 | Mochileros Viajar a, escapadas, diarios y experiencias de viaje |
| | |
| Autor | Mensaje |
|---|
caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Jue 25 Sep 2008 - 20:15 | |
| Domingo, 5 de agosto (escrito por Illenca) Tenemos todo el día de tren por delante y nos levantamos con un poco de mal rollo por lo que ha pasado hace unas horas con la okupación de nuestros compartimentos y la actitud de los mongoles, pero, a lo largo del día, nuestra opinión sobre ellos va cambiando algo cuando conocemos a algunos.  El trayecto Irkutsk-Ulan Bator no es excesivamente largo pero sí muy lento a causa de los trámites de fronteras. Pasamos más de tres horas parados en el último pueblo ruso y después paramos de nuevo en el primer pueblo mongol. Llegamos a perder la cuenta de la cantidad de papeles que tenemos que rellenar y que nos van repartiendo y recogiendo sin parar: fichas de salida/entrada, declaraciones de aduana, declaraciones sanitarias y formularios varios que no sabemos ni para que sirven. Además nos piden también el pasaporte y los visados: una persona lo pide, después otra lo sella… ¡una historia! La revisión del tren es de película. Cuando echamos a la familia mongola del compartimento, yo lo revisé para que no se hubieran dejado algo que “nos pudiera perjudicar” si nos lo adjudicaban como nuestro, que éramos los ocupantes del compartimento: revisé debajo de los asientos y el compartimento de arriba y nada, vacío. Cuando subió la policía nos hizo salir del compartimento para revisarlo; a mi me preocupaba que nos deshicieran las mochilas porque ya sabemos los modales de la policía de fronteras, pero no, no era ese tipo de registro: la mirada a las mochilas fue superficial (ni las abrieron); sacaron herramientas y se pusieron a desatornillar una placa del techo y abrieron también el suelo; ¡estábamos flipando! ¡Si llega a haber algo ahí a ver como salimos de esa! Pero nada, sin problemas. Pudimos continuar nuestro trayecto hasta… Lunes, 6 de agosto… que llegamos a Ulan Bator supuestamente a las 7.30 hora local. Llegamos con retraso, por supuesto, debido a los trámites en las fronteras. Al bajar allí nos está esperando Meende, nuestra guía de Selena Travel, con los que hemos contratado un tour por Internet. Nos lleva al aparcamiento de la estación donde nos están esperando dos furgonetas.  Para empezar nos llevan a una colina con vistas a Ulan Bator. Es la típica ciudad caótica e industrial, con un tráfico infernal, donde se concentra la mitad de la población del estado. Supuestamente es la ciudad de las oportunidades tanto en el mundo académico como en el laboral y eso hace que reciba mucha inmigración procedente de la Mongolia profunda y tradicional.  En esta colina hay un monumento creado durante los años de influencia soviética, años en los que los mongoles tuvieron que cambiar su alfabeto por el cirílico, se destruyeron gran cantidad de templos y se contruyeron bloques que clara inspiración comunista.  Pero también en esta colina entramos en contacto con la realidad religiosa mongola, donde coviven budismo y chamanismo. Vemos la primera “owa”, un montón de piedras de carácter sagrado donde la gente ata bufandas de seda a modo de ofrendas y a la cual hay que dar tres vueltas, siempre en el sentido de las agujas del reloj, cogiendo piedrecitas de abajo y tirándolas a la parte alta del montón, algo que repetiremos hasta la saciedad a lo largo de nuestros días en Mongolia.  Después de esta visita de cortesía nos llevan a la oficina de la agencia para saldar cuentas. Esto nos lleva algo de tiempo ya que no podemos pagar con tarjeta ni tampoco en euros, ni siquiera en moneda local, solo en dólares; esto supone una peregrinación por los bancos de Ulan Bator para sacar/convertir desde tarjetas diferentes y monedas diferentes a dólares. Al final conseguimos dejar el tema resuelto. Nos toca ahora una aproximación rápida al centro de la ciudad. Nos llevan a la plaza principal, presidida por la estatua de Sukhbaatar, el héroe nacional mongol, artífice de la independencia de su país en 1911, que en ese momento estaba en manos de Manchuria.  En esta plaza está también el parlamento, con una estatua de Genghis Khan, el omnipresente Genghis Khan, fundador del imperio mongol allá por el siglo XIII y que actualmente da nombre a todo, aeropuerto incluido.  Vista la plaza nos llevan al monasterio Gandantegchenling, que alberga la estatua de Buda más grande de Mongolia, de 26 metros. Para salir del templo hay que hacerlo andando hacia atrás ya que supone una gran descortesía darle la espalda a Buda o a cualquiera de los dioses. Tanto dentro como fuera del monasterio hay unos cilindros con oraciones que hay que hacer girar para que esas oraciones “se recen”; desde mi ateísmo profundo y mi gran sentido práctico me parece mucho más pragmático que lo de pasar el rosario.   Finalizada la visita, toca la comida. Flipamos cuando nos llevan a comer a una hamburguesería. Una de las furgonetas ha salido para allá mientras acabábamos la visita al monasterio y nos apelotonamos todos en la otra (el primero llama diciendo que hay un caos circulatorio tremendo y que no consigue volver) para ir para allá. El chófer ha estado haciendo cola por nosotros y la guía nos pregunta uno por uno que queremos y después nos lo trae, como si fuéramos señores. Toca dejar atrás Ulan Bator y empezar la exploración de la Mongolia profunda, que no tiene nada que ver ni con su capital ni con nada conocido hasta el momento. Justo al salir de la ciudad todo cambia radicalmente: se acaba lo que el diccionario define como carretera y empezamos a avanzar campo a través, seguiendo, a ratos, pistas de tierra (¿o son simplemente las marcas las ruedas de los que han pasado antes?) que se cruzan, se desdoblan, aparecen y desaparecen sin aparente sentido, entre un paisaje de montañas redondeadas. Mi intuición es que debemos avanzar hacia algún punto cardinal determinado pero sin seguir ningún camino definido: ¡error! En medio de lo que yo considero “la nada” aparece una gasolinera: ¡entonces “eso” debe ser una carretera! Cada cierto tiempo vamos atravesando pueblos con apariencia de pueblos fantasma, destartaladísimos, pero con negocios que abren las 24 horas. Nosotros, las furgos y la Mongolia profunda que vamos descubriendo durante el camino:   Ha estado lloviendo –nos han dicho que llegar a Mongolia lloviendo es señal de buena suerte- y esto hace que derrapemos varias veces en el barro, que tengamos que buscar “carreteras” alternativas y que acabemos perdidos en medio de la nada y, encima, cada furgoneta por un lado. Solucionar este pequeño contratiempo (que no será el último sino algo habitual) nos lleva algo de tiempo. Supuestamente teníamos 7 u 8 horas por delante para hacer un trayecto de 300 km. pero allí las cosas siempre son “depending on the road”; yo había interpretado que era según el tráfico, ¡inocente de mi! Después comprendí que literalmente dependía de si la “road” existía o había que inventársela y de la habilidad de los conductores para inventarla. Al final el trayecto lo debimos hacer en unas 10 horas. Un momento de la “carretera” y la perspectiva que teníamos de ella:  De lo que había previsto ver hoy, al final, nada de nada. La verdad es que ya es noche cerrada y, viendo la incapacidad para seguir el camino correcto con luz, dudamos de que vayamos a encontrar el sitio ahora. Vamos a dormir a un campamento de gers, las tiendas típicas mongolas; imaginamos algo auténtico, donde nos tiraremos todos a dormir en el suelo con los sacos. Cuando al fin conseguimos llegar comprobamos lo equivocados que estábamos: ¡esto es un resort en toda regla! Está muy bien, demasiado para nuestro estilo. Dormimos en gers, sí, pero con camas con sus edredones, además de haber instalaciones sanitarias tales como váters de taza (algo que llevábamos tiempo sin ver) y con papel, jabón líquido (una rareza en Asia, dichosa pastillita pringosa y guarra) e incluso secamanos y duchas, por supuesto, algo con lo que no contábamos. El campamento de gers:   Cenamos que es tardísimo y después de una ducha con una presión ridícula y una temperatura no demasiado agradable (no es oro todo lo que reluce, los listos que se ducharon por la mañana parece que tuvieron más suerte) nos vamos a dormir que llevamos una buena paliza. |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Jue 25 Sep 2008 - 20:19 | |
| Como apoyo al capítulo de Illenca y a la espera que K_lero escriba el siguiente, cuelgo más foteles.. Llegada a Ulan Bator Mongolia 2007 (me encanta esta foto, "0" photoshop xD) Afueras de Ulan Bator, ya enseguida todo cambia radicalmente Con las furgos a toda ostia Paisajes mongoles  A punto de llover Cenando en el campamento de gers Los 9 al completo atardeciendo  Durante la travesía por Mongolia y despues de muchas horas de viaje, cuando nuestros conductores se despistaron entre ellos con mucha astucia y estuvimos mas de 1 hora buscandonos entre las dos furgonetas, tuvimos una de las partes mas divertidas de toda Mongolia. Nuestro conductor al parecer solo llevaba un CD; puede que lo escucharamos 10 veces ese día (en él estaba la famosa cancion de MOSCOW que colgué, la cual por cierto sale en el nuevo anuncio de Renault!! :lol: Brutal!! ), eso nos comenzó a provocar ciertos delirios febriles que aumentaron al saber que nos habíamos perdido. Empezamos a elucubrar con la posibilidad de quedarnos tirados en medio de Mongolia, y a pensar en cómo nos podríamos alimentar cazando vacas. Resultó haber muchisimas maneras en que podíamos matar una vaca, y decidimos un día futuro escribir un libro titulado "Mil y una formas de matar una vaca", las variantes iban desde la navaja atada a un palo hasta el temido "blitzkrieg a la vaca"... imaginaos el monumental cabreo de nuestro conductor, que llevaba una hora perdido y solo nos oia despollarnos de la musica y de todo llorando (literalmente) de la risa...
Última edición por caravanserai el Lun 29 Sep 2008 - 19:36, editado 1 vez |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:34 | |
| Lunes - 6 de Agosto (escrito por k_lero) Nos levantamos todos prontito en el ger. Algunos afortunados se ducharon por la mañana con agua calentita y no con el agua sacada de cubitera de la noche anterior (diga lo ke diga Illenca, el agua estaba FRIA), ke para lo único que venía bien era para no relajarse mucho en la ducha y estar atento a los arañuscos ke había dentro. Fuimos al ger-restaurante y nos metimos entre pecho y espalda el mejor desayuno hasta la fecha: huevos revueltos, salchichas, mermeladeos, el sempiterno té... Después de eso nos volvimos a incrustar en nuestras furgonetas, deseando fervientemente escuchar el Moscow de nuevo después de 6 horas seguidas escuchándolo el día anterior... Amanecer en el campamento ger  Llegó el turno de ir a Karakorum, la antigua capital del imperio Mongol. Pero antes paramos en un campamento ger donde nos dan una ridícula vuelta en camello y caballo por 4 perras, y posteriormente nos llevan a una zona de dunas de arena, donde paseamos durante un rato y nos da tiempo a hacer el imbécil bien, que es lo nuestro, sobre todo mi hermano y yo que acabamos tirándonos desde lo alto de una duna rodando por la arena hasta abajo. Está grabado en video pero por fortuna (sobre todo para mi) los videos del Lyon ocupan demasiado para colgarlos en youtube. Después de esto ya si que nos encaminaríamos hacia Karakorum. Cris en camello  Arenícolas  Próxima portada de disco  The Regue and the Rachel  Cadáver y futuro cadáver  Mi hermano y yo rodando dunas abajo  Como los días en Mongolia no tienen mucho que contar ya que pasábamos el día en las furgonetas mirando por la ventana, y para sentir esas tierras y esos paisajes hay que vivirlo, pues os someteré a un pequeño discurso plomizo acerca de Mongolia, por cultura general: País de mayoría Budista, en Mongolia se conformó allá por el siglo XIII y a manos de Genghis Khan uno de los mayores imperios de la historia de la humanidad (36 millones de kilómetros cuadrados). Se calcula que comprendía un tercio de la población mundial de la época en su momento de mayor esplendor, y abarcaba desde China y sureste Asiático hasta Europa (llegaron a conquistar incluso Budapest. Bueno, realmente solo Pest) Por supuesto, todo imperio tiene su decadencia y el Mongol no sería menos. Pasaron a formar parte de China como provincia durante siglos hasta que se independizaron de ellos en los años 20 con la ayuda de Rusia. Pese a ello tuvieron sus menos y sus más con los Chinos al respecto de su independencia hasta 1958, fecha de ruptura de relaciones entre Rusos y Chinos. Fue un estado comunista hasta 1990, y en 1992 se conformó una constitución, siendo hoy en día una República. El decimonoveno país del mundo por extensión cuenta con una población de 2 millones y medio de habitantes, un tercio de los cuales se encuentra en su capital, Ulan Bator. Además, un 30% de la población es nómada, disponiendo normalmente entre 2 y 3 viviendas (todas ellas gers) en ubicaciones distintas: para invierno, verano y primavera, ya que las temperaturas oscilan de manera brutal entre verano e invierno, llegando en éste hasta los 30 grados bajo cero. Bueno, después del tostón, continúo. Nos metimos en las furgonetas y recorrimos los escasos 150 km que nos separaban de Karakorum. Pero ello nos llevo cerca de 4 horas, y eso que en las inmediaciones de Karakorum descubrimos petroleo: otra carretera asfaltada!!! Debía ser la joya de la corona junto con las que rodeaban Ulan Bator. Eso sí, eran unos 30 o 40 km escasos de carretera, y la sorpresa llegó después cuando vemos carretera adelante un puesto como de un peaje.... y era un peaje!! Dios santo, pero si era una carretera comarcal de 3ª!! Intrigados, le preguntamos a Mendee (nuestra guía) por qué la gente pagaba cuando podías meter el coche campo a través y aparecer mas adelante en la carretera, como hacían en todos los caminos, para así saltarte el peaje. Ella me respondió con simpleza y sinceridad que pagaban para que el estado tuviera dinero para arreglar las carreteras y construir más, como si no entendiera nuestro razonamiento... ahí fue cuando nos dimos cuenta de la brutal diferencia entre la mentalidad española y la mongola.... y nos sentimos un poco “lo peor”... A unos kilómetros de Karakorum paramos en una colina en la que se conservaba aún una de las 4 tortugas protectoras de piedra que en tiempos remotos rodeaban la ciudad y la protegían del exterior. Había una de ellas en cada uno de los puntos cardinales, pero actualmente solo se conservan 2. Desde la colina se divisaba Karakorum. Realmente Karakorum eran unas ruinas semienterradas, y lo único digno de visitarse es el impresionante monasterio de Erdene Zuu, con sus poderosos muros protegiéndolo. A escasos kilómetros de lo que fuera Karakorum se encontraba la ciudad nueva, el Karakorum que según nuestra guía se convertirá en la capital de Mongolia de aquí a pocos años para desahogar la superpoblada Ulan Bator. Una de las 4 tortugas protectoras de Karakorum  Otro “aobao” (recordad, 3 vueltas tirando en sentido de las agujas del reloj tirando piedras)  Visitamos el monasterio de Erdene Zuu durante un par de horas, repleto de historia y budismo por los cuatro costados pese a que el comunismo de Stalin lo destruyeran casi en su mayoría. Con sus 108 estupas es uno de los monasterios más importantes del país y el más grande, siendo construido en el siglo XVI sobre las ruinas de la antigua Karakorum. Mendee ejerce de perfecta guía y nos explica cien mil detalles sin los cuales la visita se habría quedado en una sombra de lo que fue, y salimos de allí con un conocimiento de Mongolia y del Budismo bastante más amplio que cuando entramos. Llegando a Erdene Zuu  La stupa principal en Erdene Zuu  Monje budista  Era tarde ya al mediodía y nuestros conductores nos llevaron al campamento ger donde dormiríamos esa noche, estaba cerca de Karakorum. Comimos y tuvimos toda la tarde libre. Por la noche en el ger-restaurante cenamos una maravillosa cena local a base de cordero (bueno, era mas bien oveja) asado entre piedras calientes y después presenciamos un fantástico espectáculo mongol de música, danza y contorsionismo (los contorsionistas mongoles son famosos en todo el mundo, al parecer) que nos dejó boquiabiertos. Actuación en el campamento ger  Contorsionista (impresionante)  Nos quedamos bebiendo cerveza, vodka y jugando a las cartas hasta que nos echaron porque iban a cerrar (nos pasa hasta en Mongolia) y después nos retiramos a dormir, donde Caravanserai seguramente soñó con caballos esa noche... |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:37 | |
| |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:38 | |
| Bueno por fin he tenido tiempo para acabar el capítulo, entre el curro y salir de fiesta ente semana... Miércoles, 8 de agosto Nos levantamos temprano y a las 8 ya estamos en marcha. El día de hoy resulta ser muy largo en cuanto a kilómetros. Los paisajes siguen siendo espectaculares pero hacemos pocas paradas, salvo en los montoncitos de piedras en los que seguimos haciendo nuestros rituales o para mear, y luego más tarde, cuando paramos a ver a un pastor y su hija ordeñar unas yeguas. Amanecer en Mongolia A la hora de comer, nos han preparado un picnic en medio de la estepa mongola. Y aquí viene una de las anécdotas del viaje, que será recordada por siempre jamás por los mongoles y se transmitirá de generación en generación como "La historia del guiri que no sabía montar a caballo" o "El hombre que susurraba a los caballos" xDD. El caso es que 2 jinetes que pasaban por allí se acercaron al vernos de picnic y se pusieron a hablar con nuestros conductores. Entonces me acerco yo para hacerles unas fotos y uno de ellos, viendo que acariciaba el caballo, me invita a montar en él. Yo acepto encantado, y nada, empiezo a darme una vuelta con el caballito. Al principio íbamos normal, al paso, como había ido de pequeño un par de veces, y qué bonito todo, allí con toda la estepa mongola por delante. En eso que Raquel, que sí sabe montar a caballo, coge el otro y pasa justo delante del mío al trote. Y es entonces cuando mi caballo, el muy cabrón, empieza a correr como un desesperado, yo flipando me agarro bien y empiezo a dar botes y botes, hasta que me pongo en una posición aerodinámica como si llevara una Harley. Cojo una cuerda y tiro de ella, y el cabrón acelera más todavía. Son momentos que pasan a cámara lenta, y en los que intentaba buscar en mi cabeza cómo se paraba esto xDDDD. La verdad es que se me pasan flashes de toda mi vida y todas las pelis del oeste por la cabeza. Sin saber muy bien qué hacer, le susurro al caballito: “sooooooooooo, so cabrón párate ya”, pero nada, el muy joputa sigue galopando como un descosido cruzando toda la estepa. Por fin agarro las riendas y tiro con ellas hacia atrás, el cabrón empieza a aflojar, tiro un poco más y cuando veo el momento, me digo a mi mismo, ahora o nunca, e intento bajarme, aunque un pie se me queda enganchado en el estribo, y acabo cayendo rodando. Yo no lo vi, pero se ve que el joputa dio unas coces hacia atrás. Cuando me levanto, el muy …..estaba ya a tomar por culo por la llanura. Me miro lo que me he hecho y ohhh, milagro, sólo unas rozaduras en el brazo, nada roto. La verdad es que he tenido mucha suerte, podía haber acabado aquí mi viaje. Voy caminando hacia donde están los demás, y viendo que no me había hecho nada grave, empiezan a descojonarse. Qué cabrones xDDDDDDDDD. A mí también me entra la risa.. Y mientras Mendee, alucinaba y muy preocupada no dejaba de preguntarme si estaba bien. Y yo pensando y ahora qué hago con el caballo, se lo he perdido al mongol este. Uno de ellos fue a buscarlo mientras el otro se unía al descojone. Elena me cura las heridas y seguimos la ruta. Aquella tarde las bromas se repetirían varias veces, y ya empezaban a llamarme que si Indiana, Caravan Jones, que si llanero solitario, John Wayne, que si "ese caballito que viene de Bonanza" xDDDDDD Y el día llegó. Momentos antes de la carrera (caravan al fondo) Ya más tarde, con todo más calmado, paramos en un asentamiento mongol para preguntar la dirección correcta ya que nos habíamos perdido varias veces. Es lo que tiene no usar un GPS como debe ser y marcarte las rutas por coordenadas. Allí un viejo mongol nos invita a queso, que la verdad es que estaba bastante malo, muy agrio y fuerte. Menos que Elena, que le gusta todo, se los acabó comiendo, los demás casi no lo pudimos terminar. El hombre emocionado acabó haciéndose unas fotos con nosotros y le estuvo dando la brasa a nuestra guía. Los 9 en una parada en media de la nada Te gusta conducir? Campamento mongol Mongol El hombre de los quesos Más paisajes Seguimos la ruta y nuestra próxima parada es un poblado con 4 casas de madera, donde está el monasterio de Sangin Dalai, construido en el s. XIX en conmemoración de la primera visita del Dalai Lama a Mongolia. Está cerrado pero Mendee va a buscar a alguien para que nos lo abra. Monasterio de Sangin Dalai Niña mongola pobre y sonriendo. Es tarde ya cuando llegamos al campamento de gers, tras casi 13 horas de ruta en coche. Estamos petados. Cenamos y nos ponemos a jugar a las cartas. Hace una noche estrellada como no recuerdo hace tiempo, se ve perfectamente la Vía Láctea y millones de estrellas que giran en el firmamento. Noche estrellada |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:40 | |
| Jueves 9 de agostoHoy nos pegamos un buen madrugón, para que luego digan que estamos de vacaciones. A las 5.45 estamos en pie y poco más tarde salimos. Debemos llegar antes de las 4 a la capital, ya que si no, corremos el riesgo de perder el vuelo, que sale a las 6. El paisaje, como en días anteriores, es calcado al fondo de escritorio predeterminado del windows XP, que curiosamente se llama felicidad. Más tarde cambia ligeramente y ya cuando empezamos a atravesar el Gobi medio, empezamos a ver parajes semidesérticos con arenilla que nos mantiene atentos a la ventanilla. Seguimos ruta a toda ostia, a veces parece que nuestros conductores se pican entre ellos y se entretienen compitiendo para ver quien va por la mejor senda. Hacemos algunas paradas técnicas para ir al lavabo, estirar las piernas y hacer el pino-puente, y poco después, en lo alto de un puerto, aprovechamos para comer, de nuevo picnic en medio de lass llanuras mongolas. De ahí a Ulan Bator queda algo más de una hora. Todo el cielo estrellado girando en el firmamento Último amanecer en mongolia Escritorio del windows xD Entrando en el desierto del Gobi medio Los 9 en el Gobi medio K_lero haciendo el pino-puente De rallyes por el desierto del Gobi De picnic Mongoles a la última moda Seguimos por rutas de cabras hasta que por fin llegamos a una carretera asfaltada y dejamos de botar y botar en los asientos. De ahí nos vamos directos hacia el aeropuerto de Chinggis Khan y nos despedimos de Mendee y los conductores y facturamos el equipaje. Dejamos ya Mongolia con las últimas compras y volamos hacia China. Por la ventanilla desfilan desde lo alto las últimas praderas de este hermoso país al que nos gustaría volver algún día. Aeropuerto Adiós a Mongolia Próximo capítulo: llegada a Beijing... |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:42 | |
| Jueves 9 de agosto (escrito por Illenca)  Vamos a bordo del vuelo 223 de Mongolian Airlines. Empiezan a pasar con el carrito y to'Dios pillando bebidas... ¿A ver si van a ser gratis? ¡Pues va a ser que sí! Anda, ¡si también dan cacahuetes! (bueno, o su equivalente asiático: unas galletitas con apariencia de saladas pero que son dulces). Esto es como en los viejos tiempos... Y rematan el vuelo con la cena. ¡Olé! A todo esto vamos comentando nuestras impresiones sobre Mongolia, país que dejamos atrás y empezamos a mentalizarnos del giro radical que va a dar el viaje: después de tres días en la desértica Mongolia estamos a punto de aterrizar en una macrourbe de 16 millones de habitantes, que vamos a afrontar por libre y con la única ayuda de una mini guía de conversación de bolsillo. Cuando aterrizamos, intentamos aprovechar el bilingüismo del aeropuerto para aprender algunas lecciones útiles en plan autodidacta: "entry" = lambda-mesa, "exit" = 'dos tenedores-mesa', "toilette" = 'tres simbolitos y el último es algo rodeado por una puerta'; ¿y cual es mi "toilette"? Pues el 'triángulo invertido con patitas que le salen'. Eso sin olvidar el omnipresente 'cactus', que no nos abandonará en nuestros días de convivencia con la escritura china. Preparándonos para cuando nos encontremos cosas como estas:   Vamos a pasar la aduana y hay mogollón de peña. A nosotros nos parecen todos chinos, o sea, que no son occidentales, pero va a ser que no son chinos porque están en la cola de extranjeros. Abren otro mostrador para extranjeros y unos cuantos corremos y conseguimos situarnos bien, pero se nos queda medio grupo rezagado al que se le cuelan tropecientos 'no chinos con aspecto de chinos' así que no avanzamos nada porque hay que esperarlos. Los chinos son fans de las nuevas tecnologías y justo llegar al aeropuerto aprovechan la oportunidad para demostrarlo. Los mostradores de aduana tienen unos botoncitos para que evalúes de forma automatizada al funcionario de turno que te está atendiendo. Mientras esperamos a los rezagados, hacemos fotos a lo guiri:   Después de las lecciones autodidactas de chino, los botoncitos y las fotos, por fin vamos a la zona de recogida de equipajes. Por primera vez en la historia de la aviación no tenemos que esperar las mochilas. ¿Nos están esperando ellas a nosotros? Nooo. Nuestra cinta está parada, pero no en plan 'todavía' está parada sino 'ya' está parada y allí no queda nadie. Vemos a un chino con un carrito con todas nuestras mochilas; las ha retirado porqué no las ha recogido nadie; nos lanzamos a por él y las recuperamos. Prueba superada. Ahora nos toca llegar al albergue. Tenemos indicaciones de como ir en transporte público, pero hay que hacer varios transbordos y es de noche; a ver si nos vamos a enredar y nos vamos a quedar a mitad de camino. Además, en el albergue nos han dicho que si somos 9 lo mejor es ir en taxi y tenemos un precio de cuanto debería costarnos; eso sí, tenemos nuestras dudas de si ese precio es por grupo, por taxi o por persona; tampoco tenemos claro si es en yuanes, dólares o euros. Vamos, que nos encontramos en unas condiciones inmejorables para negociar :wacko: Después de varios intentos fallidos un flipado nos dice que nos lleva a todos, o sea, a los 9 y a las 18 mochilas (las grandes y las pequeñas). En una ciudad de estas dimensiones los taxistas no se saben las calles así que llamamos al albergue y allí le explican como llegar. El tío acepta, nos apretujamos todos en el taxi-furgoneta y pa'llá que vamos. Al cabo de un rato el tío para y nos hace entender que ha llegado el momento de bajarnos. Miramos por las ventanas y a través de la oscuridad de la noche solo acertamos a distinguir algo que parece un suburbio con una pinta muy chunga. ¿Qué nos bajemos? ¿Es una broma, no? Por mi cabeza pasan dos opciones: o el tío se ha colado y no ha entendido las indicaciones del albergue o nos la ha colado y pretende cobrarnos y dejarnos allí. Desde el asiento de atrás llega una voz que ha pensado en una tercera opción: ¡secuestro! :blink: El tío, viendo que no tenemos intención de bajarnos, avanza unos metros y nos señala un cartel: "Sleepy Inn Downtown Lakeside". La única opción que no se le había ocurrido a nadie era la buena: es aquí. Al final resulta que el albergue está muy bien. Hay una sala común súper acogedora, donde pasaremos largas veladas echando continentales con cervezas de 600 ml a 0.80 euros, con Internet. Las chicas de recepción son un cielo y se lo curran un montón, y Estela, la gatita, es otro cielo. A las chicas nos dan una habitación para nosotras solas, con baño privado; al final el baño no es tan privado porqué los chicos tienen problemas para usar el baño común, que es el que, en principio, les correponde: que si a uno le da igual ducharse ahí pero quiere váter de taza; que si al otro el váter le da igual, pero que le gusta más nuestra ducha... Pero si los baños comunes tienen unos váter-ducha 2x1 que parecen la mar de prácticos, el invento del siglo, ¿verdad, K_lero? ;) Y el barrio... visto a la luz del día y a la luz de las siguientes noches pues resulta que no está mal; solo había sido una primera mal impresión. |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:43 | |
| Viernes, 10 de agosto (escrito por Illenca) Pequín, día 1. Nos levantamos para empezar la exploración de esta macrociudad. Vamos bordeando el lago al que hace referencia el nombre del albergue para ir a coger el metro. El metro no tiene ninguna complicación y el hecho de que los nombres de las paradas estén transcritos en caracteres latinos facilita mucho las cosas. Es sorprendente que una ciudad como Pequín solo tenga dos líneas de metro en el centro de la ciudad, y otra más, en total, tres. Eso sí, para el año que viene habrá tropecientas, porque hay un huevo de ellas en construcción según un mapa que vimos.  Nuestro objetivo es Tiananmen, la plaza más grande del mundo. La verdad es que no da la sensación de ser tan grande porque, además de monumentos, la plaza incluye varios edificios (en la misma plaza, a parte de los que forman sus lados) y eso hace que la vista no alcance toda la plaza. Eso sí, cuando vas por un lateral, sin obstáculos y te pones a patear desde el principio hasta el final, ¡telaaa!   Tras las fotos correspondientes nos dirigimos hacia la entrada de la Ciudad Prohibida. Ya dentro del recinto pero antes de llegar a las taquillas hay varias tiendas y nos pasamos allí un buen rato hasta que algunos sacian su hambre consumista. Cuando por fin conseguimos llegar a las taquillas decidimos pillar dos audioguías porque ir los 9 con una se antoja difícil. A los dos minutos de haber entrado ya nos hemos perdido, y hacemos la visita divididos en dos grupos, siguiendo las indicaciones de la audioguía, que más que dar instrucciones de cómo hacer la visita o explicar lo que estás viendo, va narrando historias surrealistas de emperadores y concubinas.     Somos los primeros en salir y montamos un campamento base a la espera del resto.  La idea es ir a comer, que es tardísimo, pero ninguno ha comido por esperar a los demás y comer juntos. Al final decidimos que ya puestos, como todos hemos picado algo dentro de la Ciudad Prohibida (patatas, galletas…), pues nos esperamos y ya cenamos. Buscamos sin éxito una supuesta oficina de turismo y acabamos a las puertas del parque Beihai (Palacio de invierno). Decidimos entrar. Son jardines con diversas construcciones, pero algunos de los edificios ya los encontramos cerrados.     Cuando salimos nos ofrecen dar un vuelta en rickshaw por los hutongs. Los hutongs son callejoncillos del centro de Pequín, turísticos pero muy auténticos. Se nos ha acercado un conductor a ofrecerse pero le decimos que somos 9; en dos segundos ya ha traído a toda la panda de amigos; empieza ahora la negociación; en principio nos pide 180 yuanes por rickshaw; K_lero, de coña, y más que nada para escandalizarlo le dice que por 200 nos tiene que llevar a todos y va el tío y acepta; nos quedamos flipando y, sin comerlo ni beberlo, acabamos en los rickshaws. La verdad es que nos sentimos un poco culpables al verlos resoplando, dejándose el alma en los pedales y a ratos bajándose para tirar de nosotros andando; la culpabilidad se nos pasa cuando vemos a la típica pareja americana, bien hermosos ellos con sus caras (¡y cuerpos!) aburguerkinados y tan felizones. El paseo es algo surrealista porque nos intentan explicar cosas pero no nos enteramos de nada. Hay uno que habla algo de inglés y hace un poco de guía para todos y otro se ve que tiene el papel de llevar las cuentas y es el que negocia en nombre de todos sus compañeros. Al final del paseo la verdad es que, pese a haber negociado al principio nos piden algo más de dinero de lo acordado.     Cuando acabamos el paseo vemos que estamos bastante lejos del metro. No vale la pena andar tanto hacia atrás, porque total, el metro tampoco es que nos deje en la puerta. Decidimos ir a cenar e ir tirando hacia el albergue andando. Es nuestro primer día en Pequín y todavía no conocemos nada así que nos metemos en el primer sitio que vemos. Es un sitio súper auténtico, donde no ha pasado un turista en su vida. Parece un sitio de comida rápida, china claro, pero de la de verdad, no de la que nos venden aquí. Hay que pedir en el mostrador y después pillar mesa. No hay carta en inglés, solo en chino, así que elegimos señalando una foto que hay detrás del mostrador y pa no complicarnos le decimos que de “eso” que parece un menú (ni idea de que estamos pidiendo) traiga nueve. Intentamos pedir cerveza, pero no está fría; nos ofrecen hielo, pero va a ser que no: cerveza con hielo no suele entrar en nuestros planes pero además, por mucho que comamos señalando fotos a boleo, intentamos cumplir alguna de las normas de sanidad para mantenernos vivos y la de no tomar hielo es una de ellas. Lo intentamos de nuevo pidiendo Coca Cola, que eso fijo que lo entienden; y sí, lo entienden, pero no tienen. Siguiente intento: ¿agua? No, eso es demasiado complicado, no lo pillan hasta que saco una botella vacía que llevo en la mochila; pues resulta que no, que tampoco hay agua. La china nos señala la bebida que hay en la foto del menú que hemos pedido. Que sí, maja, que nos pongas lo que quieras. Llega el momento de sentarnos. Está bastante lleno. La china nos hace señas para que la sigamos y nos lleva al piso de arriba, que está vacío. La verdad es que es lo mejor que ha podido hacer dado el espectáculo que se avecina, aunque todavía no lo sabemos. Al poco empieza a traernos la comida: nos pone a cada uno un bol con caldo, fideos tipo espaguetis, algo así como albondiguillas, brotes de no sé que y… ¡guindillas! Además empieza a llenar la mesa con platos variados que es imposible saber lo que son (desde luego no es ni pollo con almendras ni ternera con setas y bambú). También nos trae la bebida: vasos de estos de plástico con tapa y pajita (tipo McDonalds para entendernos) llenos de una bebida no envasada y con hielo, ¡hemos triunfado! La bebida es algo que recuerda al Tang, así que encima parece que está hecha con agua, ¡juas! Pero no acaba aquí la cosa, todavía nos falta el elemento que acaba de rematar la noche: ¡¡¡los palillos!!! Sí, claro, es muy obvio, pero nunca me había visto en la necesidad real de usarlos y no tengo ni idea (ni yo ni la mayoría). El espectáculo es dantesco: ahí estamos intentando comer espaguetis caldosos con tropezones con palillos, con los morros en carne viva, moqueando y con los ojos llorosos por el picante e intentando beber lo menos posible. La verdad es que me invadió una sensación de impotencia increíble. Allí estaba yo, intentando comerme aquello y despesperándome cada vez más porque no había manera. Primero lo intenté “como toca”; después ya probé con un palillo en cada mano, haciendo palanca, con los morros dentro del bol… Y claro, éramos 6 haciendo lo mismo, y la comida no siempre acababa exactamente en nuestras ardientes bocas… Por descontado aprendo la lección: ¿aprendo a usar palillos? Noooo, ¡meto un tenedor en la mochila! Pero pese a todo tengo súper buen recuerdo de esa cena, por lo “auténtico” del sitio, por la situación y por todo.  Después de la cena (o del intento de cena) nos vamos andando al albergue y descubrimos, una calle que nos encanta: tiene un ambiente increíble de tiendas que todavía están abiertas y bares con muy buena pinta. Nos tomamos una cerveza en una terracita y fichamos la calle, a la que volveremos.  Salimos del bar y seguimos andando hacia el albergue. La calle da a un lago rodeado de bares y con un ambiente muy guapo. ¡Nos apuntamos también esta zona! Pero por hoy ya toca dar el día por acabado.   |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:43 | |
| |
|  | | caravanserai Yo fuí Marco Polo


Cantidad de envíos: 1497 Edad: 29 Localización: L'Hospitalet Fecha de inscripción: 23/09/2008
 | Tema: Re: Transiberiano 07 Lun 29 Sep 2008 - 19:44 | |
| SÁBADO, 11 de Agosto (escrito por k_lero) Tras la paliza de la inagotable Ciudad Prohibida y el Palacio de Invierno el día anterior decidimos por la noche que hoy era el día de ver la Reciente Maravilla del mundo: la Gran Muralla. Teníamos publicidad de una agencia que te organizaba un tour en el mismo día a las tumbas de la dinastía Ming y a la Gran Muralla en el tramo de Badaling, teóricamente uno de los mejores conservados y más característicos, pero por tanto también más rebosante de turistas. Desde el albergue se ofertaba una excursión a otros tramos, pero el precio era varias veces mayor y no estábamos para tirar el dinero, así que nos decantamos por Badaling. Nos recogieron a eso de las 8:00 a.m. en nuestro albergue y nos montaron en un minibús exclusivo para nosotros. Nuestro guía era... ufff, nuestro guía era estresante. Era una especie de Jackie Chan chiquitito y escurrido, todo nervio, que hablaba a toda hostia en ingles y no había forma de pillarle una. Yo solo aguantaba unos pocos minutos a su lado escuchando explicaciones. Bueno, evidentemente un precio de excursión tan terriblemente barato tenia sus pegas... Las tumbas de la dinastía Ming se encontraban a unos 50 km de Pekín, mientras que la Gran Muralla estaba a unos 70. Pues bien, en el recorrido total del día, entre la visita a las tumbas, la Gran Muralla y la vuelta a Pekín, nos comimos las siguientes visitas “gratuitas”: - 2 fábricas de jade, con explicación de cómo se hace y paseo por salón de exposición para que compráramos - 1 fábrica de perlas, con explicación y compras opcionales - 1 fábrica de productos artesanos chinos, con blablablablabla y compracompra. - 1 tetería de Pekín a la vuelta, con degustación y “mira que té mas maravilloso, cómpralo!” - 1 escuela de masajes, a petición nuestra, para recibir un merecidísimo masaje en los pies por apenas 5 euros, aunque luego un abuelo tibetano experto en medicina tradicional nos hiciera un chequeo y nos encasquetara unas pastillas para nuestro podrido hígado, que según él estaba “on fire” (totalmente verídico). Bueno, todo eso amenizaba el día, por supuesto, y la historia es que las fabricas pagan a las agencias para que les lleven hordas de turistas ávidos de souvenirs, aunque con nosotros no se puede decir que hicieran el Agosto y a cambio teníamos una excursión con un suculento descuento. Eso sí, creo que hubiera sido bastante más educado por su parte avisarte de todo eso en el momento en que contratas la excursión... Bueno, ahora centrándonos en las visitas de verdad, llegamos a las tumbas de la Dinastía Ming a media mañana, el día estaba despejado y el calor era asfixiante, mientras paseábamos por el enorme recinto nuestro guía nos contaba el ritual de entrada y salida a las tumbas como si fuera el hombre de los Micro Machines y nos explicaba que allí había 13 emperadores enterrados y que las tumbas habían sido construidas entre los siglos XV y XVII, también que una vez terminados los sepulcros, que eran subterráneos, éstos eran sellados, estando alguno a mas de 25 metros de profundidad. Hoy en día no es posible acceder a los sepulcros. Tumbas de la dinastía Ming  La visita nos llevó cerca de 1 hora, después de lo cual nos llevaron a comer a un megasalón en el que ademá había una fábrica de artesanía (que he mencionado anteriormente). Posiblemente fue la comida más “china occidental” que comiéramos en todo Pekín, pero la verdad es que estaba todo muy rico. Y por fin llegamos a la Badaling, la Gran Muralla se alzaba imponente a nuestros ojos, y sobre ella los 1300 millones de habitantes de la Republica Popular China, debían haber quedado allí todos hoy. Teníamos cerca de hora y media para subir hasta arriba y bajar, nuestro guía nos esperaba abajo (yo también lo haría si fuera allí a menudo). Comenzamos la ascensión poco a poco entre la muchedumbre y el calor sin saber muy bien cual de los dos era peor, y finalmente fuimos llegando escalonados (saturados de escalones, vamos) a lo más alto después de una media hora o tres cuartos en los que recorreríamos cerca de 3 km de escalones, bastante cabrones en algunos tramos. Realmente la Gran Muralla es impresionante, 7300 km de Este a Oeste construidos a lo largo de unos 1000 años avalan esta gran obra, la más grande construida por el hombre, y viendo la parte que vimos, en zona montañosa y construida con grandes bloques de piedra, se debieron gastar muchísimas vidas en su construcción. Desde mi punto de vista, habiendo visto 4 de las 7 nuevas Maravillas del Mundo, esta es sin duda la que más merece serlo con diferencia. Cuando vea el resto opinaré... Gran Muralla         Volvimos a Beijing, haciendo las paradas que ya os he contado, y finalmente nos dejaron en el albergue, donde nos dimos una merecidísima ducha (el calor y la ascensión nos habían convertido en fétidos) y después salimos a cenar y a tomar algo. No se por qué leches mi plato se debió caer en la marmita de las guindillas o debí pedir sopa de mosquitos pero estaba tan jodidamente picante que perdí la sensibilidad de la lengua y necesité levantarme varias veces a refrescarme la cara durante la cena. En la tienda de perlas. No desentonábamos en absoluto entre las perlas de miles de euros  Futuro estadio Olímpico  Luego en la zona de fiesta nos metimos en un garito en el que había un chino tocando su guitarra y cantando (había actuaciones en bastantes bares) y estuvimos echando unos cubatas (desafiando todos los consejos sanitarios, como durante todo el viaje) y cervezas. Buscamos algún otro garito y nos metimos en uno con karaoke; al principio nos resultó gracioso pero al poco de estar sentados agradecimos de corazón que el karaoke se acabara. La zona de fiesta estaba bien, animada, iluminada al estilo oriental con mucha luz roja, un lago al lado... y no era excesivamente caro. Lo único es que cerraban pronto, y creo recordar que para la 1:30 o 2:00 nos fuimos para el albergue cuando aquello comenzó a quedarse muerto. De todas formas el descanso apetecía, había sido un día agotador y mañana lo sería más... el Palacio de Verano nos esperaba. Beijing by night, zona de fiesta  PD: Javi o Cris, si teneis mas fotos poned porque yo aqui no tengo las vuestras ni las del Lyon. Hay un video bueno de cuando subimos a la Gran Muralla, pero creo que es demasiado grande para subirlo al Youtube, no he probado...
Última edición por caravanserai el Lun 29 Sep 2008 - 19:47, editado 1 vez |
|  | | |
| Página 2 de 6. | Ir a la página : 1, 2, 3, 4, 5, 6  |
| | Permiso de este foro: | No puedes responder a temas en este foro.
| |
| |
| |
|