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 Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008

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caravanserai
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MensajeTema: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 30 Sep 2008 - 10:15




Prólogo

Tras unos días de descanso, empezamos este diario para contar nuestro periplo por Perú, Bolivia y el norte de Chile. La idea de este viaje surgió a la vuelta de otro viaje, como no podía ser de otra manera, el de Siria y Jordania. Dado que nuestras vacaciones sólo coincidían en julio, empezamos a descartar una serie de países de una larga lista que habíamos hecho, principalmente por motivos climatológicos, como los monzones, el invierno austral, etc.. Después de elaborar 2 rutas muy distintas, mirar precios de vuelos con destinos diversos, etc.. nos decidimos por cruzar el charco y ver una parte de Sudamérica, un continente al que le teníamos muchas ganas. Aunque allá es invierno, es la temporada seca, seguramente la mejor época para viajar a Perú y Bolivia, por la ausencia de lluvias y porque salvo en Lima, todos los días que hemos tenido han sido soleados.

Una vez nos decantamos por esta opción, compramos los vuelos y empezamos a documentarnos bien sobre Perú y Bolivia principalmente. Disponíamos de sólo 4 semanas y queríamos aprovechar bien el tiempo, así que trazamos varias rutas, que fuimos modificando cada vez que descubríamos algún sitio nuevo que nos apetecía ver.. Después de arrasar con varias guías de la biblioteca y tras los consejos de algunos viajeros como k_lero, hicimos una ruta de viaje para conocer lugares arqueológicos impresionantes y sumergirnos en la cultura inca y pre-inca, además de cruzar los Andes, sobrevolar la pampa de Nazca, cruzar el increíble Salar de Uyuni, navegar por el lago Titicaca, adentrarnos en el Valle Sagrado hasta llegar a Machu Picchu, contemplar infinidad de volcanes, nevados y lagunas altiplánicas, ver el bullicio y la vida de ciudades como La Paz y Lima, así como diversos animales: llamas, alpacas, guanacos y vicuñas, y el famoso cóndor de los Andes e innumerables flamencos..

Ruta del viaje


Última edición por caravanserai el Lun 27 Oct 2008 - 16:19, editado 1 vez
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lolyvill
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 30 Sep 2008 - 10:28

Paciencia, que es largo.... ahí van los 3 primeros días:

27 de junio de 2008 Coruña-Barcelona

Salí de currar un poquito antes de la hora, para asegurarme de pillar el tren a Coruña; me despedí de todos, volviendo a escuchar las ya típicas frases de mis compañeros, en plan que volviera, que no me secuestraran y demás, y llegué a Coruña con el tiempo justo para comer. Una vez allí disfruté por última vez de la comida de mi madre (aún no tenía ni idea de cuánto la llegaría a echar de menos, sobre todo en Bolivia; y es que esos países son muy bonitos, pero se come de puta pena, sobre todo si no comes carne, como es mi caso).

Ese día estaba súper atorada, no sé qué me pasaba pero no me centraba como habitualmente, estaba despistadísima! Fui a la FNAC a comprar una batería y una tarjeta SD para la cámara nueva (que tenía que recoger en Barcelona al día siguiente), fotocopié unas cuantas cosas sobre ruinas arqueológicas que tenía en mis libros, y luego estuve haciendo mil pequeñas cosas que tenía que dejar listas antes de partir, y repasando todo lo que llevaba en la mochila, cuando de repente me empiezo a dar cuenta de que me había dejado varias cosas importantes en Santiago... lo peor eran las botas de montaña, qué desastre! :S Y algunas medicinas, claro que eso tenía fácil solución... No me daba tiempo a volver a Santiago y estar a tiempo para pillar el vuelo, así que a ver qué hacía...

Al final decidí improvisar, metí todo en la mochila y salimos hacia el aeropuerto con tiempo suficiente para facturar el equipaje. Me acompañaron mis padres, que estaban bastante preocupados. Yo me había dejado encima de la mesa unos papeles en francés sobre la situación de seguridad en Bolivia, y ella los había leído y había flipado. Vamos, que la pobre mujer tenía mucho miedo por mí, pensaba que me podían matar o secuestrar, y cosas por el estilo. No os podéis imaginar la brasa que me dio...

En el aeropuerto facturé, y como aún había tiempo aproveché para cenar algo, elegí pulpo porque ya suponía que por allá no iba a haber esas cosas. Al cabo de un ratillo, por fin, embarqué, dejando a mis padres un poco emocionados en el hall del aeropuerto :P

El vuelo no se me hizo muy largo, y enseguida llegué a Barcelona, donde recogí la maleta y fui a buscar a Javi, que ya me estaba esperando. Vaya calor hacía en esa ciudad! Era un horno! Fuimos hasta Hospitalet y dejamos las cosas en el coche, porque habíamos quedado con Allormo y Dani, un amigo de Javi, en un pub irlandés que hay por allí. Estuvimos un buen rato con ellos, hablando de mil cosas y animando a Allormo a hacer el Camino de Santiago, y luego nos despedimos de ellos y nos fuimos a casa, a una hora prudente.

28 de junio de 2008 Barcelona-Madrid

Nos levantamos a eso de las 10, desayunamos algo y fuimos a hacer un montón de cosas. Tuve que pasarme por el Decathlon a comprarme unas botas, y menos mal que antes repasé todo y vi que necesitaba guantes, me los había olvidado también... así como la tarjeta SD y la batería para la cámara, que se habían quedado en Coruña, en su bolsa de la Fnac… :S Fuimos a recoger mi cámara nueva a la tienda de Pixmanía y pillamos unas galletas para el viaje. Luego volvimos a casa de Javi, comimos con su familia y rehice la mochila. Nos quedó el tiempo justo para comprar las medicinas que me había dejado en Santiago, la madre de Javi nos preparó unos bocatas (qué riquiña!) y por fin nos fuimos al aeropuerto.

Teníamos que hacer escala en Madrid, y después de ahí pillar el avión a Lima. Lo malo es que nos habían retrasado el vuelo 9 horas, y tendríamos que pasar la noche allí; aunque, por suerte, al final nos habían avisado de que nos pagarían ellos el hotel, los traslados y la cena (al principio se habían negado...). Curiosamente, a mí me salía mucho más barato hacer Coruña-Barcelona-Madrid-Lima que saltarme el tramo de Barcelona a Madrid e ir directamente allí para enlazar con el vuelo a Lima, así que tuve que pillarme 2 vuelos de más (a la vuelta, obviamente, ya no usé el Madrid-Barcelona y volví directa a Coruña). Al llegar al aeropuerto, nos dieron ya las tarjetas de embarque para el día siguiente, y cuando íbamos hacia la zona donde está el control, sorpresa! Ahí estaba otro miembro de nuestro foro, Nectarin, currando en un mostrador. Le saludamos, y así le conocí yo, ya es casualidad!! Estuvimos un poquito con él y luego ya nos fuimos a pasar los controles y a embarcar.


Nuestro encuentro con Nectarin

Una hora y pico después llegamos a Barajas, a la T2, y fuimos hasta la T1 a buscar el mostrador de Air Comet. Tuvimos que esperar un poco de cola, y aquello era una desorganización total, pero finalmente nos dieron el bono de hotel y salimos a esperar el transfer que nos llevaría al hotel Auditorium. Más desorganización para pillar el bus, pero por fin, en el 3º que pasó conseguimos sitio. El hotel no estaba muy lejos; al llegar flipamos con la lámpara de araña del techo, enorme, y un coche de lujo semidesmontado y medio retorcido que había en el hall. Nos dieron enseguida la llave de la habitación y fuimos a cenar ya. Había un bufet que no estaba mal, había bastantes cosas para elegir y cenamos muy bien. Después subimos a la habitación, cuando encontramos el ascensor adecuado (aquello era enorme!). La verdad es que aquello estaba de lujo, la habitación era muy buena. Finalmente nos dimos una ducha y a dormir, que al día siguiente tocaba madrugón; nuestro vuelo salía a las 8 y había que estar 2 horas antes.


29 de junio de 2008 Madrid-Lima-Pisco

Nos levantamos a las 5 y pico, recogimos las 4 cosas escasas que habíamos sacado y nos fuimos a esperar el transfer. No había mucha gente esta vez, y a las 5: 45 ya estábamos de nuevo en el aeropuerto. Facturamos las maletas y pasamos el control; en teoría el embarque empezaría en breve, era un avión enorme. Pero aún así tuvimos que esperar un buen rato hasta poder subir. Cuando por fin embarcamos nos acomodamos en nuestros asientos, y me dispuse a pasar el vuelo más largo de mi vida, 12 horitas de nada… Yo iba en ventanilla, y una vez despegamos encendieron unas pantallitas en el asiento de delante, donde podíamos ver por dónde iba el avión.


Pantalla

El vuelo era largo, y como tal se hacía un poco pesado a veces. Por suerte, conseguimos ir durmiendo bastante rato. Al principio me entretenía mirando por la ventanilla, pero al final tanto azul, aunque esté salpicado de nubecillas, acaba cansando, así que me puse a dormir. Durante el vuelo nos dieron lo que se suponía era la cena, que no era gran cosa, pero al menos teníamos las galletas que habíamos comprado el día anterior. Nos entretuvimos como mejor pudimos, escuchando música, descansando a ratos, leyendo cosillas en las guías... hasta que, muchas horas después, divisamos tierra allá abajo, por fin! Ya sobrevolábamos América... Entramos por las Guayanas, después atravesamos Brasil, y de repente vemos allá abajo, monstruosamente enorme, al Amazonas! El río arrastra muchos sedimentos, formando varios canales, era muy chulo verlo. Un rato después, vimos otro río; o quizá era el mismo Amazonas, en su curso más alto... y por último, los Andes! Me gustó poder ver el paisaje desde arriba, se veían pequeños lagos entre las montañas, algún que otro glaciar... era muy bonito. Luego todo empezó a cubrirse de bruma, hasta que cuando nos acercamos a Lima ya no se veían más que nubes. Por fin, apareció el mar; vimos que hacía un día gris, como el trozo de la ciudad que alcanzábamos a ver entre la neblina. No parecía prometer mucho...


El Amazonas...


Sobrevolando las montañas que sobresalían entre la bruma

Aterrizamos, por fin, y cambiamos dinero mientras esperábamos a que salieran las maletas. Luego descubriríamos que el tipo de cambio no era el mejor precisamente, comparado con otros lugares; pero aún así hay que cambiar algo de pasta al llegar, para pillar un taxi al centro. Una vez salieron las maletas, pasamos el semáforo del control en verde (qué suerte!) y salimos. En Lima hay muchos problemas con los taxis ilegales, es un poco arriesgado meterse en cualquiera, y ahí aún llevábamos mucho dinero encima, así que pillamos uno oficial, el más barato de los que había, de Taxi Green. Nos costó 45 soles ir hasta la estación de la Victoria, donde teníamos que pillar el bus a Pisco. El taxi se metió hacia el centro, y la verdad es que lo que veíamos tampoco prometía mucho. Bastantes chabolas, casuchas en mal estado, barrios que se veían pobres, basura... luego nos metió por el centro de Lima, donde ya había un par de edificios coloniales chulos, como el del Palacio de Justicia, y por fin llegamos a la estación de buses.


Lima




Palacio de Justicia

Vimos que al cabo de un ratito salía ya uno a Pisco, así que compramos los billetes, por 22 soles por cabeza, miramos cuál era el andén y buscamos el bus. El sistema que tienen para los equipajes que van en la bodega, en general, es bastante seguro. Le grapan un papelito a tu mochila y te dan un resguardo, como en una consigna; y sólo con el papelito puedes recogerla, con lo que te aseguras de que no se apropie de ella ningún amigo de lo ajeno. Este sistema lo utilizaban en el 90% de los autobuses que tuvimos que coger durante el viaje. Una cosa curiosa es que es muy frecuente que se suba gente al bus vendiendo chucherías, papas y demás, y aparte de estos vendedores normales a veces hay personas que se suben alegando un motivo humanitario para que les compres algo por una cantidad simbólica.

Subimos al bus, y a los 5 o 10 minutos ya salimos. Al ser un bus normal, en él iban principalmente peruanos, salvo un par de extranjeros más. Al cabo de un rato, ponen una peli en la tele. Aquello era ultra raro: la peli estaba con subtítulos en inglés, y doblada al español... con acento peruano! Resultó ser “La caza del Octubre Rojo”, y os aseguro que ver a Sean Connery y Alec Baldwin hablando en plan chaparrito no tiene precio... me descojonaba yo sola, aquello parecía más una comedia que otra cosa xDDD Intenté ver un trozo, pero se me hacía demasiado raro, y al final me puse a escuchar música para pasar el rato, y a mirar en la guía cosas sobre Pisco y la Península de Paracas, a donde iríamos al día siguiente.


La caza del Octubre Rojo, en versión rara

Por el camino pasamos bastantes “pueblos” de chabolas, sobre colinas o junto al desierto; en uno de ellos habían instalado unas grandes escaleras amarillas, que después descubrí que eran “escaleras solidarias” y formaban parte de un proyecto de cooperación; también se veían bastantes pintadas de tipo político, muchas de ellas alabando al presidente, Alan García. Cuando vimos que pasaban un par de horas empezamos a estar muy pendientes de la parada, porque el bus seguía hasta Ica y no queríamos pasarnos.


Eso amarillo son escaleras solidarias

Al cabo de 3 horas y pico, por fin, llegamos, tras haber preguntado mil veces durante el trayecto si aquello ya era Pisco, a una buena mujer que había a mi lado :P Bajamos del bus, pillamos las mochilas y vimos que estábamos en el cruce de la Panamericana. En teoría había colectivos para ir al pueblo, pero no teníamos ni idea de dónde estaban; vino un taxista y se ofreció a llevarnos por 7 soles, como no era mucho aceptamos.

Al llegar, vimos que aquello estaba totalmente devastado. Pisco fue arrasado por un terremoto de 8 grados en agosto del año pasado, y el 80% de la ciudad quedó totalmente destruida, convertida en un amasijo de ladrillos de adobe. Incluso hubo quien se aprovechó de la tragedia para saquear las casas de la gente que había huido, robándoles lo poco que tenían de valor, hay que ser hijo de puta... Ahora mismo, la ciudad sigue en ruinas en su mayor parte, y mucha gente ha construido improvisadas tiendas de campaña para seguir con sus vidas mientras reconstruyen sus casas. Daba bastante pena ver aquel panorama desolador, pero al mismo tiempo se veían en la gente muchas ganas de salir adelante.

Obviamente, los hostales que salían en la guía habían pasado a la historia, así que preguntamos al taxista por alguno que estuviera bien y fuera barato, y nos llevó hasta la Plaza de Armas. Nos dijo que siguiéramos por una calle hasta otra plaza, la Plaza Belén, donde había varios que estaban bien de precio. Al bajarnos, vimos que la catedral de Pisco también se había derrumbado durante el terremoto, y en toda la plaza quedaban sólo un par de edificios en pie. Caminamos hasta la plaza que nos había indicado el taxista, y encontramos el Hostal El Condado, donde una doble con baño costaba 40 soles. Decidimos quedarnos allí, no había grandes lujos pero estaba bien. Descansamos un poco y luego bajamos de nuevo. Preguntamos al dueño si sabía cómo podíamos hacer lo de las Islas Ballestas, y él mismo nos lo ofreció. Para ir allí, sólo se puede ir con una visita guiada, y no te dejan desembarcar por ser un espacio protegido. Nos costaba 50 soles a cada uno, y ya se lo contratamos a él. Le preguntamos también por los vuelos de Nazca, y nos dijo que la chica que vendría al día siguiente nos lo explicaría todo, porque eso no lo llevaba él.

Luego nos recomendó un sitio para cenar, y salimos. Volvimos a atravesar la calle de antes, llena de pequeños puestos y gente vendiendo cosas, y llegamos a la Plaza de Armas. Dimos una vueltecilla por allí, pero aquello daba una cierta sensación de inseguridad, y sabíamos que algunas zonas de Pisco son bastante chungas de noche, así que pasamos de aventurarnos demasiado. Fuimos a cenar, y descubrimos que curiosamente el restaurante estaba abierto por atrás, con lo cual se colaba todo el frío. Nos pareció incomprensible, aunque luego descubriríamos que es lo normal en todo Perú. Yo pedí un arroz con marisco y Javi pasta. Mi arroz estaba bueno, aunque gran parte del marisco eran lapas! Yo ya las había comido alguna vez en Galicia, pero aquí es muy raro que la gente se las coma. Era curioso, desde luego.


Mi arroz con marisco... y lapas

Cuando terminamos estábamos hechos polvo, así que volvimos al hostal y nos quedamos fritos enseguida. Al día siguiente, cómo no, tocaba madrugón de nuevo...

Siguiente capítulo: Pisco-Islas Ballestas-Nazca

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 30 Sep 2008 - 10:31

30 de junio de 2008 Pisco-Península de Paracas-Islas Ballestas-Ica-Nazca

Nos levantamos bastante temprano para poder ducharnos y recoger las cosas con tiempo, a las 7:15 teníamos que estar listos para salir hacia las islas Ballestas. Había dormido bastante bien, así que no me costó mucho levantarme. Dejamos todas las cosas listas y bajamos. Tuvimos que esperar un ratillo y estuvimos hablando con el hombre del hotel, que nos contó que aquel era uno de los pocos edificios de la plaza que no se habían caído, al no estar hecho de adobe; dijo que lo había pasado fatal, que había salido corriendo y cuando llegó a la plaza aún seguía temblando el suelo. Al parecer, mucha gente tiene aún secuelas psicológicas, no me extraña nada. Estuvimos un rato charlando con él, hasta que por fin vino una chica a buscarnos (allí la hora que te dicen nunca es a la que acaban apareciendo; invariablemente llegan tarde, siempre). Ella nos acompañó hasta la Plaza de Armas, a una pequeña caseta donde tenían instalada una improvisada agencia, y nos explicó cómo iba el tema de los sobrevuelos en Nazca. Costaba 190 soles por cabeza, y le dijimos que nos lo reservara para pagarle al regresar de las islas, no nos queríamos arriesgar a llegar a Nazca horas después y que no hubiera plazas; nuestra idea era volar esa misma tarde.


Pisco

Al rato llegó una pequeña furgoneta bastante destartalada, que nos llevó hasta el puerto de Paracas. No es demasiado lejos, está a unos 15 km, siguiendo una polvorienta carretera. Durante el trayecto, nos fijamos en que los edificios de esa parte estaban menos destruidos, curiosamente. El cielo no estaba muy despejado, hacía el típico día gris, con una neblina que lo cubría todo, lo cual era una putada para ver las islas, que en un día claro deben verse mucho mejor. Por suerte, nos decían que en Nazca sí estaría despejado (algo imprescindible para poder volar sobre las líneas), a ver si era cierto.


Hacia la Península de Paracas

Al cabo de un ratito llegamos, por fin, al puerto, y… aquello estaba lleno de pelícanos!! Cómo molaban!! Son unos bichos súper simpáticos, con una forma peculiar de caminar… yo nunca había visto uno, así que flipaba muchísimo con ellos. La chica con la que íbamos nos presentó al que sería nuestro guía, Pedro, pagamos 1 sol cada uno de tasas de embarque y subimos al barco. Había que ponerse un chaleco salvavidas, pero antes nos abrigamos un poco, porque en el mar haría frío. En cuanto estuvo sentado todo el mundo, zarpamos. Primero pasaríamos ante un gran geoglifo de la cultura Paracas llamado el Candelabro, excavado en una ladera desértica. Nadie sabe para qué servía, aunque como en todo hay mil teorías, desde que era una guía para los marineros de la época a que representa a la Cruz del Sur. Es enorme, y se puede ver desde muy lejos si el día está despejado.


Pelícanos en el puerto

Yendo hacia allí, se veían infinidad de barcos de pesca de la gente de la zona, algunos con tiburones y peces pintados en la proa, y empezaron a rodearnos multitud de aves marinas, básicamente pelícanos, zarcillos, cormoranes y piqueros peruanos; estos últimos se lanzaban a pique sobre el agua para pescar, a toda velocidad, parecían unos suicidas. De pronto, apareció un pequeño grupo de delfines, y el barco paró un rato para poder observar mejor a todos aquellos bichejos marinos tan chulos.


Barcos pesqueros en el puerto de Paracas


Piqueros peruanos y pelícanos


Cormorán

Luego reanudamos la marcha, y pusimos rumbo al Candelabro. Unos 10 minutos después estábamos ante él. La verdad es que impresiona, es realmente grande... Ante él, había unas enormes rocas en las que rompía el mar, en las que ya se podía ver alguna fauna marina, sobre todo gaviotas y piqueros. Estuvimos allí un rato, y después continuamos hacia las islas Ballestas. Esta vez el trayecto sí era un poco más largo, y la brisa marina hacía que por momentos hiciera un poco de frío. Al llegar, vimos una zona donde en verano suelen criar las colonias de leones marinos, pero al no ser época de cría estaba desierta. Pasamos ante varios arcos y cuevas, y fuimos rodeando las islas despacio, viendo una enorme cantidad de aves. Al girar en un punto, pudimos ver pingüinos de Humboldt! Estaban un poco lejos, pero aún así se podían ver bastante bien, y había bastantes. Las islas están totalmente cubiertas de guano, al haberse ido depositando los excrementos de las aves durante años, y antiguamente se extraía en grandes cantidades para utilizarlo como fertilizante. De hecho, se podían ver algunas plataformas que se utilizaban para ello, aunque hoy en día se extrae ya mucho menos que antes.


Candelabro


Islas Ballestas


Esa playa suele estar atestada de leones marinos en época de cría


Pingüinos de Humboldt


Plataforma para la extracción de guano

Al ir rodeando las islas íbamos viendo grandes colonias de aves marinas, sobre todo de piqueros, zarcillos y cormoranes, y de pronto, en una cueva, vimos los primeros leones marinos! Eran muy bonitos, principalmente hembras y crías (los machos no suelen aparecer en esta época, sino en verano). Al seguir con el barco vimos muchos más, tumbados en las rocas, espatarrados, e incluso uno nadando e intentando subir a la isla. Pasamos muy cerca de algunos de ellos, y de una pequeña cría que era muy curriña y abrazable. Luego dejamos atrás a los leones marinos y empezamos a ver grandes colonias de pelícanos en las rocas, en una zona donde el mar batía con más fuerza.


Leones marinos




Piqueros peruanos sobrevolando el mar picado


Pelícanos

En un punto dado, la costa de la isla parecía tener la forma de un elefante, con la trompa sumergida en el agua. Seguimos pasando ante varias cuevas y viendo animales marinos, hasta que finalmente llegamos a un gran arco y pasamos bajo él con el barco (se supone que es un arco de los deseos, hay que pedir uno cuando lo atraviesas :P). Después, iniciamos el regreso al puerto; ahora sí que hacía más frío! A mitad de trayecto volvimos a ver el candelabro, desde mucho más lejos esta vez, y después, por fin, llegamos al puerto de Paracas de nuevo.


Elefante



Desembarcamos, y yo me fui a ver a los pelícanos otra vez. Tuvimos que esperar un ratillo por allí hasta poder volver a Pisco, así que estuvimos curioseando en algunos puestecillos de artesanía. Al poco llegó la chica de antes, y nos dijo que volveríamos en coche, porque la furgoneta estaba tardando. En un coche normal, nos metimos 8 personas: 2 delante, 4 atrás y ella y otra chica en el maletero! Así volvimos a Pisco, y nada más llegar fuimos a por las mochilas. Por el camino atravesamos un par de calles destruidas, y vimos un hotel del que se había derrumbado la mitad. Nos estuvo contando que ella se había asustado mucho con el terremoto y había corrido a ver si la gente que conocía estaba a salvo; en su caso, por suerte, todos se habían salvado.


Pelícanos en el puerto




Calle de Pisco


Lo que queda del Hotel Regidor

Luego le pagamos los vuelos de Nazca y nos consiguió un taxi para ir hasta el cruce y pillar el bus a Ica. Nos acompañó hasta allí, y cuando llegó el bus nos despedimos. El billete era muy barato, sólo 3,5 soles, y nos llevó unas 2 horas llegar. Ese trayecto fue un poco infernal, al principio nos tocó sentarnos separados, no había mucho espacio y allí cada uno iba escuchando su música en alto o probando todas las melodías posibles del móvil, era un poco insufrible; cuando no escuchabas el reggaeton de la de al lado un niño se ponía con los tonitos del móvil, buff…


Edito para añadir dos fotos de la catedral de Pisco, antes y después del terremoto...


Así era


Y así la vimos nosotros, una pena...


Última edición por lolyvill el Jue 2 Oct 2008 - 8:25, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 30 Sep 2008 - 10:32

30 de junio de 2008 Pisco-Península de Paracas-Islas Ballestas-Ica-Nazca 2ª parte

Por fin, llegamos a Ica. La chica de antes nos había dicho que llamáramos a Nazca al llegar a Ica, para que supieran más o menos a qué hora llegaríamos. Llamó Javi desde una cabina, compramos los billetes a Nazca (8 soles cada uno) y en 10 minutos ya estábamos sentados en el bus. En este trayecto tenían puesta la omnipresente Radio Panamericana, que aunque rayaba un poco (era todo cumbias y cosas así) nos acabó haciendo gracia y todo. La carretera panamericana atraviesa una zona totalmente desértica entre Pisco y Nazca, bastante pobre, salpicada de vez en cuando por algún pueblecillo precario. Como siempre, los muros estaban llenos de pintadas con propaganda política. Llegando a Nazca, empezaron a verse pequeñas montañas desérticas a los lados, algún valle verde atravesado por un río (cosa rara en la zona), y la pampa en la que están las líneas; pero claro, desde el suelo no se ve nada…


Propaganda política


Paisaje desértico de camino a Nazca


Atravesando la Panamericana (que en ese tramo corta las Líneas)

Por fin, llegamos a Nazca, y fuimos a hablar con la agencia que llevaba el tema de los vuelos; en teoría íbamos a volar ya aquella tarde… El hombre llamó al aeródromo, y le dijeron que ya no había vuelos para ese día! Ya no saldrían más aviones, así que nos tocaba quedarnos a dormir en Nazca, si queríamos ver las Líneas… Le dijimos que aceptábamos, qué remedio... volaríamos no a primera hora de la mañana, sino a partir de las 11, cuando nos tocara.

Ya que estábamos allí, le preguntamos cómo llegar al Cementerio pre-inca de Chauchilla. Como en casi todo Perú, no hay transporte público para llegar allí, con lo cual siempre acabas teniendo que recurrir a alguna agencia (es algo que me ponía enferma, pero tuvimos que adaptarnos). Dijo que ellos lo hacían, por 30 soles (las entradas, en estas cosas, van aparte siempre). No era muy caro, poco más de 7 €, y teníamos muchas ganas de ir allí, así que lo pillamos. Al día siguiente, temprano, iríamos al cementerio, y de ahí a sobrevolar las Líneas. Necesitábamos también los billetes de bus para ir a Arequipa, así que fuimos a la oficina de Cruz del Sur, que estaba allí cerca, a comprarlos. La ruta nocturna entre Nazca y Arequipa es bastante peligrosa, así que decidimos ir en un bus seguro (aún así, siempre hay algo de riesgo; cuando estábamos en Aguas Calientes vimos en las noticias que habían asaltado ese mismo bus! :S). Lo malo es que era carísimo... costaba nada menos que 102 soles! Yo tuve suerte, y con el ISIC me costó 92.

Al salir, fuimos a buscar hotel. Nos habían hablado bien del Inca Hotel, y allí fuimos. Había sitio y no era caro, así que nos quedamos. Dejamos las mochilas allí, y salimos. Fuimos a dar un paseo por la ciudad, que tampoco tenía mucho, y nos acercamos al Nazca Lines Hotel, donde está el Planetario Maria Reiche. Maria Reiche era una matemática alemana que llegó para hacer unos estudios sobre las Líneas y acabó quedándose para siempre, recorriendo la Pampa de cabo a rabo con su coche, acampando allí, estudiando las Líneas a fondo e incluso barriéndolas para limpiarlas tras el paso de los siglos... Una persona admirable, desde luego. Para ella, las Líneas eran un calendario astronómico.
En la entrada, preguntamos por los precios y horarios del Planetario, y decidimos ir más tarde, a la sesión en español. Luego tiramos hacia la Plaza de Armas. Por el camino compramos unos bollos para picar algo y fuimos viendo algunas tiendecillas, la verdad es que había cosas muy chulas. Me apetecía ir al Museo Antonini, pero no teníamos mucho tiempo, y decidimos dejarlo para el día siguiente.

Por la calle principal había unos bancos decorados con paneles recortados con las formas de los distintos animales, y en la Plaza de Armas el césped estaba cortado de tal forma que formaba algunos de los dibujos de las Líneas, era bastante original. Nos sentamos a descansar en un banco y un anciano se sentó a nuestro lado, muy majo, aunque se le entendía la mitad de lo que decía, entre que no vocalizaba muy bien y se comía la mitad de las palabras (es algo curioso que observé muchas veces; mucha gente hablaba, como se dice aquí, “como los indios”, sin usar la mayoría de los artículos ni preposiciones; había distintos grados, algunos ni conjugaban los verbos). Javi empezó a hablar con él, y nos contó que había conocido a Maria Reiche, a quien estaba muy agradecido por lo que había hecho por Nazca, que sino sería un pueblecillo más de Perú. Durante algún tiempo, había trabajado en el hotel Nazca Lines, donde vivió los últimos años de su vida, por eso la había conocido, y hablaba maravillas de ella. También nos habló de un accidente de una de las avionetas que sobrevolaban las Líneas, hace poco, en el que se salvó sólo el piloto, que saltó por la ventanilla. Buen tema de conversación, teniendo en cuenta que volaríamos al día siguiente... :S Luego nos señaló una estatua en una esquina de la Plaza, nos dijo que representaba a Maria; tras un ratillo con él, nos despedimos, fuimos a ver la estatua y luego seguimos dando una vuelta.


Panel con la forma del Colibrí


Atardecer en Nazca

Al cabo de un rato fuimos al Planetario. Al llegar, nos mandaron pasar a una sala donde había una maqueta bastante grande que representaba las Líneas, estaba chula. Esperamos unos minutos, y por fin llegó un chico a buscarnos. Nadie más se había apuntado, estábamos solos! Nos llevó a través de unos pasillos oscuros a una especie de terraza exterior, y allí estuvimos viendo algunos astros con el telescopio. Ahí empezamos a saber distinguir algunas de las constelaciones del hemisferio Sur, y vimos Saturno y otros astros con el telescopio. Luego pasamos adentro, al planetario en sí, y nos pusieron una proyección sobre las Líneas, el trabajo de Maria Reiche y las distintas teorías sobre las extrañas figuras, era súper interesante. Nos gustó mucho, y Javi flipó un montón, le encantaba aquello. Al terminar yo compré un calendario lunar muy chulo, y todavía estuvimos un ratillo hablando con el chico; al saber que veníamos de Pisco nos contó algunas historias para no dormir sobre terremotos, sobre todo uno que había habido en Yungay en 1970, cuando muchos niños que estaban en el circo se salvaron, mientras el resto de la ciudad quedó destrozada y sus habitantes murieron... qué mal rollito.


Maqueta


Planetario de Nazca

Finalmente nos despedimos y fuimos a comer algo a un restaurante (cómo no, abierto por algún lado, como todos). Yo pedí arroz a la cubana, pero allí es extraño, ni siquiera le ponen tomate... Al terminar volvimos al Inca Hotel y nos fuimos a dormir, que al día siguiente había que madrugar de nuevo, para ir a ver momias :P

Espero que os haya gustado! en el próximo capítulo, entre otras cosas, sobrevolaremos las Líneas de Nazca, e iremos a la fascinante ciudad perdida de Cahuachi...

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Mar 30 Sep 2008 - 10:46

1 de julio de 2008 Cementerio Chauchilla-Líneas de Nazca-Cahuachi-Cantayoc-Telar

Nuevamente nos levantamos temprano, sobre las 6.30-7, aunque eso sería la tónica general del viaje. El hecho de que en Perú en esas fechas se ponga el sol sobre las 17.30 nos obligaba a aprovechar el tiempo al máximo. Para nuestra desesperación el día había amanecido tapado, estaba claro que o se despejaba o no podríamos volar. Fuimos a desayunar a la terraza del hotel, que tenía unas espléndidas vistas sobre la ciudad. Ahí probamos por primera vez el mate de coca, que tan útil es para el mal de altura, y del que acabaríamos un poco hartos. Recogemos y enseguida nos vienen a buscar. Nuestra primera visita del día sería el cementerio de momias de Chauchilla, o lo que quedaba de ellas, ya que los huaqueros (algo así como saqueadores de tesoros) habían excavado por allí y habían hecho un gran destrozo; en el mercado negro de antigüedades sólo es posible vender bien los textiles y la cerámica, por lo que esta gente, cuando encontraban una tumba, arrancaban la cabeza y los brazos de la momia, le quitaban las ropas y tiraban el cuerpo destrozado. Aún así, el sitio merecía mucho la pena. Se trata de una necrópolis de la antigua cultura Ica-Chincha, que floreció en la región entre el 1100 y el 1450 d.c, justo antes de que los incas ocupasen la región. En el cementerio pudimos ver restos de diversas momias, que están en un buen estado de conservación a pesar de su antigüedad y en muchas de ellas se pueden ver aún restos de cabellos e incluso algo de piel. Había momias de niños, y otras muy curiosas, con unas trenzas larguísimas, que se supone eran de personas con una alta posición social y algún papel relevante, probablemente chamanes o hechiceros. En todos los casos el cuerpo se preparaba quitándole los intestinos e introduciendo sustancias minerales y vegetales. Después lo secaban, lo colocaban en posición fetal (igual que hacían todas las culturas de la zona, y siempre mirando al este, en la posición de renacimiento), y luego se recubría con algodón y textiles. Alrededor colocaban vasijas y otros objetos, y cerraban la tumba con troncos de madera antes de cubrirla. La conservación ha sido posible en parte gracias al clima árido del desierto de Nazca en el que se encuentra enclavado el cementerio. Se trata del único sitio arqueológico peruano en el que las momias se pueden ver en sus tumbas originales.

Cementerio Chauchilla


Momias Chauchilla





Al tratarse de un yacimiento al aire libre, la zona había sufrido el continuo ataque de los saqueadores, lo que había hecho desaparecer la mayoría de sus tesoros arqueológicos. Hasta entonces los huesos y demás restos estaban tirados al aire libre, como tantos otros cementerios antiguos. Sin embargo, desde 1997, la zona está protegida, y han colocado a las momias de nuevo en sus tumbas. Obviamente, al haber sido saqueadas faltan muchos elementos, y los cuerpos están algo dañados. Si uno se fija, se pueden ver tirados por el suelo del desierto muchos huesos, trozos de cerámica y restos del algodón con que envolvían los cuerpos, alrededor de pequeños hoyos, que indican la presencia de una tumba saqueada.

Después del cementerio, nos fuimos a esperar a que nos llevaran al aeródromo de Nazca, para hacer el vuelo de las Líneas. Por fortuna, el cielo ya se había despejado y podríamos volar. El vuelo nos costó unos 45 € (190 soles) y dura media hora. En la agencia de Aeroparacas estuvimos jugando con un lindo gatito, del cual Loly se encariñó pero al que final no le hizo caso y se fue con otra pareja (pon unas fotos, jeje) Tras un rato, nos fueron a buscar y nos llevaron al aeródromo; antes de embarcar, hay que pagar una tasa de aeropuerto, creo que eran unos 25 soles entre los 2. Una vez allí, nos juntamos con 2 francesas y un japo, además del piloto. En total, son 6 personas las que caben dentro de la avioneta. La emoción empezaba a notarse. Nos sentamos atrás del todo, esto depende del piloto que según el peso de cada uno te ubica en un lado u otro. Pero atrás se veía muy bien. Nos pusimos los cinturones y el avión se situó para despegar. Qué nervios!! Hacía mes y medio que había habido un accidente. Una avioneta se había estrellado salvándose únicamente el piloto, y muriendo 5 guiris franceses. Aquello se te pasaba por la mente en esos momentos. Pero también la emoción de ver una auténtica maravilla, las famosas y enigmáticas Líneas de Nazca, un sueño que tenía desde niño. El avión empezó a correr por la pista hasta que despegamos y empezamos a elevarnos. Todo se movía mucho, el vuelo prometía ser muy movidito. Enseguida empezamos a ver los primeros campos, luego ya nos adentramos en la pampa y vimos la primera figura: la ballena. Nos habían dado un mapa con el recorrido que haríamos, el piloto bordearía las figuras por ambos lados, para verlas bien, girando casi hasta ponerse en posición vertical. Estábamos flipando!! Después de la ballena vinieron unas largas líneas que se perdían por el horizonte y que algunos se habían atrevido a aventurar que eran pistas de aterrizaje alienígenas. Luego vimos la figura del astronauta, la del perro, el cóndor, el mono, la araña, el colibrí, el alcatraz, el pelícano, la torre de Maria Reiche, las manos, el árbol, numerosas espirales, rectas, etc… Simplemente impresionante, no sólo las Líneas, sino también el paisaje desértico que se podía contemplar desde unos centenares de metros más arriba. Es toda una experiencia volar en avioneta. Se me estaba empezando a revolver el estómago pero no importaba, quería saborear aquella vista aérea mágica cuanto pudiera.


Nuestra avioneta



A vista de pájaro



“El astronauta”



“El mono”, esta es mi favorita



“La araña”



Rectas larguísimas de centenares de kms. que se perdían en el horizonte



“El colibrí”



“El Árbol” y ”Las manos”, junto a la torre de María Reiche, en la Panamericana



Sobrevivimos al vuelo!!



Sobre las Líneas de Nazca, decir que lo más sorprendente es que prácticamente sólo son apreciables desde el aire, y es curioso porque significa que los mismos que las trazaron jamás pudieron ver su obra. Técnicamente son perfectas, las rectas encierran una perfección con unas pequeñas desviaciones a lo largo de kilómetros. Los dibujos están bien proporcionados, sobre todo si pensamos en sus dimensiones. Hay muchas teorías sobre el origen, pero dado que fueron realizados por los pobladores de la cultura Nazca que habitaron esta región, entre el 200 a. C. y el 600-700 d. C. apróx., es posible que tuvieran más de un significado, desde ofrendas a los dioses para pedirles la lluvia, a un calendario astronómico en el que algunas figuras representaban constelaciones; además, algunas líneas marcaban la dirección de los solsticios de invierno y verano, o la salida en el horizonte de determinadas estrellas. Una de las teorías dice que, como los nazca tenían dioses alados (que aparecen representados infinidad de veces en su cerámica), las habrían construido para que ellos las pudieran ver desde el aire. En muchas de las Líneas se han hallado abundantes restos de cerámica ceremonial, por lo que se sabe que en ellas se realizaban algún tipo de rituales, pero se desconoce la naturaleza de los mismos. El modo que emplearon los Nazca para hacer las Líneas fue el de retirar la capa de rocas que hay encima, que es de diferente color que la de debajo, usando estacas y cuerdas para guiarse. La verdad es que su cultura es fascinante.

Después de aterrizar de nuevo (el tiempo había pasado volando, nunca mejor dicho) y haber sobrevivido al vuelo, jeje, todavía estábamos flipando, con la adrenalina a tope, nos fuimos a Nazca, y miramos la opción de completar la tarde yendo a visitar las ruinas descubiertas unas décadas antes, de la ciudad perdida de Cahuachi. Aunque todavía están excavando y sólo han descubierto una pequeña parte, nos parecía muy interesante. Antes estuvimos comiendo, para reponer fuerzas, ya que antes de volar es imprescindible no comer nada si no quieres potar en pleno vuelo.

Contratamos a una guía que nos llevó a nosotros 2 y a un japo a ver las ruinas.

Cahuachi fue un centro ceremonial de la cultura de Nazca que vivió su época de esplendor entre el año 1 y el 450 d.c., y estaba situado en el valle del río Nazca, a 28 km de la ciudad y a 4 de las líneas de Nazca. Su nombre significa “lugar donde viven los videntes”. La ciudad, supuestamente la más grande del mundo construida con barro, se extendía sobre una serie de colinas, que recubrieron para darles forma piramidal. Eligieron ese emplazamiento porque, en medio del gran desierto, el río de Nazca brotaba de forma natural allí, de forma permanente. Cahuachi era muy próspera, pero hacia el año 450 d.c. sobrevino la tragedia, y un gran terremoto, seguido de un aluvión, devastó la zona. Probablemente, los nazca creyeron que sus dioses estaban furiosos, y realizaron durante algún tiempo sacrificios humanos y de llamas para aplacar su ira; sin embargo, no debieron obtener los resultados esperados, y pasados unos años decidieron abandonar la ciudad. Como era un lugar sagrado, la enterraron ellos mismos, cubriéndola con tierra y arena, para que nadie pudiese hallarla. Posteriormente, la zona fue invadida por los Huari, y la ciudad permaneció oculta hasta su descubrimiento en el siglo XX. Un arqueólogo italiano ha estado excavando el lugar desde 1982. Debido al clima seco, los hallazgos son abundantes e incluyen incluso material, tal como ropa y cerámica. También se han encontrado muchas tumbas, y algunos cráneos con deformaciones. Desde el punto de vista arquitectónico, hasta ahora se han descubierto 34 construcciones dentro de la muralla, entre los que destacan la gran pirámide, que tiene 100 metros de lado y 28 de altura, y de la que se han descubierto siete niveles escalonados. Era el centro ceremonial de culto, y se encontró sellada. También el Templo escalonado, del que se ha descubierto un muro con inscripciones y frisos, y construcciones de adobe. La verdad que la visita estuvo bien, el guía y sus explicaciones, genial, y Loly estuvo flipando como friki arqueóloga que es, imaginando como vivía esta gente, tocando los muros y observando la cerámica rota que había tirada por el suelo (había muchos trozos, tanto de tipo ceremonial como doméstico, y aún era muy suave, después de más de un milenio). Primero subimos por el lado izquierdo, para ver los muros antiguos, depósitos de grano (llenos de ratones muertos) y agua, y tener una visión panorámica, y luego bajamos, pero en el recinto donde están excavando no es posible entrar. El guía nos contó que en la parte alta vivía la clase sacerdotal, en la intermedia las clases nobles, y la parte más baja la ocupaba el pueblo.


Cahuachi, aún siguen excavando un mes al año


Pirámide ceremonial



De vuelta, paramos en otros dos cementerios saqueados por huaqueros y donde encontramos infinidad de huesos humanos de unos de 1500 años de antigüedad, allá al alcance de la mano: cráneos, tibias, fémures, costillas,…. El segundo de estos cementerios era enorme, y pertenecía a la última fase de la cultura Nazca, alrededor del año 450 d.c. En él, además de huesos, había trozos de cerámica rota, de ropas, pelo trenzado, e incluso collares y otros accesorios. Era impresionante ver todo aquello ahí tirado no más, algunos huesos conservaban restos de piel incluso, nos quedamos fascinados viendo aquellos restos arqueológicos de una cultura extinta 1500 años atrás.. La verdad es que daba bastante lástima verlo todo en aquel estado.


Restos humanos




Loly en su salsa



Lo siguiente que vimos fue los Acueductos De Cantalloc, a 4 km de de Nazca. Más que acueductos se trata de galerías filtrantes, construidos por la cultura Nazca, y que siguen funcionando hasta hoy. Para su construcción se utilizaron lajas de piedra, cantos rodados sin argamasa y troncos de madera; y tienen forma en espiral, para que se oxigenen los canales. Bajamos a algunos de ellos, y vimos también un canal curvo (para que el agua no fuera demasiado rápido). En total hay 41 estructuras en espiral en los 3 valles, aunque 5 han colapsado y otros se han secado debido a las excavaciones realizadas por algunos agricultores para llevarse el agua.

Acueductos de Cantalloc



De ahí nos fuimos a ver la puesta de sol desde El Telar, un geoglifo de grandes dimensiones ubicado a 3 km de Nazca, conocido como el "Complejo Textil" por su representación de instrumentos como la aguja, la tela y varios espirales que podrían ser ovillos de hilo. Un sitio inmejorable par ver como se ponía el sol.

Puesta de sol desde el Telar



Y por último, tras la puesta de sol, vimos los Paredones, a 5 minutos desde Nazca, es un sitio arqueológico que probablemente fue un centro administrativo inca o un tambo. Estaba oscuro, pero se podía apreciar cómo está conformado por numerosas habitaciones, terrazas y patios; sus construcciones tienen base de piedra y paredes de adobe.

Se hacía de noche y tras este agotador e intenso día, regresamos a Nazca, eran las 6 de la tarde. Nos fuimos a dar una vuelta y hacer algunas compras, y más tarde cenamos en un sitio curioso donde las paredes y el techo estaban adornadas por escritos de la gente. Nos pasarnos por el hotel a recoger las mochilas y fuimos a coger el bus que nos llevaría a Arequipa. Era un bus de la compañía Cruz del Sur, con todo tipo de comodidades que un bus puede prestar, e íbamos a viajar en servicio “cruzero”, sin hacer ninguna parada en el trayecto, lo cual lo hacía más seguro. Antes de subir al bus, nos filmaron y todo, como medida de seguridad. Aún así, la seguridad nunca es fiable al 100%, 2 semanas más tarde nos enteraríamos por la tv local que habían atracado este mismo bus, con el método de bloquear la carretera, y habían robado a todos sus pasajeros. Nuestro viaje por la panamericana continuaba en medio de la noche hacia la llamada ciudad blanca de Arequipa..
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Miér 1 Oct 2008 - 2:33

Por fiiiin os leo!! El 1er diario de muchos que me quedan. mysmilie_1117
Muy guapo el relato happy , esas misteriosas líneas de verdad que impresionan ver rectas de kms y kms sin saber muy bien el significado y la ejecución. solo lo sabrá Maria Reche y los ancestros de Nazca. xDDD.

La pirámide ceremonial, tb impresiona esas líneas tan simétricas. Esos nativos, eran mejores que Pitágoras!! mysmilie_1119

Ale a seguir que os queda un puñao aun!!

Un saludo; salix Icon Wink
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Miér 1 Oct 2008 - 11:12

2 de julio de 2008- Arequipa

Poco después de las 6 nos despertamos con la claridad; el sol empezaba a aparecer tímidamente detrás de las montañas, mostrándonos un paisaje aún desértico, pero más montañoso que el que habíamos visto hasta entonces. Arequipa está situada en una zona de mucha actividad sísmica, y la rodean 3 volcanes: el Misti (5.822 m.), el Chachani (6.075 m.) y el Pichu Pichu (5.571 m.). En la lejanía empezaban a verse estas cimas, muy pequeñas, mientras atravesábamos un paisaje aún árido, lleno de quebradas y pequeños cañones. Fuimos descansando e intentando dormir otro poco, hasta que un par de horas después llegamos, por fin, a la Ciudad Blanca. Se la llama así porque toda la zona antigua está construida con una piedra volcánica de color blanquecino, al contrario que la gran mayoría de las ciudades de Perú, donde el ladrillo y, sobre todo, el adobe, son los materiales más comunes.


Amaneciendo

En Arequipa, igual que ocurre en otras ciudades peruanas, hay más de una terminal de buses. El bus de Cruz del Sur nos dejó en la terminal Terrapuerto; al entrar pasamos a una sala, como si estuviésemos en un aeropuerto, en la que sólo podían entrar los pasajeros con billete o los procedentes de uno de sus autobuses, y donde había sofás, baños, etc. Era bastante curioso. Salimos, y fuimos a por las mochilas con el resguardo de equipaje. En unos minutos ya las teníamos, y fuimos a sentarnos a unos bancos mientras pensábamos qué hacer. Nos turnamos para ir al baño (de pago, 0,50 soles), y mientras tanto una chica empezó a hablar con Javi y le preguntó si teníamos alojamiento. Cuando volví nos contó que su hermano Víctor tenía un hotel junto al centro, por 50 soles la doble, y nos dio una tarjeta por si queríamos pasar a verlo. Nos dijo que también organizaban salidas al cañón del Colca, a donde pensábamos ir al día siguiente, y que a mediodía, entre las 3 y las 3:30, se pasaría por allí para contarnos el tema, si nos quedábamos. La verdad es que la mujer era una atorada del 15 y no me acababa de convencer, pero bueno... Nos despedimos de ella, pillamos las mochilas y preguntamos en turismo los precios de los alojamientos y del tour de un día al Colca. En ambos casos eran los mismos precios que nos había dado Nayda, así que pillamos un taxi (4 soles) y fuimos hasta la calle Jerusalén. El hotel se llamaba La Casona de Jerusalén, y no estaba mal, aunque no incluía desayuno. Sólo quedaba una habitación libre, con un montón de camas, pero nos la dejaron por el mismo precio, así que nos quedamos allí. Luego fuimos a dar una vuelta.

Las calles de Arequipa están llenas de edificios coloniales antiguos, y más cuidadas que en otras ciudades de Perú. Las casas son bajas, debido a la frecuencia con que se producen terremotos, pero se conservan bastante bien. Fuimos bajando por las calles del centro antiguo en dirección a la Plaza de Armas (en todas partes la plaza principal se llama así; cuando estábamos allí no sabíamos porqué, pero luego me enteré de que es porque antiguamente estaba previsto que estas plazas se utilizasen como refugio en caso de ataque, y por ello se guardaban armas en ellas). La ciudad estaba bastante animada y parecía muy viva, con un montón de coches y taxis amarillos circulando constantemente. Unas tres cuadras más allá, por fin llegamos a la Plaza de Armas. Es muy bonita, con una gran fuente en el medio, rodeada de palmeras, y los edificios de alrededor tienen soportales con arcos. En uno de los laterales está la catedral, muy grande, que ocupa todo ese lado, y que es una reconstrucción del siglo XIX, de estilo colonial. Había mucha gente en la plaza, y muchos niños jugando con las palomas, junto a la fuente. En esa zona hay bastantes agencias y tiendecillas; estuvimos en alguna, preguntamos por la excursión al Colca y nos compramos unos gorros de lana para el frío que tendríamos que soportar los días siguientes. Vimos muchas camisetas que hacían referencia a la identidad arequipeña, y es que esta ciudad, la segunda más grande de Perú, se ha opuesto siempre a Lima, y han llegado a diseñar una bandera y un pasaporte propios, es curioso.


Calles arequipeñas




Plaza de Armas

Realmente sólo había una cosa que me apeteciese mucho ver en Arequipa, y era el Museo Santuarios Andinos, donde hay una momia de una niña inca; estaba allí al lado, así que fue lo siguiente que fuimos a visitar. Nos metimos por la calle del museo, pero estábamos atorados y no lo veíamos. Anduvimos un poco, dimos la vuelta y, al final, preguntamos; estaba casi al lado! Entramos, y compramos las entradas. Tuve un momento de cabreo cuando me dijeron que la entrada para estudiantes costaba 5 soles, pero que valía cualquier carnet menos el ISIC! Me pareció súper mal, si es el único válido a nivel internacional! En fin... al final pagamos cada uno 15 soles, y entramos. Tuvimos que esperar un poco en el patio hasta que llegó nuestra guía, una chica que explicaba muy bien. En el museo está prohibido hacer fotos, por respeto.

En primer lugar, vimos un pequeño documental de National Geographic, en el que contaba la historia de la momia “Juanita” (vaya un nombre hortera para una momia inca...). Resulta que en los 90 una expedición subió al volcán Ampato y halló los restos de una plataforma de sacrificio y una niña de 14 años, aún vestida y rodeada de comida y otros objetos ceremoniales. Esa niña había sido sacrificada a la montaña por los incas, después de vestirla con ropas muy finas y drogarla con chicha, y su cuerpo se había congelado, por lo que estaba conservado perfectamente. Se recuperó el cuerpo y se decidió conservarlo en una cámara frigorífica para mantenerlo en buen estado. Luego, otras expediciones encontraron a otros 2 niños, una niña y un niño, en el Ampato, también sacrificados. El niño estaba medio carbonizado por los rayos que habían ido cayendo durante siglos en la montaña, pero también se recuperaron muchos objetos.

Fuimos pasando por las distintas salas, escuchando las explicaciones de nuestra guía, y viendo los distintos objetos que había. Había un poco de todo, desde vasijas ceremoniales con alimentos, tejidos, el manto que llevaba la niña y el alfiler (tupu) con el que lo cerraba, bolsos, calzado, figuras de llamas y alpacas de oro, etc. Llamaban la atención unas figuritas humanas de orejas largas, con un abultamiento en la mejilla que indicaba que estaban mascando hojas de coca. Casi todo estaba muy bien conservado, algunas cosas parecían aún casi nuevas, era un poco espeluznante. La verdad es que el museo era realmente interesante, estaba muy bien. En la última sala había tres figuras pequeñas recubiertas de tejido y plumas, que representaban a los niños y habían sido colocadas junto a ellos tras el sacrificio; y al fondo, la momia de la niña. Se le veía aún perfectamente el pelo, la piel... me imaginé el momento en que la llevaron a la montaña y la sacrificaron, aún tan pequeña, pobrecilla. De enero a abril no la exponen, la llevan a otra sala para evitar su deterioro y en su lugar ponen la momia de “Sarita” (qué manía de poner nombres españoles a niños incas...), a la que encontraron en otro volcán, el nevado Sara Sara.


Momia de la niña sacrificada al volcán Ampato


Así eran las tumbas de los niños sacrificados

Finalmente salimos, y fuimos a por los bolsos a la consigna. Nos insistieron en que no olvidásemos dar propina a la guía, pero pasé de darle nada, al fin y al cabo ya les había dado 10 soles de más a los muy bandidos, por muy bien que estuviese el museo. Si me hubiesen aceptado el ISIC sí le hubiese dado algo.

Desde ahí fuimos a preguntar en un par de agencias el tema del Colca, y era más o menos igual, costaba entre 25 y 30 dólares. Aún teníamos tiempo de sobra, y nos sentamos un momento ante la catedral. Entonces vinieron dos chicos a hablarnos, eran de la “Casa de la Juventud”, que ayudaba a chicos con problemas de alcohol y drogas, y vaya chapa nos dieron... vendían unos llaveros que hacían, y les acabamos pillando uno, a mí ya me estaban rayando hasta el infinito (en general, la gente de allí que pide lo hace de forma muy insistente, y casi siempre vendiéndote algo).

Luego tiramos por las calles empinadas que llevan al Monasterio de Santa Catalina, nos habían hablado muy bien de él. Al cabo de un ratito llegamos. La entrada era carísima, costaba 30 soles por cabeza (más de 7 €) y no había ningún descuento, pero decidimos entrar igual. Este monasterio lo fundó en el siglo XIX una viuda rica, y elegía a las monjas de entre las mejores familias. Normalmente en los monasterios se vivía en condiciones de pobreza, pero en este era muy distinto, es casi una pequeña ciudad dentro de Arequipa, y no vivían nada mal. Dentro había una serie de patios pintados de distintos colores por zonas, básicamente azul, rojo y blanco, y el efecto cromático era realmente hermoso. De los patios salían puertecillas y calles, y se podía ir entrando en las distintas estancias. Aquello consistía en una especie de “apartamentos”; en cada uno vivía una monja, y tenían su habitación, su cocina (algunas eran enormes, molaban mucho) y distintas salitas. Había algunos pequeños, pero otros eran muy grandes. Al parecer, allí hacían fiestas, vivían mejor que fuera y cada una tenía entre 1 y 4 criados y esclavos negros para servirla. Vamos, que debían pasarlo realmente mal allí dentro...


Primer patio


Contrastes


Una cocina privada



Nos fuimos metiendo por infinidad de callejuelas, entrando por cada puertecita que veíamos, descubriendo patios pequeños y escaleras que no llevaban a ninguna parte, árboles frutales, calles con nombres españoles con macetas de flores colgadas, alguna que otra fuente... Nunca había visto un monasterio tan bonito, me encantó. Dimos toda la vuelta al recinto hasta llegar a la antigua zona común, donde había una especie de piscina y una cocina muy grande, con pozo dentro, salas para banquetes y despensas. Luego encontramos una escalera, junto a la plaza Zocodober, y subimos. Desde arriba se veía una vista panorámica, aunque no muy amplia. Estábamos justo junto a la iglesia. Al bajar intentamos ir allí, pero no se podía entrar. Entonces vimos que se nos estaba haciendo tarde, y pasamos ya rápido por la pinacoteca (el arte religioso nunca me ha entusiasmado). Antes de salir aún vimos la celda de una beata y aparecimos de nuevo en un gran patio, el claustro mayor. Ya estábamos junto a la salida, y abandonamos el recinto.


Calle Córdoba


Plaza Zocodober


Claustro

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Miér 1 Oct 2008 - 11:13

2 de julio de 2008- Arequipa- 2ª parte

Desde ahí fuimos a comer algo, a un árabe, donde yo pedí un falafel, Javi un kebab y un hummus para compartir. Estaba bueno, pero como los de Siria ninguno... Comimos un poco rápido y luego fuimos al hotel, donde tuvimos que esperar un montón de tiempo a que viniera Nayda. Si antes ya me parecía atorada e informal, ahora más. Nos enseñó lo que tenía del Colca, y se ofreció a conseguirnos ya billetes de bus para Puno y un hotel allí por 50 soles. Estaba bastante bien, porque a Puno llegaríamos de noche, y tendríamos que empalmar lo del Colca con el viaje en bus, era más cómodo hacerlo así y el precio era bueno. Lo chungo era el horario... como sólo iríamos un día al cañón (lo cual fue un gran acierto, pese a la paliza supina), había que estar listos a las 2 de la mañana para salir... Ella se tenía que ir, pero dijo que sobre las 8 estaría allí, y quedamos a esa hora para decirle qué habíamos decidido.

Antes nos habían comentado que había unos miradores desde donde se veían buenas vistas de los volcanes y la ciudad, así que nos pareció buena idea ir. Paramos un taxi y le preguntamos cuánto nos costaría por horas, si nos llevaba a un par de miradores. Nos dijo que eran 10 soles la hora, y subimos. Primero nos llevó al mirador del Carmen Alto, desde donde se veía toda la ciudad, mucho más grande de lo que parecía estando en el centro (se extendía hacia todas partes, más alla del horizonte), un río rodeado de vegetación baja justo bajo nosotros, y los tres volcanes: el Chachani, el Misti y el Pichu Pichu, de izquierda a derecha. El más cercano era el Misti, que se veía genial; casi se podían adivinar los senderos que subían a la cima.


Volcán Misti desde el Carmen Alto

A continuación el taxista nos llevó al mirador de Chilina. Desde allí las vistas también eran bonitas, y un valle lleno de cultivos flanqueado por paredes áridas nos separaba de la otra parte de la ciudad y, más allá, de los volcanes. Estuvimos un ratillo y luego volvimos al taxi, para dirigirnos al último mirador, el de Sachaca.


Pichu Pichu desde Chilina

Cuando llegamos vimos una especie de gradas escalonadas, sobre las que se alzaba un edificio. En este caso había que pagar para subir (1 sol cada uno); entramos, y una escalera interior te llevaba a una terraza desde donde se veía una buena vista. En este caso el paisaje era distinto, las casas que se veían eran más rurales que en los otros dos. La tarde empezaba a caer, y nos quedamos a esperar la puesta de sol. Un rato después, el sol desaparecía en el horizonte, tiñendo todo de rojo. Fue una pena que no se pusiera detrás de alguno de los volcanes, pero aún así fue muy bonito.


Volcán Chachani desde Sachaca


Panorámica desde el mirador: Chachani, Misti y Pichu Pichu


Puesta de sol

Volvimos junto al taxista, y le dijimos que nos dejase en la Plaza de Armas. Dimos una vueltecilla, entramos en algunas tiendas más y preguntamos en otras agencias lo del día siguiente, para comparar precios. Luego descubrimos que se podía subir a unos de los soportales superiores de uno de los edificios de la plaza, donde había unos puestos de artesanía, y pensamos que podría ser chulo hacer unas fotos desde allí. En los puestos había cosas bonitas, algunas hechas con semillas rojas del Amazonas (yo, cómo no, me acabé comprando unos pendientes y dos pulseritas... no tengo remedio), y en el último me paré a hablar con un chico. Era muy majo, me estuvo contando su vida, que había sido bastante dura, y me dijo que se llamaba Edubel. Le flipó mi nombre, porque él se apellidaba Loli, y me hizo una figurita con alambre; me dijo que era lo que le había inspirado yo, y que simbolizaba la unión de dos personas y la madre tierra, con una flor, qué riquiño! Tras un ratito hablando con él nos despedimos y seguimos caminando un rato por la ciudad, ya en dirección a la parte alta., para volver al hotel.


Vista nocturna de la Plaza de Armas


Catedral de noche

Llegamos, y para variar esta mujer aún no estaba... al final apareció más de media hora tarde, qué informal! le pagamos lo del Colca, el bus y el hotel de Puno (obviamente, las condiciones nos interesaban, sino hubiera pasado de ella por pesada) y quedamos con ella al día siguiente a las 16:45 en la estación para salir en el bus de las 18:00. Luego salimos, que ya empezaba a ser tarde y teníamos hambre. Muchos sitios estaban ya cerrados, y de hecho nos costó un poco encontrar un lugar donde cenar. Al final, gracias a la Lonely Planet, encontramos un vegetariano donde di buena cuenta de una sopa de espinacas y un plato de spaguettis con filete vegetal, que estaba súper bueno.


¿A que tiene buena pinta?

Cuando salimos de cenar era ya muy tarde, más de las 10, y nos fuimos directos al hotel a dormir. Nos acostamos enseguida, pero aún así a la 1:30 sonaría el despertador, teníamos muy pocas horas :S

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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Miér 1 Oct 2008 - 16:44

3 de julio de 2008. Arequipa - Cañón del Colca - Puno

Esta vez toca madrugón del 15. Nos levantamos ni más ni menos que a la 1.45, de hecho es casi empalmar con el día anterior. A las 2 ya estamos subidos en el bus que nos llevará al Cañón del Colca, nos esperan unas 4 horas en bus, que aprovechamos para dormir todo lo que no hemos podido dormir. Desde Arequipa, a 2300 msnm la carretera asciende a mucha altitud, hasta llegar al puerto de Patapampa, a 4830 msnm. La altura se nota y empieza a afectarme el soroche, más conocido como mal de altura, le pido a Loly que le diga a la guía a ver si tiene algo, y viene con unas cuantas hojas de coca. Según ella, debo masticarlas lentamente haciendo una bola en la boca, así que me cojo un puñado y ale, a mascar, es un poco desagradable puesto que es como masticar cualquier hoja de un árbol, pero oye, aquello es milagroso, en 10 minutos se me pasa el dolor de cabeza y puedo conciliar de nuevo el sueño. La verdad es que hace un frío que pela, debemos estar a menos de 0ºC, así que nos ponemos todas las capas de ropa que llevamos. Por la ventana del bus, sin restos de luz en el horizonte, se ve un cielo plagado de estrellas espectacular. Nuevamente divisamos la Cruz del Sur, antes de caer dormidos.

Cerca de las 6 llegamos por fin al valle, donde paramos a desayunar en un bareto, y nuevamente nos tomamos una infusión de coca, bendita coca!! Más tarde, ya amaneciendo, hacemos una parada en el pueblo de Yanque, donde increíblemente la gente está despierta y ataviada con sus mejores galas, nos dan la bienvenida, con un baile típico tradicional preparado para guiris. Vaya turistada! A pesar de eso, no pude resistir la tentación de coger un águila, jeje. Después de dar una vuelta a esas horas intempestivas y con el frío que hacía, nos metimos en el bus y seguimos hacia el siguiente pueblo, Maca, donde vemos su iglesia y hablamos con una niña que paseaba con su alpaca Flor, de pocos meses.

Mate de coca


En el pueblo de Yanque





Continuamos y paramos en un mirador cerca de Pinchollo, para ver el cañón, cada vez más profundo, y los pueblos y los cultivos en terrazas, típicos del valle, hasta que llegamos al famoso mirador de “Cruz del Cóndor”. Todo el madrugón que nos habíamos metido es principalmente para ver los cóndores que habitan por estos lares, y que suelen hacer acto de presencia entre las 9 y las 11 de la mañana, para buscar comida, más bien carroña. Había bastante gente, y buscamos un sitio estratégico para verlos. Bajamos por un sendero hasta un mirador que sobresalía. Al poco, los cóndores no se hicieron esperar, y empezaron a aparecer desde lo hondo del cañón, sobrevolando por encima nuestro. Era todo un espectáculo ver al Cóndor de los Andes, considerado el ave más grande del mundo, y cómo, con su alas desplegadas, planeaba de manera majestuosa por encima de nuestras cabezas, haciendo círculos, arriba y abajo del cañón. Todo el mundo estaba embobado, y cuando se acercaban mucho, se oían gritos de asombro. Los cóndores más bonitos eran unos que tenían una franja blanca sobre el dorso de las alas, que a su vez eran los más adultos.

Cañón del colca



Cruz del Cóndor



El cóndor de los Andes







Después de estar cerca de 2 horas contemplando esta maravilla, regresamos. En el camino de vuelta, paramos para ver el mirador de Choquetico, donde había una especie de mapa grabado en piedra y unas tumbas preincas excavadas en la ladera. A continuación y después de algunas paraditas en puestecitos de artesanía a la caza del turista, fuimos a Chivay, y comimos allí. El restaurante era buffet libre, con platos típicos peruanos, probamos todo lo que quisimos hasta reventar, y también estuvimos hablando con una chica americana muy maja, que nos estuvo dando consejos sobre Machu Picchu. Luego nos dimos una vuelta por el mercado y la plaza de armas, estaba muy chulo aquel sitio, al ser un pueblo en aquella zona montañosa, la gente vestía a la manera tradicional, y nos mezclábamos entre sus habitantes, las mujeres en el mercado, las abuelas mascando coca, las niñas paseando a sus llamas y alpacas, etc. Era ya mediodía y tocaba volver a Arequipa. Estábamos a medio camino de Puno, nuestro siguiente destino, pero la combinación para ir allá era muy mala, y sólo había transporte privado que resultaba ser muy caro, así que no quedaba otra que volver.

Chivay







De vuelta, hicimos una parada para ver unas llamas que estaban al lado de la carretera, y que huían ante nuestra presencia colina abajo, y más tarde, paramos en el puerto de Patapampa (4830 m.), lleno de montoncitos de piedra a modo de hitos, y que es un excelente mirador desde donde se ven los volcanes Misti, Chachani, Ampato, Chucura y Sabancaya, todos entre los 5000 y 6000 metros de altura. Seguimos ya bajando por la carretera, y pasamos por la reserva nacional de Salinas y Aguada Blanca, donde vimos algunas vicuñas, ya desde el bus.

Llamas y alpacas


Puerto de Patapampa



Al llegar a Arequipa, el bus nos dejó en la estación directamente, donde esperamos a la pesada de Nayda. Viendo que no aparecía y previendo que llegara muy tarde la llamamos. Una de las curiosidades de Perú es que hay puestecillos en la calle o lugares determinados, donde hay una persona con varios móviles que hace de cabina telefónica, pudiendo hacer llamadas con el móvil prestado a cambio de medio sol o un sol. Es algo muy útil y práctico, y nos llamó mucho la atención. Mientras venía Nayda, estuvimos leyendo la Lonely Planet para ver qué se podía hacer en Puno y en el Titicaca. No queríamos que nos vendieran nada y queríamos estar bien informados. Al fin apareció Nayda, y después de entregarnos los billetes de bus y explicarnos dónde pagar las tasas y dónde embarcar, estuvimos un rato hablando con ella. A pesar de ser una tola e impuntual, se interesaba mucho por nosotros. Nos despedimos y al poco, nos subíamos al bus, no sin antes comprar algo de comida.


En la estación de buses de Arequipa



A las 6 salimos hacia Puno, 5 horas más en bus, casi nada, después de habernos pasado 10 horas el mismo día, era una soberana paliza. Hay que decir que la mayoría de buses peruanos son muy cómodos, más que los españoles, casi te puedes estirar en horizontal.

Cuando llegamos a Puno, eran cerca de las 12 de la noche. Hacía mucho frío, pero ya nos esperaba Fidel, el contacto de Nayda, y nos llevó al America Inn, en la calle El Puerto, un hotel bastante decente y céntrico. Por el camino, intentó vendernos de todo (creo que hubiera vendido hasta su madre) pero para quitárnoslo de encima le dijimos que estábamos cansados y que ya decidiríamos que haríamos al día siguiente. La verdad es que estábamos petados. Aquí ya se notaba la altitud, estábamos a 3800 msnm. Hablamos sobre qué ver al día siguiente para aprovechar bien el día y no perder tiempo, y nos fuimos a dormir.
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lolyvill
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MensajeTema: Re: Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008   Jue 2 Oct 2008 - 9:25

4 de julio de 2008. Puno y chullpas de Sillustani

Nos despertamos bastante temprano, pero estábamos muy hechos polvo todavía. La altitud hacía su efecto, nos sentíamos mucho más cansados y además en cama se estaba genial; la noche anterior habíamos conectado el radiador y la habitación estaba súper calentita; nada que ver con el frío glacial que hacía cuando llegamos a Puno. Así que decidimos quedarnos otro rato durmiendo, y nos levantamos más tarde. Cuando por fin nos levantamos eran ya casi las 9. Bajamos a desayunar, y mientras esperábamos a que nos trajesen el ya clásico mate de coca con pan, mermelada y mantequilla nos fijamos en los detalles kitsch del hotel... Tenían un muñeco de un cerdo sentado en un sofá, y un espacio bajo la escalera adornado con una virgen!! Aquello era ultra freak...


La virgen freak

Tras el desayuno, por fin salimos. Ese día pensábamos ir a las islas de Uros y Taquile, en el lago Titicaca, y pasar la noche en esta última. Preguntamos en el hotel si sabían a qué horas había barcos, pero para variar sólo se podía hacer saliendo a una hora determinada, temprano por la mañana, cuando salían todos los tours; fuera de esa hora, no había ningún transporte que fuera de Uros a Taquile. Decidimos cerciorarnos, y nos encaminamos a la Plaza de Armas, donde estaba la Oficina de Turismo. Una vez allí, nos confirmaron de nuevo lo que ya nos temíamos: no había forma de llegar a Taquile ni a Amantaní (otra isla cercana) ese día. La única posibilidad era visitar las islas de los Uros; pero como no hay ningún barco que vaya a alguna de las otras islas sin pasar por ellas, era un poco absurdo. Decidimos pasar de las islas ese día, e ir al día siguiente. En lugar de dormir allí, pasaríamos otras dos noches en Puno (lo que resultó ser un gran acierto), y para ese día buscaríamos un plan alternativo. No muy lejos de Puno está Sillustani, donde hay unas antiguas tumbas collas e incas, y nos apetecía mucho ir. Preguntamos y, oh sorpresa! No había transporte público, y no podíamos ir por la mañana (a no ser en taxi privado, y salía bastante más caro), porque sólo se podía ir con tour, y sólo había por la tarde. No había muchas mas opciones, así que decidimos pasar el día en Puno y a las 14:00 salir hacia Sillustani en uno de los tours.


Tras nuestro encuentro en Barcelona, de nuevo Nectarin estaba presente...

Lo primero que hicimos fue ir hasta el puerto, para ver qué barcos había para ir al día siguiente a las islas, y reservar ya la plaza. Siempre te suelen decir un precio más alto, pero si negocias puedes bajarlo un poco, y eso queríamos hacer. Fuimos bajando por la calle del Puerto y nos encontramos con una vía del tren que atravesaba la ciudad. No debían darle uso desde hacía mucho tiempo, porque al cabo de un rato nos topamos con un mercado que estaba en parte situado sobre ella. En esta zona se empezaba a ver ya mucha gente vestida con ropas tradicionales. La mayoría de las mujeres llevaban largas trenzas, sombrero y faldas muy anchas de colores, y se movían entre los puestos de verduras haciendo sus compras; para pesar las cantidades se utilizaban todavía balanzas antiguas. Aquello estaba lleno de frutas y verduras dispuestas en grandes sacos, mesas o simples telas sobre el suelo; muchas eran totalmente desconocidas para nosotros, como maíz negro o patatas rojas, y la gente iba y venía de un lado a otro, ajena a nuestra presencia. El mercado nos gustó mucho, llenaba de vida y colorido aquella parte de la ciudad...


Vías del tren perdiéndose entre los puestos del mercado


En el mercado



Por fin, tras estar un rato entretenidos allí, llegamos al puerto y vimos por primera vez el lago Titicaca. Justo en la entrada ya vino un chico a ofrecernos los tickets para el barco, por 30 soles por cabeza más entradas; luego lo bajaba a 25, y le dijimos que lo pensaríamos. Continuamos, dejando atrás un montón de puestos de artesanía a mano derecha; ya se veía que aquello estaba muy montado para sacarle pasta a los extranjeros como fuera :S Al llegar al final encontramos el embarcadero, donde hablamos con un señor que se llamaba Benito, y conseguimos los billetes por 20 soles más las entradas. Estuvimos un poco con él, era majo, y dejamos reservadas las plazas para el día siguiente. El agua azul del lago en algunos sitios era verdosa, por la gran cantidad de algas pequeñas que había junto a las orillas; el Titicaca es el lago navegable más alto del mundo, y es realmente enorme; en él hay infinidad de islas, tanto en el lado peruano como en el boliviano, pero sólo es posible llegar a unas pocas. Curiosamente, el agua no es dulce, sino salobre.


En el embarcadero

A esa hora casi no había casi ningún barco, pero sí muchas familias locales paseando o sentadas junto al lago de picnic, molaba estar allí sin turistas por el medio. Dimos un pequeño paseo por el puerto, donde había un faro, un surtidor de agua y muchas pequeñas lanchas a pedales con formas curiosas, un poco horterillas. Benito nos había recomendado ir hasta el final del paseo y luego pillar un bus a un mirador, pero era bastante largo y no estábamos sobrados de tiempo, así que dimos la vuelta.


Familia de picnic


Faro junto al embarcadero

Volvimos a atravesar el mercado, donde había más bullicio que antes; las mujeres llenaban los fardos de su espalda con mercancía y continuaban su camino, los carros recogían a alguna anciana que había terminado sus compras para volver a casa, y los vendedores se afanaban en sus negocios; había ya bastante actividad. Teníamos ganas de ver la ciudad desde algún mirador, y decidimos subir hasta el Arco Deustua. Miramos el mapa y nos metimos por calles secundarias, para ir acortando. Queríamos dejar listo también lo del bus a Bolivia, y en turismo nos habían pasado las direcciones de las empresas que hacían esa ruta. Casualmente, estábamos casi al lado, y fuimos a comprar los billetes para ir a Copacabana (hay 3 horas de trayecto). Nos costaron 15 soles a cada uno. Después seguimos subiendo hacia el arco. Estas calles eran menos turísticas, y flipábamos con los precios de los menús del día, entre 3 y 5 soles! Claro que tampoco eran cosas tan apetecibles... yo hubiera podido comer en pocos, la mayoría incluían carne.


Maíz negro en el mercado

Tras un rato andando, llegamos a una calle empinada; al final ya se veía el arco. Una vez arriba, lo que había era un gran arco en homenaje a los héroes de la guerra de la independencia, una pequeña plaza y un recinto deportivo. Desde allí no se veía gran cosa, así que nos metimos en el recinto deportivo, que tenía una terracita que prometía buenas vistas. Cuando subimos descubrimos que se veía el lago, pero no mucho, las casas tapaban bastante la panorámica. Volvimos a bajar, esta vez recorriendo la calle Independencia hasta llegar al Parque Pino, la plaza más bonita de Puno después de la de Armas. Pasamos por delante de la iglesia, donde había un funeral, y continuamos.


Arco Deustua


Vistas desde la terracita


Plaza de Armas

Cuando nos metimos por la calle Lima vimos unos cuantos restaurantes, pero todos eran carísimos! También había mucha gente que quería vendernos cosas, chompas a un dólar, gorros y demás; eran un poco pesados... Al final nos metimos por una de las calles perpendiculares a Lima y comimos un menú en un restaurante que estaba bastante bien, los platos eran así en plan diseño, súper decorados, y la comida estaba buena. Nos costó 15 soles a cada uno.

Al salir, tiramos hacia la plaza de Armas; cuando llegamos, vimos que había una especie de procesión de gente vestida de negro, que iban tras un ataúd cubierto de coronas de flores; detrás de ellos iba un grupo de hombres uniformados, portando estandartes, era curioso. Se dirigían justo a las calles por donde teníamos que pasar, y no teníamos mucho margen! Atajamos por algunas calles paralelas, y finalmente conseguimos atrás la comitiva fúnebre y llegar al hotel. Preguntamos en recepción, y van y nos dicen que la furgoneta acaba de irse! Si estábamos a la hora convenida... por suerte, estaban allí al lado, y les llamaron para que nos esperasen; en menos de 5 minutos ya estábamos a bordo, de camino a Sillustani.

El guía explicaba bien, pero se iba por las ramas, citando estudios pseudo científicos y conjeturando sobre las diferencias entre hombres y mujeres, sobre las causas de que la esperanza de vida fuese menor allí, y cosas por el estilo. Sólo le faltó hablarnos del alienígena de Roswell... Explicaba primero en español y luego en inglés (es muy normal esto). Al cabo de un ratillo, paramos en un alto desde el que se veía el lago Titicaca allá abajo, precioso, con Puno a la derecha; las vistas eran espectaculares.


Panorámica de Puno y el lago Titicaca

Tras unos minutos continuamos; por la carretera se veían unos cultivos curiosos, como enormes surcos cavados en la tierra con agua en medio, el guía nos explicó que se trataba delos waru waru, un antiguo sistema en el que el agua retiene el calor del día, creando una especie de microclima que evita las heladas nocturnas y permite plantar algunos vegetales que de otro modo sería imposible cultivar en esa zona, debido al árido y helado clima altiplánico. De vez en cuando, salpicando el paisaje, se veían pequeñas casas de adobe, típicas de la zona, todas con unas figuras de unos toros de barro (se llaman toritos de Pucará) sobre la puerta; el guía nos explicó que eran para proteger a las casas y traer felicidad y bienestar a la familia.


Casa típica

Las chullpas de Sillustani están en una pequeña península junto al lago Umayo, a unos 35 km. de Puno. Antiguamente, en esta zona vivía el pueblo de los Colla (de quienes descienden los aymaras, mientras que los quechuas provienen de los incas), y la región se llamaba Collasuyo. Este pueblo fue el que empezó a construir torres funerarias para enterrar a los muertos, y posteriormente los incas de la zona continuaron la tradición, después de conquistar sus territorios (aún así, los collas siguieron conservando una cierta autonomía, en recompensa por ayudar a los incas a conquistar a otros pueblos del norte). Algunas de las torres son imponentes (la más alta mide 12 m.), y todas tienen un pequeño agujero en la parte inferior, siempre en la cara este. Se cree que las personas enterradas aquí eran de linaje noble, y que en cada chullpa se colocaban varias momias en posición fetal (para el renacimiento), mirando al este. Las chullpas más antiguas estaban hechas de forma más tosca con piedras más pequeñas, pero las de época inca eran impresionantes, hechas con enormes bloques de piedra tallada. Para evitar daños por terremotos hacían una hendidura en una piedra y un saliente en la contigua, y de este modo evitaban que se pudieran derrumbar.


Mujeres junto al lago


Lago Umayo y waru waru


Chullpas collas, más antiguas

Subimos la ladera de la colina, junto a la que pastaba un rebaño de llamas, hasta llegar a un lugar donde había un agujero en el suelo y una gran piedra vertical. En teoría, el agujero representaba a la diosa madre, la Pachamama, y la piedra sería un símbolo fálico del dios sol, el Tayta Inti. El guía nos explicó que hay un día al año en que las chullpas no proyectan ninguna sombra, lo que parece increíble (por arriba son bastante más anchas!), y que el calendario colla e inca sigue ejerciendo una gran influencia en la gente de la región; la gente suele casarse el día 2 de febrero, cuando empieza el Llamp’upacha; en esa fecha hay una fiesta y se hacen ofrendas a la tierra, porque se supone que las semillas están germinando, es una fiesta de la fertilidad; y se supone que los niños concebidos ese día deberían nacer alrededor del 4 de noviembre, día del nacimiento del legendario Manco Capac; antiguamente los niños que cumplían ese requisito eran considerados hijos del sol, y se les trataba como tales. Hoy en día la tradición se conserva, y se sigue intentando que los hijos nazcan ese día. De hecho, tanto el guía como sus hermanos habían nacido los primeros días de noviembre, pero ninguno el día 4!

Luego vimos los restos de dos círculos de piedras, que eran templos del sol (Inti) y de la luna (Quilla) respectivamente, y donde antiguamente se hacían rituales. Poco después llegamos a la chullpa del lagarto (llamada así por una figura tallada en una de las piedras); ahí se apreciaba muy bien la forma interior y exterior de las chullpas; estaba un poco derrumbada, pero aún se veía perfectamente la forma de la bóveda interior. Todas tienen forma cilíndrica y están recubiertas con grandes piedras por fuera, con un borde bastante más ancho en la parte superior, lo que en teoría simboliza una forma fálica, según los arqueólogos. Por dentro hay una cámara abovedada, hecha con piedras pequeñas, que simbolizaría el vientre de la Pachamama. Todo en conjunto representaría el renacimiento, que tendría lugar tras fertilizar el dios padre a la Pachamama. Encima de la chullpa había dos pájaros muy chulos (según nos dijeron es una especie pariente del cóndor, pero yo sigo pensando que no se parecen demasiado), que observaban todo desde allí, impasibles. La putada es que no recuerdo su nombre...


El lagarto


Chullpa del lagarto

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Diario por Perú, Bolivia y norte de Chile - verano 2008

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