seguimos...
Tras el Alto de Poio comienza la bajada, que como no es demasiado pronunciada se puede disfrutar. En un suspiro llegamos a Triacastela, donde como siempre, desayunamos por segunda vez. Una vez llegados a este punto se pueden tomar dos caminos, uno por San Xil y otro por Samos. Nosotros elegimos la segunda opción.
Esta parte del camino también es muy llevadera. Por el camino nos encontramos a un enorme grupo de peregrinos. Serán unos 50 ó 60, pero nos tememos que no irán muy lejos, ya que hay muchos niños pequeños, cochecitos de bebés y no se les ve muy preparados.
Llegamos al monasterio y lo primero que hacemos es ir a una tiendecilla a comprar algo para el tercer desayuno!!! Nos tiramos en la hierba a comer, descansar y disfrutar de los rayos del sol.



Nuestra siguiente parada será Sarria. Sigue siendo bajada y por buenas carreteras, así que enseguida llegamos. Es un gusto pedalear en un día tan relajado y con buen tiempo. Conocemos Sarria un poco ya que mi hermano estuvo dando clases allí muchos años, así que nos acordamos de él y lo llamamos para darle un poco la lata mientras nos comemos unas hamburguesas a la orilla del río. Sabemos que nos espera una dura subida hasta el Convento de la Madalena. Yo creo que íbamos tan mentalizados de la terrible subida que al final se nos dio bastante bien. Una vez que pasamos Sarria dejamos atrás la carretera y nos fuimos al camino.



Nos adentramos en la Galicia profunda, con sus corredoiras, sus vacas, sus aldeas… y sus regatos. Madre mía que caminos! Había partes en las que lo de “camino” era en la forma en que llamábamos a barro delimitado por dos muros! En una zona tuvimos que subir literalmente por un río cargando las bicis al hombro. Aún encima, en cuanto llegabas a una zona en la que podía ciclar, las ruedas estaban tan llenas de barro que parecían donuts de chocolate y los frenos no íban porque estaban llenos de porquería. Fue una auténtica odisea llegar hasta Ferreiros, donde paramos a dormir. Una autentica aventura!


A solo 100 kms de Santiago!!!!!

Este final de etapa nos ha abierto el apetito así que nos vamos al bar del pueblo y nos cenamos unos filetes con patatas y luego nos vamos a dormir. Mañana sabemos que nos tocará empezar con un camino como con el que hemos acabado, así que hay que descansar.