17 de Agosto
Gristunda – Lago MyvatnNos levantamos temprano, como siempre, pero los valencianos ya están listos para salir. Apenas hace viento así que aprovechan para salir lo antes posible temiendo que las sospechas del viento térmico se vean confirmadas. Nosotros desayunamos, recogemos y nos ponemos en camino. Cuando hemos acabado el proceso el viento ya es más fuerte, así que nos resignamos a otro largo día de pedal y viento en contra. Volvemos por la pista hacia donde nos dejó el autobús. Una vez allí nos damos cuenta de que el viento no es en contra sino lateral. Pero es tan fuerte que nos hace rodar todo el rato como si fuésemos tumbando. Menos mal que apenas pasan coches, ya que cada vez que uno te adelanta es como si por un momento se parase el ventilador gigante con lo que te desplazas lateralmente, con su consecuente riesgo. En general los coches pasan dejando bastante margen, pero cuando te toca un camión… menudas eses se hacen!
Nada más salir nos damos cuenta de unas tremendas nubes de polvo que se ven. Pensamos que era el polvo de alguna pista, pero cuando nos paramos nos damos cuenta de que en realidad el polvo se levanta, se arremolina y luego se separa. Son tormentas de arena en el desierto! Menos mal que por la carretera no nos pilló ninguna!

De allí a unos kilómetros vemos el desvío para el Volkan Askja. Teníamos pensado ir hasta él, pero una vez en Islandia decidimos desistir. Serían 4 días por el desierto, entrando con el viento en contra, por pista que a veces se convierten en arena, con lo que hay un tramo en el que debes empujar la bici 20 kms, además de vadear ríos y demás aventuras. Todo para llegar a un volcán en cuyo interior te puedes bañar ya que hay agua templada.
Peeeeero, en otra ocasión será. Dejamos atrás el desvío con un poco de pena pero sabiendo que estamos haciendo lo más sensato.
El día se nos pasa bastante rápido, ya que a pesar que el viento es muy fuerte, en algunos de los virajes de la carretera nos da a favor.
El paisaje desértico nos acompaña hasta justo el puerto anterior al lago. En la base de ese último puerto hay una zona geotermal más grande que la que vimos al principio del viaje. Allí paramos y comemos algo antes de meternos de lleno en el lugar. Nos encontramos a los valencianos, que ya han visto la zona así que siguen camino. Aquí hace un viento casi salvaje, resulta difícil grabar y hacer fotos sin que parezca que uno tiene parkinson. De nuevo fumarolas, olor infernal y pozas hirvientes. Estos sitios a veces dan un poco de miedo, porque el suelo parece como muy frágil, como si solo una fina capa de corteza te separase del interior de la tierra. Y lo más sobrecogedor es que es así!






Cuando volvemos a por las bicis hay un remolino de gente en torno a ellas. Son unos italianos que nos adelantaron hace un rato. Charlamos un poco con ellos sobre bicis y motos y luego salimos.
Enfrente, a unos 12 kms se encuentra el volcán Krafla, pero los valencianos nos han dicho que no merece mucho la pena ir hasta allí, así que subimos el último puerto. Es uno de esos tremendos puertos de 1 km y algo, pero con rampas que quitan el hipo, pero el viento nos da a favor y vaya si se nota! Una vez en el alto tenemos una maravillosa vista del lago. Nos acercamos a un mirador y sacamos fotos. Nos fijamos en que la gente de los coches ni si quiera se baja a hacer las fotos.

El lago Myvatn es lo que se ve detrás. El agua azul intenso que está en primer plano es sulfurosa, de la que se extrae de las zonas geotermales
Bajamos vertiginosamente la otra cara de la montaña. Pierre lo hace en unos segundos, pero a mi tanto viento me da miedo, así que voy un poco tortuguera. Me parece que bailo de un lado a otro de la carretera.
Vemos el desvío hacia unos baños, así que ya sabemos a donde tendremos que volver. Pero de momento nos vamos al camping. Hay dos en el lago, pero nosotros nos decidimos por el primero, en el que también están los valencianos, los catalanes y después aparecen los gallegos con el francés. Si es que estos es un pañuelo. Montamos la tienda y vamos al super que hay frente al camping a por unos perritos y a por provisiones. Después nos damos una ducha y decidimos ir a los baños. Mañana dedicaremos todo el día a inspeccionar la zona así que hoy podemos ir a relajarnos a las agua de los baños naturales. Además por alojarnos en el camping nos hace un descuento en el precio. Estos baños son más caros que las piscinas normales, ya que son al estilo Blue Lagoon, pero infinitamente más baratos que esta. Además, estos están menos saturados por su situación.
Y que buena idea. Ese sitio es una maravilla. Tiene unas instalaciones modernillas, una sauna y los baños propiamente dichos. Rápidamente nos enfundamos los bañadores (después de la ducha obliagatoria, como en todas) y salimos. Hay que echar una carrerita hasta el agua ya que mojado te coge el frío enseguida, pero una vez en el agua… Ya todo es relax. Es como una especie de lagunilla dividida en dos por una especie de murito, pero ambas partes están comunicadas. La temperatura varía según la zona en la que te pongas, así que primero nos damos un vuelta y luego nos sentamos a disfrutar. Después vamos a la sauna. Pierre está allí como pez en el agua, pero yo me agobio así que me vuelvo a fuera a hacer unos largos reptando, ya que no cubre demasiado.




El lugar es muy bonito, y se ve una estupenda puesta de sol. Estamos allí más de 3 horas así que cuando salimos estamos arrugados como pasas, pero relajadísimos. Tengo los dedos tan arrugados que me duelen y me cuesta hasta vestirme. Creo que esta vez nos hemos pasado! Cogemos las bicis y volvemos al camping. Menos mal que es todo hacia abajo porque no tenemos fuerzas para nada. Cenamos y después un rato de charla con los compañeros, nos vamos a dormir.
El camping está en un lugar espectacular y nosotros hemos puesto la tienda justo al lado del agua. Hay montones de patos de muchas clases que nadan y bucean. De hecho, hay unos pequeñitos que bucean como locos. Además salen del agua y se mueven entre las tiendas. Aquí los animales no tienen ningún miedo porque saben que la gente no les hace nada, pero tampoco están domesticados. Simplemente conviven con los visitantes.

La noche está muy despejada por lo que cabe esperar que mañana tengamos un buen día.