma calle que baja (58 Bs entre los dos). Al terminar fuimos tirando hacia la playa, entre puestos de movidas hippies. Aquello no parecía Bolivia, sino un refugio para alternativos occidentales, pero molaba el ambientillo afro .

Al llegar a la playa, vimos que el embarcadero estaba exactamente allí; una precaria, estrecha y bastante destartalada pasarela de madera conducía al barco, que ya esperaba allí. Al atravesarla, yo iba pensando que como la mochila me hiciera perder el equilibrio iba a acabar saludando a los peces! ops pero hubo suerte, y en nada estábamos a bordo. Nos hicieron dejar las mochilas en la parte de atrás, y pasamos a la cabina, donde innumerables sillas atornilladas al suelo se distribuían a ambos lados de un pasillo. Aquello también tenía un aspecto más que precario... y estábamos todos un poco hacinados, el barco iba hasta la bandera; vamos, que como aquello hiciera agua, allá íbamos todos... Nos sentamos, y tras una corta espera el barco partió. Durante el trayecto fuimos medio dormitando, medio escuchando música, mientras el barco se iba acercando a la isla. Llegar a ella nos llevó algo menos de una hora, y por fin desembarcamos en el pequeño muelle que hay junto a la escalera del inca. El paisaje desde allí era espectacular, con la Cordillera Real al fondo. Había una especie de pequeña playa muy pedregosa, y unos cuantos burros pululando por allí. Nada más llegar, unos lugareños nos rodearon y nos informaron de que había que pagar una tasa por visitar el sur de la isla (sólo se paga una vez, al llegar), de 5 bolivianos.


Cordillera Real desde el embarcadero


Burrito

Al llegar, había que buscar alojamiento. Varios niños se acercaron a nosotros para ofrecernos una habitación, ya fuera en la zona cercana a la playa o en Yumani, arriba de todo (hay un gran desnivel), y no sabíamos qué hacer, pero finalmente uno nos ofreció llevarnos las mochilas de forma gratuita hasta su hostal si nos quedábamos allí, y viendo lo que había que subir, aceptamos. Según él, estaba junto a Yumani.

En parte fue un acierto, y en parte un error. Lo mejor es quedarse en Yumani mismo, donde hay más opciones para cenar o tomarse algo, y en ese sentido hubiera sido mucho más adecuado subir hasta allí y buscar un alojamiento una vez en el pueblo, los hay a patadas. La única ventaja de pillar el alojamiento ya en la playa es que te ahorras subir aquello con las mochilas, lo cual no voy a negar que es una gran ventaja (aún así, seguro que es posible llegar a un acuerdo con alguien que tenga burros para que te suba las mochilas por un módico precio; así que creo que lo mejor es buscar dónde dormir una vez arriba).

Nos juntamos con un par de personas más, vinieron unos burros, y cargaron las mochilas sobre ellos (me estaban dando una penita...), luego iniciamos el ascenso inhumano hacia la parte alta de la isla. El desnivel es mucho, pero es que además ahí se nota mucho la altitud. Lo que sería una cuesta de la ostia a una altitud normal, allí ya se hace pesadísima. A mí me faltaba el aire, y las fuerzas, y tenía que beber agua cada poco para recuperarme. Tras unos 15-20 minutos que se me hicieron interminables, llegamos por fin a Yumani, el principal pueblo de la parte sur de la isla. El pueblo no es muy grande, y casi todas las casas que están en las dos calles principales se dedican al turismo, ya sea como tiendecillas o como alojamientos. Vamos, que hay mil sitios donde dormir. Pasamos ante algunos que tenían muy buena pinta, y seguimos caminando hasta salir del pueblo por la parte opuesta de la isla.


Mapa de la Isla del Sol

A partir de ahí, continuamos por polvorientos caminos de ovejas (eran los únicos seres vivos que nos cruzamos, aparte de alguna que otra lagartija), hasta que llegamos a la base del cerro más alto de la isla, el Palla Khasa. Allí, en medio de un paisaje increíble, estaba nuestro alojamiento, el Palla Khasa Ecological Refuge. Las zonas comunes estaban aún “en construcción” smi_10 , lo cual no significa que no se utilizasen... Para esa primera noche, pillamos una doble con baño dentro, bastante chula (60 Bs). Al llegar estábamos un poco cansados, así que estuvimos un ratito descansando y volvimos a salir para hacer una rutilla antes de que anocheciera. Cogimos ropa de abrigo para más tarde (imprescindible! en 15 minutos las temperaturas caen en picado...), y nos fuimos hacia la parte norte de la isla.


Ovejas de camino al Palla Khasa

Pensábamos caminar hasta algún cerro que estuviera chulo, lo más lejos que pudiéramos llegar antes de que empezara a ponerse el sol, en teoría sin pararnos mucho. Pero los paisajes que veíamos eran tan hermosos que nos parábamos cada poco, flipando con el agua azul y aquellas colinas que se hundían suavemente en ella. En algunas se veían trazos de terrazas, pero otras eran naturaleza agreste y pura. Una pasada... icon_liebhab Fuimos avanzando por el camino, hasta encontrarnos con un pequeño puesto de control donde había que escribir el nombre, nº de pasaporte, y pagar una pequeña tasa, que permitía acceder a cualquier lugar del norte de la isla (10 bolivianos). La gente había escrito nombres de lo más gracioso, desde jugadores de fútbol a estrellas de cine, con esto de que no hacía falta enseñar el pasaporte... xDD


Paisajes



Continuamos hacia el norte, y de repente vemos a unos niños con sacos en la cabeza, jugando a asustarse, eran muy graciosos! Lo malo es que yo estaba demasiado ocupada haciéndoles una foto a unos cerdos que pululaban por allí, y no se la hice a ellos... Por el camino vimos algunas casuchas abandonadas, y atravesamos un bosquecillo (de eucaliptos!). La ruta no era dura, aunque te cansabas mucho más de lo habitual debido a la altitud. Se veía una península muy chula, la Kakayo-Queña, a la que cada vez nos íbamos acercando más.


Los cerditos






Eso que se ve al fondo es la península de Kakayo-Queña

De repente, empezó a hacer un poco de frío, y vimos que el sol ya estaba bastante bajo. Por suerte, aún con las paradas, habíamos llegado ya junto al cerro Santa Bárbara, de 4.032 m. Nos pusimos toda la ropa de abrigo, y comenzamos el ascenso. No había camino para subir, pero era muy fácil, no había casi vegetación y el suelo era bastante uniforme, de pendiente suave, con hierbas bajas y piedrecillas. Lo peor, como siempre, el cansancio. Había un par de cerros juntos, y para llegar al más alto había que subir primero el pequeño. Nos costó un poco, pero al cabo de un ratito estábamos en la cima, donde había una pequeña construcción de piedra y un corazón dibujado en el suelo. El paisaje era precioso, se divisaba gran parte de la isla, con la Cordillera Real al fondo; el cielo ya empezaba a teñirse de naranja y rojo. El atardecer desde allí era realmente hermoso, con el sol poniéndose tras las montañas del fondo, más allá del lago.


Ascenso al Cerro Santa Bárbara


En lo alto


Paisaje


Cordillera Real


El sol desapareciendo tras las montañas

Cuando se ocultó del todo iniciamos el descenso. Llevábamos mi linterna y el frontal de Javi, pero al principio no hacía falta, se veía bastante bien. Esta vez ya no nos paramos nada, hacía un frío de mil demonios y queríamos llegar cuanto antes! Fuimos desandando camino, al final ya casi en la oscuridad, y al cabo de media hora estábamos de vuelta. La habitación también estaba helada! Y sin radiador, claro, que también deben escasear en el país... Quisimos darnos una ducha calentita, y entonces descubrimos la gran peculiaridad de Bolivia... no había agua caliente!! nooooooooo!!! Con el frío que hacía... doh Resulta que las duchas son eléctricas en todas partes, y en el mejor de los casos a veces consigues que salga medio templada, tirando a caliente (yo no tuve esa suerte; en todo el tiempo que pasamos en el país no pude darme ni una sola ducha caliente! :S). No tuvimos valor para meternos en la ducha; considerando la temperatura a la que salía el agua y la temperatura ambiente podíamos pillar una buena pulmonía, así que pasamos. Al rato, la luz se apagó totalmente... y es que la electricidad dependía de un generador! Así que no teníamos más que la linterna y el frontal para alumbrarnos...


Tras la puesta de sol


Anocheciendo en el bosquecillo

Al poco llamaron a la puerta, era el tío del albergue que quería saber si bajaríamos a cenar. Le dijimos que íbamos en un momento, nos abrigamos y bajamos a la zona común. Menos mal que llevábamos ropa de abrigo, porque las ventanas estaban simplemente tapadas con tapices, igual que la puerta, que era una gran tela; así que tocó cenar medio amantados, con gorro y forro polar. De cena sólo había menú: de primero, sopa de quinua (un cereal muy nutritivo, está rico), y de segundo, trucha o carne. Nos acabamos la sopa enseguida, y luego nos trajeron el segundo, carne para Javi y pescado para mí. Y de repente, noto cómo la silla se desintegra debajo de mí, y en 0’ estoy sentada en el suelo!!! xDDDDDDD dioss, tras la impresión inicial de susto no podía parar de reírme... Javi y otra gente que había por allí me preguntaban si estaba bien, y yo de risas... icon_lachtot En fin, luego pensándolo me di cuenta de que tuve suerte, me podía haber hecho daño con las maderas rotas, y allí como que hospitales no hay...

Tras la accidentada cena, pedimos una vela y volvimos a la habitación. Como la noche era total, pillamos las cámaras para salir a hacer fotos nocturnas. El cielo estaba precioso, se veía la vía láctea y las constelaciones australes se extendían sobre nosotros; una ventaja de estar allí y no en Yumani es que la oscuridad era absoluta, y se veían genial las estrellas. Pero el frío también era absoluto, así que aguantamos poco fuera, y tras hacer unas cuantas fotos bastante chulas volvimos adentro. Nos fuimos a dormir enseguida, y ponerme el pijama helado fue toda una prueba... luego me tapé con las mantas hasta la nariz, no fuera a congelarme mientras dormía. Debajo de las mantas aún se estaba más o menos bien, pero fuera...


Espero que os haya gustado! Icon Wink

Siguiente capítulo: Isla del Sol (Ruta norte)

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Última edición por lolyvill el Miér 8 Oct 2008 - 9:11, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 7 Oct 2008 - 11:45

Muy buen capítulo!!!! Eso es precioso y menudas fotos más chulas happy
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 7 Oct 2008 - 11:46

Muy bueno si señor.Jajaja,vosotros y el frío parece que os acompaña, porque cuando estuvimos en Ordesa tambien hacia de cojones, aunque yo he de decir que ni me entere mysmilie_1117

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 7 Oct 2008 - 13:26

Ei! acabo de ponerme al día con estos dos últimos capítulos.

Enhorabuena por las fotos! Son preciosas!

A mis las islitas estas sí que me gustaría visitarlas. En un cursillo que hice sobre turismo en Perú las ví y me llamaron bastante la atención. Mi profesor nos comentó que hasta tus ropas tienen un significado (sombrero = estar casado... etc.) me pareció bastante curioso!

Eso sí, en países pobres y sobre todo las etnias que más llaman la atención para los turistas se aprovechan mogollón.. pero bueno, yo lo veo como una fuente para ellos de subsistir. Aunque si que te doi la razón, Caravan, en que si acostumbran a los críos a eso.. no aprenderán los verdaderos valores de la vida, una pena..

En fin... que me está encantando vuestro diario!! Ánimo con ello!
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caravanserai
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 7 Oct 2008 - 19:25

Gran capítulo Loly! Hay cosas que había olvidado ya, como cuando casi te caíste de la silla, jeje, qué gracia mysmilie_1117 Bueno, pues creo que lo has dicho ya todo, la Isla del Sol es espectacular, la verdad que merece la pena quedarse 2 días al menos y disfrutar de sus vistas sobre el lago, su tranquilidad y esas noches frías pero hermosas, sobre los 4000 metros de altitud, ahí es nada. Además, que cuando entras en Bolivia viniendo de Perú se nota, es todo como más rústico, la gente también es diferente, no es tan pesada ni trata de venderte todo lo que puede.

Bueno, el siguiente me toca a mí, de excursión por la isla, en plan Lost, vaya paliza nos pegamos de andar...
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lolyvill
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Miér 8 Oct 2008 - 9:14

A mí incluso me hubiera gustado quedarme un 3er día para ir al otro pueblo y a la Isla de la Luna... me quedé con muchas ganas!

Bolivia es genial, nada que ver con la gente ultra pesada de Perú... al llegar desapareció casi por completo (salvo un par de excepciones contadas) la sensación de ser un euro con patas!

El día siguiente fue genial... fue una pateada tremenda, pero volvería a hacer esa ruta ahora mismo! icon_liebhab

PD. He editado el capítulo para añadir un mapita de la Isla del Sol.

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Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008

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