9 de Agosto de 2008Hella-SkogafossEl día amanece claro, muy despejado y con sol desde muy temprano. Lo primero que hago al despertarme es salir de la cabaña a ver como están las bicis y en que dirección sopla el viento. Las bicis bien, el viento bien también ,solo que nos va a dar todo el día en la cara. Copioso desayuno, montaje de las alforjas en la bici , estiramos y estamos listos para salir. Tal y como me había parecido, el viento nos daba en la cara .Para los no iniciados en esto de la bici, deciros que el viento en contra es el peor enemigo para un ciclista. No solo te desgasta mucho físicamente sino que mentalmente te destroza. No avanzas, ese día por la tarde llegamos a bajar pedaleando a solo 8 Km. /h. sin viento de cara aquella etapa seria una etapa sin dificultad ,con ese viento fue una de las mas duras sin duda de todo el viaje.
Ya de salida le digo a Niebla que se pegue a mi rueda y no la suelte en todo el día ,para quitarle ,en lo posible, el viento. A los pocos kms tenemos la suerte de ver el volcán Hekla . Digo suerte porque lo mas normal es que su cumbre este tapada por una espesa capa de nubes.

En toda Islandia hay muchísimos caballos pero en esta zona en particular es donde mas hay. Viven en semi-libertad y una de vez al año los conducen a las granjas donde los potros son marcados y a los adultos se les cortan las crines. En Galicia hacemos lo mismo exactamente aquí se llama “a rapa das bestas” (venid a verlo es súper espectacular y ancestral). También en esta zona del centro de las costa sur hay un pequeño e inquietante peligro para moteros y ciclistas. El temido gaviotin islandés. Un kamikaze de la naturaleza en toda regla que no duda en lanzarse contra aquel que ose atravesar su territorio. La mayoría solo hace un vuelo rasante sobre tu cabeza o te acompaña durante 500 m (su territorio) volando a tu altura y soltando unos graznidos alarmantes; pero otros, se ponen detrás y hacen esos ruidos y cuando menos te lo esperas se lanzan en picado a por lo que pillen. Hay muchos muertos en las cunetas. Es un pájaro no muy grande , blanco y gris, con las alas falconadas y con una agilidad en vuelo impresionante… y letal

Ya para la hora de comer llegamos a una gasolinera en mitad de la nada, pero que tiene pizzas a buen precio y con buena pinta. Aquí la pizzas van por pulgadas, la nuestra es de 12. La mediana de toda la vida. Miramos las fotos del periódico donde se habla de las olimpiadas que nos vamos a perder y que intentaremos seguir de todas las formas posibles desde sitios dejados de la mano de dios.
Los islandeses vienen y van por el local pero una señora permanece sentada delante de una maquina de bingo virtual. En las gasolineras de Islandia hay de todo. Todo lo que tu coche pueda necesitar y todo lo que tú puedas comer.
Cuando salimos de la gasolinera hay un grupo de turistas mirando detenidamente nuestras bicis e incluso sacándoles fotos , esto pasara mas veces.
El viento sigue castigando la moral ,pero por otra parte desde hace un par de horas se ve a lo lejos un enorme glaciar con varias lenguas que descienden por la montaña. Según nos vamos acercando a él el viento comienza a enfriarse .Da igual todo, seguimos avanzando. La carretera ya no atraviesa campos verdes sino que discurre en un mar negro de piedras arena y barro. El Sandur. Una palabra islandesa con la que llaman a los millones de metros cúbicos de material erosivo que los glaciares dejan en su camino hacia el mar. Es peligroso adentrarse en el porque hay muchas zonas de arenas movedizas capaces de tragarse un coche en segundos

A lo lejos se deja ver Seljalandasfoss. Una cascada de 40 metros . se puede pasar por detrás ,eso si, te mojas. Hay muchísima agua vaporizada por todos lados .Esa humedad hace que todas las rocas esten recubiertas de un musgo verdísimo .Comemos algo y seguimos viaje.


Ahora es cuando el viento pega más fuerte. Es muy fuerte, avanzamos muy despacio y tardamos en hacer 20 km unas dos horas. En esas dos horas hubo algún mal momento, todo sea dicho .Pero tras descansar un poco se guiamos pedaleando. El paisaje de esta zona era espectacular. A la izquierda el glaciar, muchísimas pequeñas cascadas cayendo de el a unas verdísimas praderas, y a la derecha el mar.


Después de comer algo y hablar con una chica inglesa que hacia el camino en dirección contraria llegamos a Skogafoss , el final del día por fin. Skogafoss es otra cascada , mucho mas caudalosa que la anterior y de 60 metros de altura. El camping esta situado al pie de la misma . tiene unas vistas increíbles a la cascada y al glaciar. Montamos la tienda, una ducha merecida con agua calentita y que huele que apesta. Esa noche cenamos con una pareja de mejicanos que vivían en Madrid y se estaban haciendo la ring road con un 4x4. atención 1000 eurazos por diez días les valía el coche. Por la noche hacia frío pero dentro del saco y con el gorro de lana se estaba muy agustito
