Bueno, por fin he tenido un momentito para acabar el siguiente capítulo, aquí lo tenéis!
5 de septiembre de 2009. Doha-BangkokA eso de las 5 de la mañana nos despertaron para traernos el desayuno, un buen desayuno, con croissant incluido, del que dimos cuenta en un santiamén

Al cabo de un rato, empezó a amanecer, mientras iniciábamos el descenso hacia el aeropuerto de Doha, a donde llegamos sobre las 6:30. En teoría nuestro vuelo salía a las 8, así que nos dimos prisa. Había una larga cola para pasar el control de la gripe A y el de la policía, y entrar en la zona de tránsito. Por suerte, por un lado avanzaba más rápido, y fuimos metiéndonos como pudimos hasta llegar a los controles (aquello estaba un poco desorganizado, creo que habían llegado varios vuelos a la vez). Una vez los pasamos, vimos en las pantallitas de información que nuestro vuelo se iba a retrasar, como mínimo hasta las 9:30. Pues nada, habría que hacer tiempo por allí.
Estuvimos viendo las tiendas de souvenirs, que eran caros y bastante feos (me da la impresión de que tanto Dubai como Qatar tienen una cultura propia bastante escasa, venden lo mismo, que curiosamente a su vez parece importado de otros países del mundo árabe). Que si camellos, babuchas, cojines árabes… vamos, lo mismo de siempre. También entramos en una tienda de libros y estuvimos viendo qué había. Luego decidimos ir a tomar algo a la cafetería. El sistema era un poco raro para España, aunque lo he visto en otros sitios. Primero pedías todo en una caja, te cobraban, y después con el ticket ibas a los distintos mostradores. Pedimos un cocoa con nata, un café y dos donuts, por lo que pagamos unos 10 € (nos pareció un poco caro). Fuimos a coger las dos cosas a sus mostradores (al principio hasta habíamos pensado que eran cafeterías diferentes, pero no) y nos sentamos en una mesa a desayunar

No es que tuviéramos mucha hambre, pero Migui necesitaba un café para despejarse, y a mí me apetecía algo calentito. En el aeropuerto tenían el aire acondicionado a tope, y hacía bastante frío; de hecho, al final nos acabamos poniendo la ropa de abrigo

En una mesa cercana a la nuestra estaban un grupo de montañeros españoles del Club Cima 2000 Ólvega, que viajaban hasta Nepal en una expedición para alcanzar la cima del Cho Oyu, la 6ª montaña más alta del mundo (8.201 m). En aquel momento deseamos que tuvieran suerte y lo lograran, pero no volvimos a saber nada de ellos hasta nuestro regreso, cuando a través de su blog descubrimos que habían estado a sólo 500 metros de conseguir su meta, pero finalmente fracasaron, y ninguno de ellos pudo pisar la cima. Qué rabia!
Blog ÓlvegaCuando vimos que faltaba menos para el embarque dimos otra vuelta, y luego fuimos a la zona de la puerta del vuelo a Bangkok. Nos fijamos en el aeropuerto, bastante curioso, que tiene hasta zonas de descanso para echar una cabezadita si tienes que esperar unas horas para pillar el siguiente avión. Por las salas de espera hay mucha gente vestida al estilo emiratí, y curiosamente también bastantes con pinta de argelinos.

El aeropuerto de Qatar
Luego, por fin, nos tocó embarcar. Finalmente nuestro vuelo llegaría a las 20:50 a Bangkok, con casi 2 horas de retraso, así que le mandé un mensaje a Fani para avisarla. Esta vez nos tocó en los asientos del medio, pero se iba bien. Estuve viendo Ángeles y demonios para pasar el rato, y luego me puse a jugar al tetris. Fuimos bastante entretenidos, y se nos pasaron relativamente rápido las 7 horas de vuelo, interrumpidas de vez en cuando por las azafatas de Qatar Airways, que venían a cebarnos, por si no hubiéramos comido lo suficiente. Una vez más, la comida estaba bastante rica. Sobrevolamos la India, y luego pasamos junto a Yangon, a donde iríamos en un par de días. El sol se puso en un atardecer muy hermoso (lástima de no tener ventanilla!), y al cabo de un par de horas aterrizamos en Bangkok

Tetris!
El aeropuerto de Suvarnabhumi es muy moderno, pero intentan conjugar esa modernidad con la tradición, y por eso se pueden ver en él estatuas, lámparas, etc, imitando el estilo del antiguo Siam. Al llegar tuvimos que pasar un control de inmigración (de estos en los que hasta te hacen una foto) y luego fuimos a por las maletas, que tardaron un poquito más. Después nos dimos prisa, teníamos que estar en el hotel en una hora, más o menos; fuimos hasta el punto de encuentro, donde habíamos quedado con Fani y Adrián. Tardamos un poquito en llegar, pero pronto vimos a Fani, y nos reencontramos. Luego llegó Adrián, al que no conocíamos aún, que estaba comprando algo.

Estatua tradicional en Suvarnabhumi
Una vez estuvimos los 4, salimos a buscar un taxi público. Es muy fácil llegar a la parada, está muy bien señalizado. Una vez allí, dices a dónde vas, te dan un papel para el taxista, y te asignan uno. Mi imán para frikis debía estar a tope de rendimiento, porque nos tocó uno que no tenía desperdicio. El hombre estaba como una cabra, y conducía como un pirado en dirección al centro de la ciudad, riéndose todo el rato

Fuimos por la autopista, por la que había que pagar un peaje suplementario (70 bahts); yo iba sentada a su lado, y me iba hablando todo el rato, aunque le entendía la mitad (con suerte). Él no paraba de reírse, y por el camino sacó su tarjeta y me la dio, por si le queríamos llamar para ir a algún lado otro día. Tardamos unos 40 min. en llegar al centro de la ciudad, y nos dejó en Rambuttri, la paralela a Khao San, donde estaba el Rikka Inn, nuestro hotel. Le pagamos (400 bahts) y fuimos a buscar nuestro alojamiento, atravesando por una de las callejuelas que conectan las dos calles principales. Estábamos muy cerca, no fue difícil de encontrar. Cuando llegamos, resulta que había que pagar más pasta por el depósito de la llave, y no podíamos ni subir las cosas hasta que pagásemos la habitación y el depósito, así que fuimos a sacar pasta a unos cajeros cercanos. Una vez allí, intentamos sacar con la tarjeta de Migui, y al principio parecía que iba bien; pero tuvimos que cancelar la operación e iniciarla de nuevo, y en ese momento se la tragó!! Mierda!!

Aún encima, era sábado por la noche… apuntamos el número al que tendríamos que llamar al día siguiente, a ver si había suerte.
Total, que al final nos tuvieron que dejar pasta Fani y Adrián para pagar el hotel, porque las oficinas de cambio también estaban todas cerradas ya. Subimos a la habitación a dejar las cosas y quedamos en 15 minutos abajo, era ya tarde y teníamos que cenar algo. El hotel no estaba mal, tenía ascensor y aire acondicionado, pero era un poco ruidoso, como todos los de la zona. Al cabo de un rato, nos encontramos de nuevo en el hall y salimos.

Khao San Road
Khao San es un caos absoluto y bullicioso de gente que va y viene, ganchos que intentan venderte espectáculos eróticos o trajes a medida, carnets falsificados, tiendas, puestos callejeros de ropa y comida, etc. Nos metimos en medio de la corriente de gente que pasaba y fuimos recorriendo la calle, mirando los puestos que había. En muchos de ellos había tallarines o arroz, con pollo o huevo normalmente, que olían muy bien. Entonces, Adrián vio un puesto de bichos a la parrilla, o algo así, y decidió probarlos! había gusanos, saltamontes, una especie de cucarachillas, grillos... Él pilló varios de cada, le echaron un spray de salsa, y se los zampó todo happy. Dijo que estaban buenos, pero yo sólo de verlos... puaj!

Los amiguitos de Adrián


Parece que le gustan!

Puesto de falsificación de carnets
Comer en los puestos callejeros de Bangkok es seguro, al contrario que en otros países de la zona, así que después de la pequeña incursión culinaria-bichil de Adrián compramos 4 platos de tallarines estilo Pad Thai (te dan a elegir entre varios tipos de pasta) y unos rollitos vegetales. Te los hacen en el momento, y ves cómo les van echando las distintas salsas e ingredientes, hasta que están listos

Una vez con los platos, comer de pie en medio de la gente era complicado, así que nos sentamos en un bar y pedimos algo para beber mientras comíamos

La verdad es que estaban bastante buenos, y llenaban. Luego llegó el momento de regresar al Rikka Inn a descansar del largo viaje, nosotros dos estábamos hechos papilla.

Khao San Road


Nuestra cena!
Antes de dormir pasamos por un 7 eleven que estaba junto al hotel, para comprar agua, y quedamos para el día siguiente poco antes de las 7am, para ir a ver los khlongs de Bangkok y el mercado flotante de Taling Chan, al que en teoría se debe llegar temprano. Una vez en la habitación, una duchita y a dormir!!

Espero que os haya gustado! Pronto, el siguiente capítulo:
Bangkok: khlongs, Wats, y el Palacio Real. Y después... Myanmar!!

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Una flor con una margarita en la cabeza xDDD
留得青山在,不怕没柴烧. 我主宰自己的命运...