21 Sept. Stavanger – Ruta al PreikestolenLa noche en el tren se me hizo cansina.. a pesar de ir medio camino durmiendo. La cosa es que el tren iba medio vacío, así que Cristian se pasó a otra fila y pude adueñarme de dos asientos y estirar mis patas largas.. todo bien hasta que se me sentó FACE to FACE (no había sitio en el tren… no…) una señora que no paraba de engullir galletas… toooda la noche comiendo la tía!¡Que ansiosa! Y entre el crujidito de las galletas y abrir los ojos y verla ahí toda llena de pizcos… preferí ponerme el valioso antifaz, y los tapones que te regalan a bordo del tren….
La verdad es que NSB (trenes noruegos) no tiene nada que ver con nuestra “apreciada” RENFE.. el servicio a bordo es bastante bueno, y la puntualidad…ni qué decir! Me quedé asombrada de que todos y cada uno de los trenes que cogí en este país salían super puntuales y llegaban siempre a la hora prevista, ni un minuto más ni un minuto menos..
Sobre las 07.30 de la mañana llegamos a la ciudad de Stavanger, rápidamente dejamos las mochilas en la consigna. Nuestro propósito era llegar al Preikestolen y para ello teníamos que coger un ferry hasta Tau. No nos detuvimos mucho tiempo en la estación, preguntamos en información cómo llegar al puerto para coger el ferry y nos indicaron en un mapa la dirección.

Al salir de allí, mientras nos ubicabamos desde la puerta de la estación, vimos justo en frente un lago muy chulo, aunque como íbamos con las prisas de coger el ferry, a penas hicimos una foto y nos dirigimos hacia el muelle. Estaba bastante cerquita, como a 5-10 min a medio correr, y es que salía a las 08.00 de la mañana.
Lago que hay justo en frente de la estación de tren:

El trayecto duraba aproximadamente… 35 min hasta llegar a Tau. Ya a bordo desayunamos algo y nos acicalamos un poquito, mientras mirabamos por la ventana el paisaje del trayecto.. y esperabamos la llegada.
Para llegar a Preikestolen normalmente, hay un bus que te deja en el inicio de la ruta. Sale desde Tau. Pero este bus finalizaba sus servicios el 16 de Septiembre, así que la única opción era coger desde Tau un autobus a Jorpeland (unos 25 min de trayecto) y desde ahí coger un taxi hasta el inicio de la ruta (que estaba como a 8km de este pequeño pueblucho). Cada trayecto en taxi costaba alrededor de 200Nok (una clavada)
Os dejo aquí un link con los horarios del 2007
http://www.osterhusbuss.no/uploadConnex/ConnexNorway/OB_PDF/Preikestolen2007.pdfEscribimos a la oficina de turismo de Stavanger y nos mandaron a casa folletos, además
que nos informaron bastante bien de las posibilidades de transporte hasta el Preikestolen.
Cogimos el autocar, que iba repleto de niños que iban a la escuela.. y llegamos a Jorpeland. Una vez allí, nos quedamos autistas… nosotros y una pareja de japoneses, que estaban un poco empanados (no quiero ser mala, pero a lo largo del día fue lo que nos demostraron).
Estabamos ahí los 4, y un único TAXI. Me dispuse a cogerlo pero la chica salió corriendo antes que yo y abrió la puerta como para meterse con su pareja… así que yo, ni corta ni perezosa (y es que no quería perder tiempo) le pregunté en mi inglés de la campiña si su destino era visitar el púlpito. “What?”. Jo…. Que no domino muy bien el inglés, pero juro que no es tan malo!!!! Resultó que los japoneses tenían menos idea que yo.. así que saqué mi mapa, y les señalé. “Oh yes yes” entonces… con señas…. Me señalé a mí, al taxi y a ellos, a ver si así se enteraban los acarajotados.. y me dijeron que no había problema.
Una vez dentro, le pregunté al taxista si podría venir a recogernos al regreso de la ruta… ya el nos informó de que normalmente la gente tarda como 5 horas en hacerlo. Así que pactamos que en unas 5 horas, volvería a por nosotros. Los japos por supuesto, no se enteraban de nada… (qué mal). Fue una situación un poco incómoda ir con ellos, porque se miraban como tímidos y daba la sensación de que no iban a gusto.
Cuando por fin llegamos de tan infernal trayecto, el taxista nos dio una tarjeta con un teléfono de la central de taxis anotado por detrás, por si terminábamos antes. Nos despedimos de él y de los japos… que salieron corriendo a empezar la ruta, como asustados los pobres..
Y ahí estabamos… frente aun cartel que señalaba el camino para el ascenso al púlpito!! Qué ganitas de empezar tenía.. era una de las cosas que más ilusión me hacía de mi viaje!! Seguíamos teniendo algo de hambre, así que sacamos unas barritas energéticas.. mientras tanto, comenzábamos a subir.
Nosotros en el inicio de la ruta:

Para que os hagáis una idea del camino y el desnivel:

El camino que conduce hasta el púlpito, en condiciones normales.. se hace como en 1h45 min aproximadamente. No es difícil, aunque resulta duro por el desnivel. Nosotros fuimos a buen ritmo, aunque a veces a mí me flaqueaban las piernas.. hay bastante desnivel y gran parte de la ruta es cuesta arriba en un camino muy pedregoso.
Al principio era bastante facilito…

A medida que subíamos nos íbamos encontrando con este paisaje.



Comenzábamos a ver el fiordo de lysefjord:

Las fotos no son del todo buenas por el clima que tuvimos… se nos nubló bastante, y la lluvia nos fue acompañando durante nuestro recorrido.. pero la verdad es que mereció bastante la pena.
Y al fin!! Ahí estábamos! Habíamos llegado.. y las vistas eran INDESCRIPTIBLES. Sentirse ahí con ese paisaje delante de ti, no tiene precio. Me quedé sin palabras.. mirara a donde mirara veía cascadas y la inmensidad de un fiordo al que no le veía fin. Eran simplemente precioso y un gozo inmenso de estar en mitad de tanta naturaleza virgen.. sin apenas nadie a tu alrededor (es la ventaja de hacer la ruta a primera hora de la mañana). Estuvimos durante un rato flipando con el panorama y haciendo fotos chorras.





Decidimos emprender el camino de regreso por donde habíamos venido.. la bajada se hizo más dura, pues al bajar tanta roca se te cargaban las rodillas y te acababan doliendo. De camino al inicio nos encontramos con un chino, con el que nos iríamos encontrando sucesivas veces durante nuestro viaje! Era un poco raro, iba con un jersey de borreguito y un sombreso al estilo cowboy! Jaja nos pidió agua porque estaba sediento y siguió su camino completamente solo.
Al llegar al inicio ahí estaban los japoneses, esperando al taxi. Los saludamos..y no quise sacarle conversación (total.. no nos entendiamos de todas maneras).Nos pusimos a hacernos unos bocatas de chorizo… mientras ellos se quedaban mirándonos extrañados, les ofrecí..pero pasaron de mí (un poquito mal educados si que eran oye..).
De repente el japones sacó su móvil y llamó al número que nos había dado el taxista, al rato.. apareció un chico jóven que vino a recogernos.. a mí me extrañó un poco, porque por nuestra conversación con el taxista había entendido que vendría él. De todas formas nos montamos los cuatro, y por el camino… en el walkie talki este que tienen entre los taxistas escuché como el taxista que nos había traído, preguntaba si alguien nos había recogido (¡lo habíamos dejado tirado al pobre!)entonces el taxista, un poco mosqueado… nos preguntó si habíamos quedado con otro taxista, y entonces le expliqué todo el percal… y que los japoneses habían llamado y yo pensaba que vendría a recogernos el otro pero que me había extrañado que nos recogiese él.. en fin, un lio…el pobre chaval, flipó un poco y nos dijo que no estaba correcto lo que habíamos hecho (pasé un poquito de vergüenza, pero en realidad fue todo una confusión).
Cuando porfín llegamos a Stavanger, estaba diluviando. Y empezaba a hacer demasiado frío. Nos informamos de cómo llegar en autobus a nuestro camping, que estaba a 3 kms de la ciudad y al llegar, resultó estar vacío. No había ni dios ahí. Solo un cartel que decía que en caso de llegar, llamásemos. Llamé a ese teléfono y me lo cogió el dueño del camping, que amablemente me dijo que no estaría ahí hasta dentro de 2 HORAS!!!!!!!!!!! Yo supermosqueada le dije que estaba diluviando y que nos estabamos mojando… al cabo de una hora y pico, llegó un guarda que nos dio la llave de nuestro bungalow y al menos nos pudimos secar y calentar un poco en la estufa.. Había terminado nuestro día muy tempranito..a eso de las 6 de la tarde, ya estabamos casi cenando..porque el día no nos acompañaba. No pudimos pasear por Stavanger, y me quedé con las ganas de ver el barrio típico de madera pero bueno, espero volver para hacer la ruta del Kerajg, así que para otra vez.
Y así finalizó mi día allí. Después de aquello, si volviera a repetir..le hubiera dado dos noches a Stavanger, porque las rutas senderistas que ofrece son muy chulas… y valen la pena.